Opinión

La madre maldita de Frankenstein / Un cuarto propio

Para hablar de la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo fue necesario hablar de Mary Wollstonecraft, responder quién nace de quién es complicado, si fue ella quien nace después de la muerte, si como el orden lógico nos dice fue la hija quien nació de la madre, o si ambas dieron a luz a Frankenstein, si es a través de él que ambas engañaron las barreras del tiempo para seguir dando voz a su pensamiento, ambas se volvieron inmortales dando vida al monstruo que las representa.

¿A quién quería revivir Mary Shelley? ¿A quién quería devolverle la vida? ¿Quién era ese monstruo del que la gente hablaba y de quien temían que volviera aparecer?

La ciencia ficción rebasó todos los tiempos, aún ahora continuamos en el mismo debate, miren si no es cierto: Para Susan Stryker la activista, cineasta y teórica estadounidense, lesbiana transgénero especializada en sexualidad y género, Frankenstein representa la historia de liberación que nació en Stonewall, donde una noche de represión a la población LGBTTTI en los Estados Unidos y lo que inició como una batalla ante una razia policial de Nueva York derivó en días de resistencia donde homosexuales afeminados, lesbianas y personas trans sencillamente se habían cansado del abuso y maltrato, esa noche en que decidieron alzar la voz, se encontraba entre ellas la legendaria activista Susan Stryker.

Con su maravilloso texto: Mis palabras a Víctor Frankenstein desde el pueblo de Chamonix: Escenificando la ira transgénero. Presenta un discurso que aún no tiene respuestas.

Lo que hizo novela Mary Shelley daría un importante debate en el movimiento feminista, la presencia incuestionable de las personas transgénero, transexuales e intersexuales, quienes fueron desgarradas y cocidas nuevamente en una forma distinta a la que nacieron, personas percibidas como menos que humanas a quienes se les limitan los derechos y se les confiere a la invisibilidad porque no se les puede negar la existencia, sin embargo para Stryker estos cuerpos abyectos y monstruosos son la prueba real de que entonces absolutamente todo se puede modificar y construir nuevamente, lo que conocemos como la base de la teoría del género y en estudios especializados es nombrado por Judith Butler como “cuerpos abyectos”

Mary Shelley se interpreta leída desde una corriente hasta hace poco desconocida, la ficción política. La vida de la autora del Moderno Prometeo se adelantó doscientos años a una discusión que hoy en el siglo XXI es cotidiana y no por eso menos irritante para ambos sectores conservadores y progresistas, el feminismo, los derechos de las mujeres, las lesbianas y las personas transgénero.

La autora mencionó: Yo como el monstruo llevo un infierno dentro de mí. Todo a su alrededor era muerte, el suicidio de su hermana Fanny, el de la ex esposa de Percy Shelley, sus 4 hijos, el de su esposo Percy quien muere ahogado mientras navegaba en su velero. Y la más fuerte, la muerte de su propia madre Mary Wollstonecraft. La ira contenida se expresaba ante la devastación de lo amado, la locura, las pesadillas, las alucinaciones del rostro de uno de sus bebés muerto, Mary Shelley al fin descanso aquel 1 de febrero de 1851 de un tumor cerebral a los 54 años de edad.

A través de Frankenstein hace referencia a las mujeres, esos monstruos malditos que nacen sin voz, sin nombre, con cuerpos despreciables que sobreviven o renacen de la ya dictada muerte social, ellas quienes van observando hasta aprender los códigos de valores y comunicación, las que en silencio caminan y que prefieren estar ocultas para no ser blanco de tanta agresión, que van aprendiendo un lenguaje que no las menciona por el contrario que siempre las menosprecia y las insulta, un lenguaje que les permita entender los sentimientos contradictorios de la otra parte de la humanidad que las persigue para castigar o para esclavizar y a quienes están condenadas a amar sin límites, amar incluso a quien las asesina.

A la autora de Frankenstein o el moderno Prometeo siempre se le demerita, que si su historia fue influenciada y hasta guiada por otros escritores como Lord Byron o el mismos Percy, su esposo, centrándose más en el conjunto de creadores y no en el entorno de una mujer escritora de novela de ciencia ficción hace más de 200 años, se destaca a los personajes que la rodearon como el padre filósofo, el esposo poeta, los amigos dramaturgos, la era científica, sin embargo fue Mary Shelley la única capaz de dar a luz a Frankenstein y así nos dio voz a todas continuando el legado de su madre quien seguía viva a través de su fuerza y empeño para desafiar un mundo que  nos excluía.

Mary Shelley se puede leer desde muchas ópticas y ahí radica su trascendencia, esta tarde yo me quedo con las palabras monstruosas, malditas de Shelley y Susan Stryker retumbando en el centro de la enseñanza que les dejo la madre maldita Wollstonecraft: No queremos poder sobre otros sino sobre nosotras mismas:

“Escúchenme compañeras, criaturas: Yo que he morado en una forma inconciliable con mi deseo, yo cuya carne ha devenido en un ensamblado de partes anatómicas incongruentes, yo que alcance la similitud de un cuerpo natural sólo a través de un proceso no natural, les hago esta advertencia., la naturaleza con la que ustedes me acosan es una mentira. No confíen en ella para protegerse de lo que yo represento porque es una fabricación…Ustedes han sido tan construidas como yo, la misma matriz anárquica nos ha parido, las invito a investigar su naturaleza como yo he tenido que obligarme a enfrentar la mía, las desafío a correr el riesgo de la abyección y florecer tanto como yo lo he hecho. Presten atención y podrán descubrir las costuras y suturas en ustedes mismas”. Susan Stryker.

 

@Chuytinoco

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Chuy Tinoco

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