Poner el cuerpo / Tres guineas - LJA Aguascalientes
05/10/2022

Una joven tuvo un aborto en un centro comercial. No se supo si fue inducido o espontáneo, pero como siempre, sin que importara, hubo posicionamientos en cada una de estas vertientes. Se entrometieron con su cuerpo. Una joven tuvo un aborto y necesitaba atención médica, la misma atención que debe recibir quien sufre cualquier percance que ponga en riesgo su integridad física. Esto pareció no importarle a una página de nota roja de Facebook que grabó un video y que violentó sus derecho a la privacidad al exponerla al escarnio público.

 

El cuerpo, eso es lo que ponemos las mujeres no solo en lo físico. Nuestro cuerpo ha sido también objeto de pensamiento, superado por la carne y determinado no por lo que es, sino por lo que debería ser. Han escrito contra nuestros cuerpos de mil formas, se lo han apropiado y resignificado a conveniencia. Nos los han moldeado. Nos los han agredido. Han hecho juicios de valor en contra de ellos. De hecho, han regulado todas las corporalidades habidas y por haber.

En este caso, la manera de retomar el tema del aborto violentó a la joven, desde las instituciones hasta la sociedad, con el discurso moral que predominó, ya conocemos la noción de la maternidad que persiste en Aguascalientes, exaltada por la religión. Apenas hace unos días, el obispo José María de la Torre dijo que las personas que defienden la interrupción del embarazo son unos “desnivelados” y que demuestran “desprecio por la vida”. El obispo está en libertad de opinar lo que quiera, aunque yo concuerdo con lo dicho por Lydia Cacho hace unos días, también, en su visita al estado, los altos jerarcas de las iglesias tienen en muchas ocasiones más poder que los gobernantes sobre el poder mismo y sobre las personas.

Por esta moral conservadora, antes que otras cuestiones, se ha retrasado la legalización del aborto en casi todo el país. El Congreso de Aguascalientes, en cualquiera de sus legislaturas, e incluyo a esta recién estrenada, no ha querido ni querrá discutir el tema en tribuna, la mayoría de las curules está ocupada por la derecha panista que se posiciona en contra del aborto, por estar “en defensa de la vida”, lo que también transgrede nuestras garantías. Al igual que la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Aguascalientes, que en sintonía con este pensamiento conservador, difundió un boletín de prensa para informar que tuvo presencia en este caso, y promover los estigmas de siempre en torno al aborto desde el título de su comunicado “Vigila cabalmente la CDHEA la ‘protección a la vida’ y a la salud” (las comillas sencillas son mías), la Comisión se presentó, dice, al lugar a auxiliar a “una mujer [que] se encontraba sin recibir atención médica tras haber ‘perdido a su bebé’”, lo que refuerza el argumento de la tutela de la vida al referirse al feto o embrión como un bebé, la idea de un ser humano formado y consciente, sin considerar siquiera una postura científica al respecto. Eso lo paso de largo con la iglesia, pero no a una institución como esta, laica y autónoma. En el mismo boletín se lee que la Comisión rechaza los “juicios sumarios cuando no se tiene la información; es un evento traumático para cualquier mujer, lo que nos lleva a reconocer que ninguna madre puede ser indiferente ante una vicisitud de esta naturaleza”, a lo que cuestiono, ¿al conocer con certeza los “hechos” estamos ya facultados para enjuiciar?, ¿nos toca enjuiciar?, ¿es realmente un evento traumático para cualquier mujer?, que sin considerar la visión paternalista, plantea a las mujeres como débiles, porque aunque no dudo que una mujer que quiera un embarazo y abrace su maternidad resulte afectada por la interrupción, redundar en esa fragilidad sobredimensiona la falta de carácter de la mujeres para enfrentar la “vicisitud” a la que se refiere, sin considerar que minimiza su capacidad de elección y da por hecho que “ninguna madre” puede ser indiferente al respecto a través del sufrimiento. Al final, el comunicado resalta que la institución pretende, refiriéndose a la joven, “asegurar el respeto a su dignidad y privacidad personal”, recalca que “es un compromiso de todos y obligación especialmente de las autoridades el cuidar los derechos humanos; especialmente ‘el de la vida’ y la protección a la salud. J. Asunción Gutiérrez, las mujeres de Aguascalientes esperamos más de la Comisión que preside porque nuestros derechos, esos que dice asegurar, los que están a cargo de proteger, no están dispuestos a someterse a la ignorancia de la Comisión, al menos en este tema.

