Opinión

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La 50 Feria del Libro me dejó, aparte de los libros que compré, la impresión de que se están haciendo cosas valiosas en esta materia; cosas novedosas, frescas… Los talleres, los cuentacuentos, las conferencias, las presentaciones de libros, y hasta la sinfónica, cobijaron de buena manera a los libros, en actividades que no existían hace unos 10 o 15 años.

También me dejó una pregunta que anduvo dándome vueltas en la mente mientras disfrutaba de algunas de estas actividades: ¿por qué si se hacen cosas tan valiosas como estas, buscando acercar a la gente a la lectura, y con ella a una vida mejor; por qué como sociedad estamos peor?

¿Peor que cuándo? Alguna vez fui niño… Había en Aguascalientes apenas unas cuantas librerías, la Universitaria, Excélsior, la Parroquial, y alguna otra que se me escapa, pero no había feria del libro, y sin embargo se vivía mejor que ahora.

Una posible explicación radica en el hecho de que estos esfuerzos terminan perdiéndose frente a la magnitud de la problemática a enfrentar. Un intento de respuesta a esta situación lo ofrece Mauricio Tenorio en su libro Hablo de la Ciudad, cuando se refiere a las ciudades hispanoamericanas de mediados del siglo anterior.

He aquí lo que escribe, que, me parece, nos viene muy bien ahora. Y dice: “En México como en Europa y en el resto de América, parecía innegable el efecto maligno y degenerativo de las ciudades. La aglomeración, la contaminación, la carencia de naturaleza y la industrialización llevaban inevitablemente a la corrupción, la pereza y la degeneración de las razas”. (Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com).

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Carlos Reyes Sahagún

Carlos Reyes Sahagún

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