Opinión

13. Las colegiaturas de la UAA / Cátedra

Ante las declaraciones del rector de la Universidad Autónoma de Aguascalientes en el sentido de que esa institución sería aniquilada financieramente si se le obligara a cancelar las colegiaturas, esta columna hace un paréntesis en la serie en que se propone analizar a la luz de la historia el proyecto de nación del presidente electo, para adelantar algo de lo relacionado con el sector Educación.

Empecemos por centrar el problema en las colegiaturas, cuya cancelación es lo que más le preocupa al rector. Veamos:

 

* * *

 

¿Qué significan las colegiaturas? Como lo dijo el rector, el presupuesto de la UAA se conforma de la siguiente manera: la Federación aporta un 52%; el gobierno del Estado un 25% y el 23% faltante “se integra por recursos propios” de la UAA, de los cuales la mayor parte (el 17%) lo cubren las elevadas colegiaturas que indebidamente se han visto obligados a pagar los estudiantes desde que se cambió el nombre del Instituto de Ciencias por el de Universidad. El caso es que el presupuesto aprobado por el Consejo Universitario para el año próximo fue calculado sobre la base del actual más una estimación conservadora del 4% por la inflación. Esto significa que de los 1,577 millones de pesos programados para el 2018 más el 4%, nos dan por resultado 1,640 millones para el presupuesto del 2019.

Ahora bien: lo que más le preocupa al rector es que el presidente que tomará posesión del cargo el próximo 1º de Diciembre está decidido a cancelar las colegiaturas en el sistema público nacional de enseñanza.

Para verlo con mayor claridad, sustituyamos los porcentajes que nos da el rector por pesos. Si en el caso de la UAA las colegiaturas significan el 17% del presupuesto que en 2018 representaron 268 millones, el monto para 2019 ascendería a 279 (considerado el incremento del 4%) que al no ingresar en caja impedirían cubrir gastos tan importantes como los salarios completos de los profesores paralizando la institución, ya que el presidente electo solo se ha comprometido a aportar el mismo 52% del 2018 y no el 52% más el 17% de las colegiaturas que ya no pagarían los alumnos para el 2019.

Una reacción simplista nos llevaría a concluir que el resultado para las finanzas de la UAA resultaría ruinoso.

Al enfrentarse a un problema, todo ser humano puede ubicarse en una de tres categorías: el más común es el indiferente porque razonar es agotador e inútil (o como decía un ingenioso compañero de trabajo que la hacía de analista irónico de la burocracia: “en el Seguro Social los asuntos viejos se resuelven solos; dejemos que los asuntos nuevos se hagan viejos”); el iracundo que reacciona violentamente sin proponer nada; el racional, que antes de actuar analiza el problema, busca sus causas y prevé sus efectos a largo plazo.

Si se considera aceptable este planteamiento y no nos dejamos llevar por el catastrofismo -como universitarios que somos porque hemos sido educados para ejercitar nuestra conciencia crítica- buscaremos alternativas que nos ayuden a entender el problema en forma íntegra, lo que nos conducirá a encontrar en sus raíces el camino que nos permita proponer una solución satisfactoria para todos.

Así pues, tomemos el hilo por la orilla y empecemos por buscar respuesta a la pregunta: ¿Qué fue lo que movió al candidato del Partido “Movimiento de Regeneración Nacional” (Morena) a lanzar como promesa de campaña la cancelación de las colegiaturas? De entrada, este compromiso seguramente fue uno de los que llevó a muchos electores a votar por él, pues ¿qué padre de familia no sentiría alivio en el momento en el que se le diga que ya no tendrá que descontar esa cantidad de su presupuesto familiar?

El primer paso en la investigación nos lleva a enterarnos de que entre los requisitos que deben cumplir todos los partidos políticos que quieran participar en una campaña política, está el de entregar al Instituto Nacional Electoral (INE) sus documentos básicos, que son: la declaración de principios; el estatuto y el programa básico que pretenda aplicar a nivel nacional, en caso de triunfar en la elección. Abrimos este último en el INE y nos encontramos lo siguiente:

 

Raíces del problema

 

  1. Raíz política: el Programa de Morena. Al inicio del documento hay una advertencia que dice: “Porqué luchamos”, a la que encontramos las siguientes respuestas en el punto número 8 de los diez que contiene:

“Morena lucha por hacer realidad los derechos sociales establecidos en la Constitución y por ampliar su alcance. Por educación gratuita, laica y de calidad en todos los niveles

“Morena lucha por el derecho de los jóvenes a la educación y al trabajo.

