Opinión

Jair Bolsonaro, el alfil de Donald Trump / Taktika

Barra da Tijuca, Río de Janeiro. 28 de octubre de 2018. Miles de brasileños, entre quienes predominan los rasgos europeos, agitan banderas afuera de la casa del candidato ultraderechista, Jair Bolsonaro. Los partidarios del exmilitar celebran la victoria de su aspirante presidencial y gritan hasta desgañitarse: “¡Bolsonaro barrerá con la escoria comunista!”. En una base militar ubicada en Niterói, elementos del Ejército brasileño se mezclan con los seguidores de Bolsonaro, quienes los reciben a gritos de: “¡Volvió la dictadura! ¡Viva!”.

Al otro día, el presidente de la Unión Americana, Donald Trump, tuitea: “¡Tuve una buena conversación con el presidente electo del Brasil, Jair Bolsonaro, quien ganó su carrera con un margen sustancial! ¡Acordamos que Brasil y los Estados Unidos trabajarán conjuntamente en comercio, milicia y todo lo demás! ¡Excelente llamada, le deseo felicitaciones!”.

Las escenas arriba mencionadas sirven como prolegómeno al presente artículo, el cual pretende explicar por qué Brasil, liderado por Jair Bolsonaro, posiblemente devendrá en un alfil diplomático, geopolítico, y geoestratégico de Donald Trump.

Para el diccionario Larousse, un alfil es “una pieza del juego de ajedrez, que se mueve y come en diagonal y puede avanzar tantas casillas desocupadas como quiera el jugador”. Asimismo, representa un bastión militar. Finalmente, los alfiles, en los umbrales del ajedrez, eran representados como guerreros montados en elefantes.

¿Por qué afirmar que Brasil, bajo Jair Bolsonaro, devendrá en un alfil diplomático de Donald Trump? Bolsonaro ha prometido alinear a la política exterior brasileña a los dictados de Washington. ¿Evidencias? En octubre de 2017, Bolsonaro visitó los estados de Florida y Nueva York. Durante una reunión con la diáspora brasileña, Bolsonaro dijo: “Si yo soy electo, pueden estar seguros de que Trump tendrá un gran aliado en el Hemisferio Sur”. Al concluir su alocución, Bolsonaro se volteó y saludo al estilo militar una imagen de televisión que proyectaba la bandera de las barras y las estrellas1.

En agosto de 2018, el hijo de Bolsonaro, Eduardo, realizó una gira por la Unión Americana y Eduardo se entrevistó con el senador por la Florida, Marco Rubio. El legislador Rubio es miembro del Partido Republicano y furibundo anti-castrista y anti-chavista. Asimismo, Eduardo se reunió con la eminencia gris del magnate neoyorquino: Steve Bannon. Sobre el encuentro, Eduardo Bolsonaro escribió en su cuenta de Twitter: “Fue un placer conocer a Steve Bannon, el estratega en la campaña presidencial de Donald Trump. Tuvimos una gran conversación y compartimos la misma visión del mundo. Me dijo que es un entusiasta de la campaña de Bolsonaro y estamos en contacto para unir fuerzas especialmente contra el marxismo cultural”2.

Por ello, Brasil habrá de romper lanzas con China: China es el principal socio comercial de los cariocas. Los brasileños venden a los asiáticos: azúcar, café, carnes de cerdo y de res, cítricos, y soya. Igualmente, los chinos han invertido en plantas hidroeléctricas, acererías, y refinerías. Finalmente, la balanza comercial es a favor de los cariocas3.

Bolsonaro, quien considera como “estratégica” a Petrobras, se ha expresado en contra de la inversión china en infraestructura y energía. El excapitán del Ejército brasileños afirma que “China no está comprando en Brasil. China está comprando Brasil. Esto es un gran problema del que debiéramos estar preocupados… ¿Desean dejar a Brasil en las manos de los chinos?”4.

Al mismo tiempo, Bolsonaro prometió retirar a Brasil de las organizaciones multilaterales: los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) y Mercosur. Por último, el presidente electo dijo que movería la embajada brasileña en Israel a Jerusalén y cerraría la representación diplomática palestina en Brasilia.

En el plano geopolítico, Brasil tiene fronteras de 16 mil kilómetros, lo cual le permite proyectar su influencia sobre América Latina. Además, La nación carioca tiene una población de 200 millones habitantes. Igualmente, cuenta con el 40 por ciento de los bosques tropicales del planeta. Por último, su agroindustria, gracias a su excelente clima que tiene en las regiones centro y sur, es líder mundial.

Geoestratégicamente, un Brasil subordinado a los estadounidenses les permite a éstos últimos proyectar su poderío militar sobre el Cono Sur, la Antártida y el África subsahariana –en particular, los países luso parlantes. Además, las fuerzas armadas brasileñas –318 mil elementos- son el tercer ejército más numeroso del Hemisferio Occidental y serían un valioso activo contra el “marxismo cultural”. Es decir, Venezuela.

Si bien Bolsonaro ha desmentido su intención de intervenir militarmente en el país caribeño, gente de su círculo íntimo ha comentado públicamente otra cosa: durante la campaña presidencial, Eduardo Bolsonaro prometió “liberar a nuestros hermanos venezolanos del hambre y el socialismo”. Asimismo, Augusto Heleno Ribeiro Pereira, general retirado de cuatro estrellas y quien será el próximo ministro de Defensa, promovió el envío de “tropas de paz” cariocas a Venezuela.

Ribeiro personifica al militar latinoamericano que provoca sueños húmedos a los estrategas del Pentágono: en 2007 refirió que la política indigenista del entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva era “caótica”. Para el soldado carioca, las reservas indígenas “amenazaban a la soberanía nacional” y agregó que Brasil estaba degenerado por “la indolencia de los indígenas y el espíritu taimado de los africanos”.

El militar en retiro afirmó su repudio al “marxismo cultural” cuando, durante su alocución de despedida, alabó la participación de su padre en el golpe militar de 1964: “Luchaste en 1964, contra el comunismo y me enseñaste a identificar y repudiar a los que se valen de las libertades democráticas para intentar imponer un régimen totalitario, de cualquier matiz”5.

Por todo lo arriba mencionado, se puede afirmar que la victoria electoral de Jair Bolsonaro es una derrota para China y Rusia y las fuerzas progresistas en América Latina y una victoria para Donald Trump.

Aide-Mémoire. El envío de 5,200 soldados estadounidenses a la frontera con México es un acto hostil a pesar de que, oficialmente, sólo “realizarán actividades de inteligencia y logísticas”, pues la Ley Posse Comitatus prohíbe al personal militar mantener la ley y el orden dentro de los Estados Unidos.


  1. Trumpism comes to Brazil https://goo.gl/KsUYPy
  2. Eduardo Bolsonaro 17 https://goo.gl/JLa7ZK
  3. Khanna, Parag. The Second World: Empires and Influence in the New Global Order. Random House, New York, 2008, p. 155
  4. China trade vs economic growth: the dilemma for Brazil´s new Trump-style president https://goo.gl/9CHn1p
  5. Jair Bolsonaro gana en Brasil: los 4 hombres fuertes del nuevo gobierno https://goo.gl/EFs4sr

 

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Soren de Velasco Galván

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