Encuentros y lecturas / Café Fausto - LJA Aguascalientes
24/07/2024

Era una tarde de octubre en Aguascalientes hace veintinueve años. Apenas había cumplido los veintiún años y participaba en el Taller de creación Literaria de la Casa de la Cultura. Un grupo de jóvenes poetas decidimos convocar a una lectura pública de poemas.

No había oscurecido ese 15 de octubre de 1989 en el Teatro Antonio Leal y Romero cuando participé en la sesión que denominamos “Letras de Cambio” en el que leímos nuestros poemas Rubén Chávez Ruíz Esparza, Óscar Santos, Nezahualcóyotl Álvarez y Elisa Guerra, era mi primera lectura pública.

Gracias a esa experiencia comprendí la importancia de la cercanía del autor con sus lectores y del intercambio de ideas entre los escritores para comprender la obra que cada poeta desarrolla. Fue dos años después a finales de mayo de 1991 cuando participé en mi primer encuentro de poetas en San Luis Potosí, era el Cuarto Encuentro Nacional Callejero de Cuento y Poesía” organizado por la Unión de Vecinos y Damnificados 19 de Septiembre y la Unión de Escritores del estado anfitrión.

Reunirme con poetas de diferentes regiones de México, intercambiar ideas, poemas y propuestas de publicación, así como leer ante un público diferente fue muy enriquecedor, desde entonces considero que ese tipo de actividades son importantes para el desarrollo artístico del escritor.

Al paso de los años pude participar en actividades como esa en diferentes partes del país como Tijuana, Toluca, Guanajuato, Aguascalientes, Querétaro, Orizaba, Ciudad de México entre otras muchas. En todas estas ocasiones pude tener contacto con escritores que luego se convirtieron en entrañables amigos.

Cuando realicé mi residencia artística en Chile en 2006, el poeta Aristóteles España me invitó a asistir en Santiago a un encuentro de poetas en la Universidad de Chile. Su experiencia como antologador era evidente pues me sugirió aprovechar esa reunión para lograr contactos rumbo a la antología que debía elaborar como parte de mi estancia en ese país. Ese y otros encuentros grupales con poetas fueron muy útiles para ese objetivo, pero sobre todo para provocar ese indispensable diálogo entre escritores.

Cuatro años más tarde en Colombia y gracias a la experiencia anterior, al recorrer las principales ciudades de la Región Caribe de ese país fui convocando en cada localidad a la que visitaba a reuniones de escritores para conversar, leer, intercambiar textos y puntos de vista, pero sobre todo lograr la mayor parte de contactos para el desarrollo de mi nueva antología que se publicaría años después.

Así por ejemplo, las reuniones con escritores de varios talleres literarios en Cartagena, Barranquilla y en especial un auténtico encuentro de poetas en Valledupar con todos los talleres de creación de la ciudad, fueron algunas de las actividades de gran utilidad. El dialogo directo entre poetas enriquece al proceso creativo.

El miércoles pasado en Guanajuato se presentó el libro “Las avenidas del cielo. Muestrario poético de Aguascalientes y Guanajuato”, realizado por el aguascalentense Benjamín Valdivia. Se trata de la publicación realizada por las universidades de Guanajuato y Autónoma de Aguascalientes. Como lo dije en mi columna de la semana pasada, en el libro puede sentirse un diálogo implícito que nos conecta a los escritores de ambos estados.


Durante el evento, el poeta español José Luis Justes, residente desde hace muchos años en Aguascalientes reconoció que en tiempos en que es tan difícil que una instancia pública se ponga de acuerdo para publicar un libro, el hecho de que dos casas de estudio lo hagan y se edite esa obra era ya milagroso, siendo además un encuentro impreso de los poetas de Guanajuato y Aguascalientes.

Reitero por eso mi personal felicitación a Benjamín Valdivia, así como a los responsables de las áreas editoriales de ambas universidades por la publicación de este libro.

Antes y después del evento fue emotivo ver a amigos poetas de ambos estados encontrarse y reencontrarse como viejos amigos, conversando y tomándose fotos para el recuerdo, el efímero momento de volver a verse algunos de ellos se concretó.

Como lo propuse en mi columna de la semana pasada, lo ideal es que se realice un encuentro de poetas de Aguascalientes y Guanajuato teniendo como grato pretexto la publicación de “Las avenidas del cielo”, en eso coincidió Justes en su intervención quien comentó que lo más difícil ya se había logrado, publicar ese muestrario que da no solamente para lecturas públicas, sino también para un diálogo sobre la historia y desarrollo de la poesía en ambos estados y cuáles son nuestras coincidencias.

Las universidades que tienen como objetivo crear y difundir conocimiento serían las ideales para lograr ese encuentro que acercaría a ambos estados en nuestras comunidades literarias. Seguramente es complicado hacerlo, pero como lo dijo José Luis Justes, lo milagroso ya se consiguió. Todo es posible.

 


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