 

  1. Raíz legal: nuestra Constitución Política: Un segundo paso en el hilo de nuestra indagación nos lleva, lógicamente, a consultar el artículo 3 Constitucional -que es donde se encuentra el derecho social a la educación- para transcribir la parte del texto que nos interesa:   “Artículo 3 Fracción IV. Toda la educación que el Estado imparta será gratuita…”

 

Conclusiones:

 

Primera conclusión: Si la Universidad Autónoma de Aguascalientes es un organismo descentralizado del Estado como lo señala su Ley Orgánica, entonces debe ser gratuita de acuerdo con lo que señala la Fracción IV del artículo 3 de nuestra Constitución Política.

Segunda conclusión: Lo que pretende el presidente electo al suprimir las colegiaturas que se cobran inconstitucionalmente en las universidades públicas, no es otra cosa más que restablecer el orden en relación con el cumplimento del ordenamiento constitucional.

Tercera conclusión: Aquí termina la primera parte de nuestra investigación de las raíces del problema que como queda claro no es en realidad ningún problema, puesto que lo que se necesita es, por el contrario, restablecer el orden constitucional respetando y cumpliendo cabalmente la letra y el contenido del artículo consultado, que no ha dejado de estar vigente desde que fue promulgada la Constitución en 1917 y asunto resuelto.

 

Procedimiento

 

El desarrollo que hemos seguido hasta este momento es el de la investigación teórica. Pero aplicar las conclusiones a la realidad no es tan simple, por dos razones:

  1. Previsión presidencial. Podría suceder que el presidente electo no hubiese considerado los costos de la medida; pero si ha tomado la decisión de cancelar las colegiaturas, quien tiene que suplir el monto de las mismas es el gobierno federal en combinación con los gobiernos estatales y nadie más, pues esto también lo ordena la Constitución en el tercer párrafo del artículo 3, que a la letra dice:

“El Estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos.”

Esperamos que el procedimiento se realice sin contratiempos, pues de lo contrario las universidades se verían obligadas a continuar cobrando las colegiaturas con la consiguiente inconformidad estudiantil, que ya está dando por cumplida la promesa a partir del 1 de diciembre.

 

  1. Oposición neoliberal. La segunda consiste en que probablemente se presentará una fuerte oposición por parte de quienes, al cambiar el nombre del Instituto de Ciencias por el de Universidad Autónoma de Aguascalientes, desvincularon al primero de su pertenencia a la Universidad Nacional Autónoma de México -a la cual estábamos incorporados desde que aquél fue reorganizado al término de la Revolución- para que la segunda fuera estructurada imitando al peor tipo estadounidense de universidad privada que es el departamental. De hecho, la UAA fue la primera universidad pública de México con enfoque privado, pero por aparecer como de servicio público es financiada por el Estado, a pesar de lo cual cobra las cuotas más caras.

Para respaldar lo dicho me permito transcribir algunos textos (solo unos cuantos por falta de espacio) con titulares míos que comentaré al final, extraídos de la Memoria de actividades del Instituto en 1973, presentada el 15 de Enero de 1974, donde el rector explicó el nivel de óptima calidad en que funcionaría la Universidad una vez que fuera promulgado el decreto correspondiente al cambio de nombre de la institución:

Educación-mercancía. “…es urgente que las universidades reciban el valor real del servicio que prestan para que dejen de gravitar sobre la caridad oficial y ofrezcan niveles académicos decorosos.” (Página 12 párrafo 3. En adelante se mencionarán solo los números así: 12-3).

