Opinión

Pamplinas / De imágenes y textos

Estimado lector, es un gusto encontrarnos como cada jueves en esta columna que desde 2012 La Jornada Aguascalientes me hace el favor de publicar, durante estos seis años he compartido con usted la reflexión de la cotidianeidad de esta nación, como ciudadanos hemos sido testigos de muchos acontecimientos que definitivamente han cambiando la perspectiva de nuestra visión frente a los fenómenos y sucesos que se presentan en nuestro entorno; el final de un sexenio que fue señalado por haberle declarado abiertamente la guerra al crimen organizado, la despedida de los azules de Los Pinos, la campaña mediática de un candidato que por su presencia física pudiéramos decir que ganó las elecciones, por la tanto el sorprendente regreso de los tricolores a la Presidencia de la República, las recurrentes pifias del Quique, los errores de la política nacional, los escándalos de corrupción, más muertes que con el Felipín, mejor desarrollo económico según los integrantes del gabinete, el camino a la prosperidad para todos los mexicanos, las portadas de revistas “afamadas” con el rostro de nuestro Quique bien maquillado y sonriente como siempre; vamos, el circo mediático bien montado como de costumbre y la atinada estrategia para mantenernos lejos de la reflexión. Dice la leyenda urbana que el Apolo XI (el próximo año celebraría 50 años de haberse posado en la superficie lunar) nunca cumplió con la misión, una estrategia de la Guerra Fría por parte de los amigos gringos para ganar espacio a los camaradas soviéticos, dicen que el maestro Kubrick fue el mero bueno para hacer la súper producción que vieron todos los habitantes de la tierra aquel 20 de julio de 1969; con este antecedente el gobierno de México debería contratar a la descendencia del director Stanley para poder truquear todo lo necesario aquí en la nación que vio nacer a Neri Vela.

Y la vorágine de sucesos en nuestra patria no finalizan, seguramente porque nosotros los que vivimos aquí nos acostumbraron a este tipo de vida, a las corruptelas de los políticos al silencio de la sociedad, a la sumisión y a la prepotencia, al abuso y a la indiferencia, es así como llegamos a estos últimos comicios con un ganador, un personaje que se jacta de ser el heredero de las glorias del presidente Juárez.

Son seis años de compartir la reflexión estimado lector y lo incómodo de todo esto es que no hay un resquicio por donde pueda ver un verdadero cambio socio-político, día a día la sorpresas son mayúsculas para todos cuando estamos a punto de comenzar un régimen que esboza tintes populistas en exceso, ni comunismo ni socialismo sino la absurda versión de una izquierda mexicana que nació tal vez con cierta fuerza pero que a lo largo de los años se perdió entre las garras de nuestro verdadero enemigo, la corrupción.

Esta semana se incrementó sobremanera el tema de la libertad a los presos políticos, así estimado lector, como el grito en el mitin para reventar al político en el estrado, libertad a los presos políticos, amnistía…

Pamplinas, le digo que Andrés Manuel y sus huestes no tienen claro que ahora son gobierno, el comportamiento de diputados y senadores en las Cámaras, las declaraciones de los futuros secretarios de estado, la propia postura del presidente electo, el mensaje que se lee entre líneas y que no tiene otra opción para donde interpretarse más que la de un régimen autoritario disfrazado de complaciente y posiblemente retrógrada.

Ahí tiene, libertad a los presos políticos, para empezar a qué se refiere con un preso político, toda la raza tenemos claro el término y sabemos qué va a pasar, claro que no, homologuemos definición, según el diccionario de la Academia Española, “se le llama preso político a aquella persona que es encarcelada por sus convicciones y actividades de tipo político. Esto quiere decir que su condena en prisión se opone a los derechos humanos, concretamente a la cláusula de libertad de pensamiento, de expresión o de reunión”.

Los que conocen del tema dicen que sí existen presos políticos en una nación, es señal de que faltan libertades políticas, por lo tanto, no se vive en democracia sino en una dictadura.

Entonces eso quiere decir que un preso político lo es porque sus ideas son interpretadas por la cúpula del poder como amenazas o violencia.

Pero a ver, querido lector, ayúdeme porque de plano son muy lento para procesar toda esta información, por ejemplo, ha escuchado hablar de Alberto Patishtan, docente chiapaneco que fue encarcelado en 2000 supuestamente por haber participado en una emboscada contra un grupo de policías; el profesor en su momento dijo que la acusación era derivada de una venganza del presidente municipal de Simojovel Manuel Gómez Ruiz. En octubre de 2017 se le concedió el indulto después de haber permanecido trece años en prisión por un delito que no cometió.

Eso es lo que no me cuadra con lo que dice la definición y lo que quiere implementar el viejo lobo plateado de Tabasco, por la información que fluye de manera cotidiana Patishtan fue confundido, señalado erróneamente, él dice que por una venganza; en dónde está la parte de las convicciones política diferentes a las del régimen o sus actividades de tipo político, al parecer fue una venganza del presidente municipal hacia la persona del profesor, pero y entonces, qué hizo el docente para despertar el odio del alcalde.

Es tan fácil hablar y decir una sarta de tonterías que después ni quien las dijo las entiende, se imagina estimado lector, todos los reclusos van a querer cobijarse en la propuesta de Andrés Manuel.

Pamplinas, lo que pasa es que no le tenemos fe y estamos pensando cómo desacreditarlo para poderlo bajar del trono presidencial. Andrés Manuel tienes el permiso de todos nosotros para tener una buena práctica de cómo darnos atole con el dedo.

 

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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Eric Azócar

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