Cultura

La poesía es una contraseña que puede llevar a abrir muchas puertas | Entrevista a Edson Lechuga, acerca de Ná ax ni

 

  • Yo no me considero poeta, pero hago poesía, pero en realidad sí creo que hay poetas, y creo que los poetas sí son capaces de percatarse y de percibir las cosas, son ascetas, y creo que hay poetas en construcción y poetas construidos, y luego hay muchos que hacemos poesía

 

Un libro con portada doble, que hace referencia a que la vida es una continuidad, que no tiene principio ni fin conocido, un libro cuyas páginas han sido quemadas a mano, un libro de poesía pero que también contiene imágenes, dibujos de llaves, poesías que se extienden en búsqueda de una clave. Todo eso es lo que podemos observar de inicio, Ná ax ni, el nuevo libro del escritor mexicano Edson Lechuga (Pahuatlán, 1970). Pero eso que podemos observar tal vez nos está hablando en forma de clave. La poesía de Lechuga nos avisa de que todo es una imagen, y que por lo tanto, todos tenemos un trasfondo, algo que nos hace ser lo que somos, diferente a todo lo demás. Al final, pareciera decirnos Edson Lechuga, todos somos una clave, una llave que puede abrir, que puede descifrar algo.

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Edson Lechuga es un escritor atípico dentro del panorama literario mexicano: Nacido en Pahuatlán, en la sierra de Puebla, migró a la Ciudad de México, de la cual conoce el habla urbana, sus territorios secretos, para después dar el brinco a la Ciudad Condal, Barcelona, de la cual se enamoró y que recorrió embebido por su lengua: el catalán. Ha tomado como eje central para este libro nuevo libro, Ná ax ni, a estas tres geografías, que al mismo tiempo representan tres identidades, tres ideologías, tres formas de entender el mundo, de contarlo, de aprenderlo: el náhuatl, el castellano y el catalán.

Edson Lechuga es autor de libros como Luz de luciérnagas (2010), Llovizna (2011), gotas.de.mercurio (2012), Anoche me soñé muerta (2015), soledad.piedra (2017). Ná ax ni, que en náhuatl significa “Yo no soy”, publicado por la editorial mexicana Librosampleados en su colección Textitlán, podría parecer un viraje respecto a su obra narrativa posterior, sin embargo, es en realidad una continuidad con respecto a las búsquedas artísticas visuales que vienen acompañando a su obra literaria conocida. Sobre éste y otros temas platicamos con el escritor mexicano.

“Desde Luz de luciérnagas, que fue el primer libro que publique mientras vivía en España, el texto va acompañado de algunas intenciones gráficas, alguna fotografía, algún mapa, todo eso con la intención de resaltar la verosimilitud de la historia, pero también con una intención de desbordar, de prolongar el discurso textual en otro discurso, después en gotas.de.mercurio, también contiene una serie de elementos gráficos, todo esto ha derivado en Ná ax ni, todo esto ha terminado de ser en este nuevo libro, creo que el texto no termina en un libro, el libro no termina en un libro, pero tampoco ahí comienza, es un tránsito que puede ir derivándose hacia otras alternativas, puede ser transgredido, puede ser atravesado, puede ser desarrollado en otras modalidades, con otras posibilidades, Ná ax ni, es un libro objeto, en donde la poesía está más evidente, la poesía visual, la indagación gráfica.

Javier Moro Hernández (JMH): Son tres búsquedas que han estado paralelas;  la palabra, el libro objeto y lo visual, que se concretan en Ná ax ni, pero el tema del lenguaje y cómo se desarrolla, la posibilidad de que el lenguaje no se quede en el primer significado, es una preocupación presente en tu obra.

Edson Lechuga (EL): El lenguaje oral es un misterio sonoro y el lenguaje escrito es una imagen espectral del lenguaje sonoro, del misterio del lenguaje oral, que es tan misterioso que nosotros a partir de 4 fonemas podamos estructurar una palabra y que esa palabra contenga un concepto, y que ese concepto contenga una idea, una acción, una cosa, peor lo misterioso está en que cuando nosotros lo pronunciamos se construye, el lenguaje es constructor de realidad, pero la imagen espectral de esta palabra pronunciada está en cuatro letras: m, e, s, a. Y a mí me interesa mucho como el grafo representa el fonema, supongo que la cantidad de fonemas debe ser infinito, tantas lenguas, hay lenguas que son más guturales, otras que son más nasales, y que van construyendo lenguajes completamente distintos y que en su fonética y en su sonoridad son completamente distintos, pero me interesa también del castellano en el náhuatl y  en el catalán, cómo representamos estos fonemas. 

JMH: Ná ax ni significa en náhuatl  “Yo no soy”.

EL: El poemario se llamaba “Yo no soy”, y lo que intenta hacer es echar un vistazo en este asunto del lenguaje, entonces está planteado en tres lenguas: castellano, catalán y náhuatl. Pero en realidad Ná ax ni quiere decir “Yo soy no”, porque “Yo no soy” no se puede decir en náhuatl es imposible decir yo no soy, en náhuatl es imposible negarte como entidad que pesa en este mundo, entonces la única manera de acercarte a una auto-negación profunda, es decir “Yo no soy” es decir, afirmarte en la negación, y esto me parece impresionante, claro, lengua es idiosincrasia, casi me gusta más “yo ser no” que “yo no ser”.