Universidad de mercado. “Nuestra universidad debe funcionar basada en una estructura sumamente flexible, que le permita con facilidad adaptarse a la situación cambiante de oferta-demanda de cada momento, de manera tal de estar en posibilidades de ofrecer carreras o cursos largos o cortos de acuerdo con las necesidades, sin problema alguno de adecuar recursos humanos o materiales a esos fines y poder también suprimir -cuando sea necesario- carreras que no tengan demanda o que no reclame el desarrollo del país. Se acabará la estructura rígida que conduce por su falta de flexibilidad y de adaptación al anquilosamiento.” (14-2)

“3. La retribución que pagan los alumnos es injusta y simbólica.” “…el no pagar o casi no pagar colegiaturas por parte de nuestros estudiantes, les impide tener el derecho moral de exigir un buen servicio educativo y el no contar por nuestra parte, con recursos económicos suficientes, provoca generar .servicios educativos de bajísima calidad… (18-7)

Crédito educativo. “En nuestra Universidad todos pagarán el costo de su educación, y al que no tenga dinero ahora, pero sí ganas de estudiar y capacidad de aprender, se le prestará para que pague sus colegiaturas, préstamo que devolverá cuando ya transformado en profesional, en buen profesional, su propia capacidad le permita generar ingresos de los cuales tomará lo necesario para pagar el costo de la educación que recibió, para así, ese dinero volver a prestarlo, estableciendo una cadena bienhechora sin límite….” Así, “Los más pobres accederán a la educación en la UAA…” Además de que “El crédito los hará más responsables.” y “…beneficiará a las familias… porque el padre de familia al no gastar en colegiaturas podrá dedicar sus escasos recursos en comprar más alimentos para sus hijos, más ropa, más zapatos, etc.,”  (13-2y3)

Autosuficiencia económica. “DÉCIMO SÉPTIMO. Por todo lo anterior, señores consejeros, se cuenta con los recursos económicos suficientes para crear este nuevo modelo de universidad, de la cual como ya se indicó anteriormente, está preparado para que opere con equilibrio y autosuficiencia económica.” (23-6)

 

Comentario: Independientemente de que este lamentable documento pareciera redactado por el gerente de un supermercado, cualquier persona medianamente informada de lo que debe ser una Universidad se dará cuenta de que en ninguna parte menciona el entonces rector la forma en que podría tasarse el precio de la educación al estarla considerando, implícitamente, como una mercancía. Pero lo más grave, que no puede concebirse en el rector de una universidad, fue el dejar en evidencia su ignorancia total del contenido del artículo 3 constitucional y de lo que son los derechos sociales mientras que, por otro lado, se manifiesta la preferencia por atender la demanda de personal capacitado por parte de las grandes empresas que en su mayoría son transnacionales; es decir, se deja el mensaje claro de que la universidad en ciernes estará al servicio del gran capital, hecho que se aprecia con el mayor desarrollo del área contable aunque se hagan algunas referencias insulsas sobre los pobres, que brillan por su ausencia, como lo demuestra el mar de automóviles que saturan los estacionamientos del campus.

Sin embargo, como el tema específico que estamos tratando es el relativo a las colegiaturas, queda de manifiesto el desprecio que tenía aquél rector en 1974 por el limitado apoyo del gobierno y el propósito de sostener la autosuficiencia económica con la que decía contar desde entonces y continuarla fortaleciendo mediante otras fuentes de recursos que no se pueden entender sino de origen privado, así como las colegiaturas cada vez más elevadas, para garantizar la alta calidad del conocimiento comprado. Bien pudiera suceder que ahora, personajes que se identifiquen con esa forma de pensar manifiesten su rechazo a la cancelación de las colegiaturas.

Termino con una exhortación a la comunidad universitaria de la UAA para que, reconociendo la reorientación académica que con tino ha desarrollado la actual rectoría, aproveche la oportunidad que les está brindando el cambio de gobierno federal para cancelar las colegiaturas y ante la cual se debe adoptar una posición definida, pero también para preparar la celebración del quincuagésimo aniversario de lo que se da en llamar nacimiento de la UAA el año 2024 (no el 2023) corrigiendo las deficiencias, falsedades, desviaciones y represiones que rodearon aquél acontecimiento manipulado por el agente del gobierno estadounidense Rudolph P. Atcon, para que nuestra alma máter renazca como una verdadera universidad tal como lo soñó su fundador, que fue Jesús Terán, en 1849.

Queda pendiente el análisis sobre la Universidad en el ámbito nacional, que veremos en su oportunidad. Por lo pronto cerramos nuestro paréntesis y continuaremos la semana próxima con nuestro recorrido histórico por América Latina.

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com

 

The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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