Los monstruos que se despiertan / Matices – LJA Aguascalientes
25/09/2020


Andrés Manuel decía en campaña que si no ganaba la elección iba a soltar al tigre, el tigre ya está suelto, en México, en Estados Unidos y en Brasil, al menos hay elementos para decirlo: el tigre son esos monstruos de actitudes antidemocráticas, arcaicas y peligrosas para los derechos humanos; en otras palabras, actitudes homofóbicas, fascistas, misóginas, machistas y extremadamente radicales en el ámbito religioso.

Todas estas actitudes derivan en actos de violencia, en discursos que permean en distintas generaciones; estos monstruos se desatan para ganar elecciones, lo hizo Trump en Estados Unidos y lo hizo Bolsonaro en Brasil; sin embargo, los equipos de comunicación y estrategia no tienen ni idea de los monstruos que se desataron, que estaban guardados en el cajón y que difícilmente podrán regresar. Permear las discusiones públicas con ese discurso tiene un impacto negativo no solo en la clase política, en las políticas públicas o en los medios de comunicación, sino en las futuras generaciones.

En México, crecimos escuchando a nuestra clase política y a nuestros medios de comunicación, con discursos liberales, el libre mercado, el neoliberalismo o con una cultura política priista de la trampa y de la corrupción, lo que evidentemente ha hecho daño a nuestra manera de conducirnos públicamente, al menos a mi generación y otras anteriores. Hoy, me parece, los riesgos son exageradamente mayores.

Las generaciones venideras crecerán, escuchando y replicando mensajes fascistas, homofóbicos, misóginos y xenófobos por todos lados, porque los monstruos están liberados, solo por ganar una elección.

Manuel Castells, lo describe para el diario español, La Vanguardia: “Ahora bien, el proceso político de movilización electoral ha desempeñado un papel decisivo en el triunfo de la Cosa. Sobre todo, el efectivo uso de las redes sociales en internet. Este es un dato que cambia la política y que se repite una y otra vez. Lo que eran los medios de comunicación anteriormente son las redes sociales en la actualidad. De hecho, los grandes medios, aunque cavaron la tumba de Lula en alianza con los jueces, criticaron duramente a Bolsonaro. Pero la estrategia del capitán se fundó, desde el 2015, en el uso de las redes para difundir informaciones o desinformaciones dañinas sobre Rousseff y Lula así como para propagar mensajes agresivos en favor de sus tesis.”

Anteriormente, en las aulas, en las charlas y en las comidas familiares se sancionaba públicamente el papel de Televisa y algunos medios tradicionales de ser parcial, de esconder información, de favorecer a un partido y de idiotizar a su audiencia; por eso la narrativa popular en los primeros años del auge de las redes sociales era positiva: por fin teníamos acceso a la verdad, acceso a medios libres, acceso a nuestros periodistas. Hoy podemos decir: nada más falso que eso.

Hay un mini documental en YouTube, titulado “Meet Mexico’s King Of Fake News” (https://bit.ly/2PaMqf0 )  donde se revela la metodología de un “emprendedor” que tiene una empresa que produce Fake News, desde los memes que se vuelven virales, cadenas de WhatsApp y miles de periódicos digitales que circulan con noticias falsas del estilo “Se vio a Paul Walker vivo” o algunas otras. Su motivación: el dinero recibido para enviar noticias falsas a la red, que circulan y circulan por horas, días, meses, hasta convertirse en tendencias a través de robots y a través de cuentas reales que evidentemente se convencen de que lo que se publica es verdad, es bueno o es sorprendente.

El rey de las Fake News, declara para BuzzFeed que va a ayudar a llegar a dos presidentes más a la silla de los Pinos en México y que después de eso se retira de manera placentera. Su trabajo: generar mentiras y manipular. Nada más lejano a las críticas que recibía Televisa años pasados. Hoy hay una tendencia de regresar a los medios tradicionales para corroborar la información.

En ese sentido, estamos en el peor de los escenarios, medios de comunicación tradicionales que no se encuentran debidamente regulados en sus ingresos originario de los gobiernos y medios digitales manipulados para generar humor social negativo.

Estas condiciones han generado consecuencias mayores: los monstruos están sueltos, no tienen rostro, no los podemos detener y están llevando ideas arcaicas, fascistas y antidemocráticas a la presidencia de una nación. Algunos analistas afirman que la victoria de Balsonaro es una consecuencia de la corrupción del PT y coincido. Otros también responsabilizan a los militantes de ese discurso, donde se incluyen líderes de opinión e influencers como los futbolistas brasileños (Ronaldinho, Rivaldo, Cafú), que por una remuneración económica o una posición de influencia mayor apoyan el discurso pro dictadura y armamentista de Balsonaro y también coincido. Y también creo que desde la oposición no se pudo construir una opción demócrata confiable para la ciudadanía que combatiera esos discursos.

Existen muchos matices sobre las causas y efectos de utilizar esos discursos, sin embargo, ningún matiz revela efectos positivos sobre utilizarlos. No sabemos el impacto real en las futuras generaciones, en la cobertura de los medios de comunicación y en el inconsciente colectivo, lo que sí sabemos es que no podemos dejar así de barato el costo social a las empresas de comunicación política que afirman que impulsar esos discursos son buena idea, no son ni asumirán su responsabilidad, lo que sí podemos hacer es sancionarlas públicamente, porque desataron a los monstruos y volverlos a meter en el baúl de la civilización, la convivencia, la libertad, la igualdad y la fraternidad, estará complicado.

 

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