JMH: “El ser no” es una negación, pero el “no soy yo” es no existir.

EL: “Yo no soy” es la negación del ser, pero “yo soy no” es el ser ocupando la negación, en la idiosincrasia náhuatl nada termina, nunca, todo es un ciclo, los aztecas sepultaban a los hombres y mujeres honorables en tumbas ovaladas y en posición fetal, porque venimos de un útero y vamos hacia otro útero, somos una continuidad. 

JMH: El lenguaje te da la posibilidad de trasladar estas ideas a la imagen, a un grafismo. 

EL: Por lo menos hacer el intento, y acá caemos en que es que la literatura se encarga de trasladar estas ideas a palabras, pero dentro de la literatura es la poesía la que pretende trasladar las ideas y convertirlas en belleza.

JMH: La poesía o el lenguaje poético es algo que siempre ha estado presente en tu obra, tienes una preocupación con el lenguaje en tu obra narrativa que remite a la poesía, pero ¿por qué escribir y crear un libro como Ná ax ni?

EL: Yo no me considero poeta, pero hago poesía, pero en realidad sí creo que hay poetas, y creo que los poetas sí son capaces de percatarse y de percibir las cosas, son ascetas, y creo que hay poetas en construcción y poetas construidos, y luego hay muchos que hacemos poesía, yo me pongo ahí, pero no pretendo ser poeta, pero mientras tanto en el ejercicio de hacer poesía está la pretensión de la belleza, que siempre es legítima, porque implica una auto-reflexión profunda y una honestidad brutal y jugarte algo serio, que tiene que ver con tu persona y con la relación con el mundo, con la otredad, con todo lo que significa el otro, entonces en el ejercicio de ejecución el encuentra el pensamiento, por lo menos en mi caso, y cuando me di cuenta yo estaba haciendo un libro de indagación visual, que partía del yo, y me preguntaba qué soy y con qué me represento, y encontré que lo hacía con un objeto, una llave, pero fue un proceso de indagación y están el fuego, y por eso hay una hoja quemada, la llave, y acá pasó una cosa muy interesante, porque en catalán llave se dice “clau”, y la palabra clave se dice igual, “clau”, porque ninguna llave es igual, cada una tiene una clave, entonces entender que yo soy una clave, como cualquier otra persona, yo soy una clave que alguien tiene que descifrar pero soy una clave para descifrar algo, así se fue desarrollando el poemario, tiene que ver con las tres lenguas, tiene que ver con los tres cerros que han trazado un escaleno en mi vida.

JMH: ¿La poesía funciona como una llave para descifrar el mundo? 

EL: En el mejor de los casos, la poesía es una contraseña que puede llevar a abrir muchas puertas, a muchos lectores, a muchos otros lugares donde hacerse, porque la poesía propone, en este caso, que un libro no es solamente un soporte, sino también es un trayecto, y que la realidad no es el único soporte que tenemos nosotros, hay otros soportes. 

JMH: El hecho de ser que Ná ax ni sea un libro de poesía visual, que se interrelaciona estos dos lenguajes, para permitir la creación de otro lenguaje, en donde hay mensajes, interpretaciones convierte este libro soporte que juega con eso, con las múltiples interpretaciones. 

EL: La poesía no quiere convencer a nadie, la poesía quiere persuadir a todos, la poesía quiere que el lector diga yo elegí esto, quiere que tú pienses que eres autónomo y completamente independiente, entonces la poesía es un ejercicio de persuasión, pero también es un ejercicio de tentación, la poesía son los aromas, la posibilidad, en ese sentido su abanico de posibilidades es mucho más amplia que el de la narrativa, y más en poesía visual como Ná ax ni, en donde la imagen te permite acercarte a las muchas posibilidades de la palabra, de la idea. 

JMH: Siempre has estado cercano al misterio del lenguaje, es uno de los motores de tu obra, en tus novelas siempre ha estado lo visual como uno de los elementos, pero Ná ax ni es como detenerte y bajarte de ese viaje de la narrativa. ¿Por qué tomar la decisión de bajarte, detenerte y permitirte ese juego poético-visual? 

EL: Si yo hubiera tenido antes un editor que me comprendiera, hace diez años hubiera escrito este libro, porque tengo varios proyectos más echados a andar en este camino, que han estado ahí paralelos, el problema es que no había editorial que se animará, pero además creo que todos mis libros irán hacia una cosa así, voy a publicar otro libro el próximo año con Librosampleados que tiene una búsqueda similar, tratando de generar una exploración narrativa, tomando esta palabra en su concepción más amplia, soy un músico frustrado, pero también hice fotografía mucho tiempo, entonces he tenido inquietudes artísticas diversas, creo que lo que importa es la inquietud, pero los libros me están dando la oportunidad de desarrollar mis inquietudes. 

 

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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