Ya dije que una página de Facebook difundió el evento. Hizo ver a la joven perversa y culpable a través de la morbosidad, como un espectáculo, realizó conjeturas que promovieron el repudio a ésta de los comentaristas, y no sólo eso, simplificó el hecho por sí solo, violó su derecho a la privacidad al mostrar su rostro, reportó en la mera opinión desinformada y sin ética de quien narraba, lo que volvió a esta mujer, y a todas a fin de cuentas en esta figura, una criminal a los ojos de la sociedad. Transgredió su cuerpo al reiterar sobre él el discurso que impone el repudio que provoca el tema del aborto, sin tomarse en serio, al igual que la Comisión, la cero tolerancia contra la violencia, sea cual sea esta, desde cualquier ámbito.

También la Secretaría de Seguridad Pública del Municipio de la capital tuvo algo que decir. En el boletín emitido por esta instancia, se lee que acudieron al rescate de la joven, aunque remató con un espeluznante “la autoridad ministerial determinaría su situación jurídica por el aborto del producto, resumen de qué se trató de un aborto accidental situación que será investigada por la autoridad competente”.

Consideremos que en Aguascalientes no es legal -aún- el aborto. Una nota de Hilda Hermosillo para este mismo diario dice que “El Código Penal del Estado de Aguascalientes, en su artículo 101, considera un delito ‘provocar la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez’ y establece penas de uno a tres años de prisión para las mujeres responsables de esta práctica, y de dos a cinco años del ejercicio profesional para el personal que la ejecute.” Este mismo estudio resalta que entre 2006 y 2016, “en Aguascalientes se abrieron siete procesos por el delito de aborto, dos juicios penales y se dictó una sentencia de cárcel; posteriormente, en 2017 otras dos personas -no se desglosa su género- ingresaron a prisión definitiva”.

La norma 046 -contemplada en todo el país- se establece únicamente para niñas y mujeres que han sido víctimas de violación, otra vez sin considerar nuestra capacidad de decidir sobre nuestro cuerpo, sobre nuestra vida, en el marco de la ley, en una franca transgresión a éste. Cada estado incluye en su normativa penal las distintas situaciones en las que la mujer podría, o no, ser perseguida si se practica un aborto, lo que sigue generando discriminación y prácticas abortivas ilegales de bajo y alto riesgo, o el traslado a la CDMX para someterse a una intervención, allá donde sí es legal, así, mientras, los estados federativos sin este marco legal promueven un ambiente de persecución, casi con la invitación a denunciar, pues es un delito, a quien incurra en ello.


No voy a dejar de lado que para mí la promoción a últimas fechas de la objeción de conciencia para proteger también los derechos del personal de salud, suena más a una medida precautoria antes que garantista, una forma de regular la realización del aborto, y con esto, resultante en violencia obstétrica.

El papel que juegan las universidades como centros de investigación y divulgación, la policía como primer respondiente, los ministerios públicos, las fiscalías y el gobierno los coloca como responsables de fomentar una cultura contra la violencia hacia las mujeres, esa que deja más de ocho asesinadas al día en el país. Y no se muestran así. No he visto ni a Zayra Rosales, titular del Instituto Municipal de las Mujeres de Aguascalientes, ni a Lourdes Murguía Ferreira, directora del Instituto Aguascalentense de las Mujeres, posicionarse en el tema del aborto, no de este caso en particular, sino del tema mismo. Ojalá me equivoque, pues el silencio, la omisión de las instituciones enfocadas en las mujeres, es igual de dañino que los comentarios anteriores.

Llevo este caso de lo particular a lo general. De esta mujer no he vuelto a saber nada. En la red social se planteó la posibilidad un acercamiento con la joven para brindarle apoyo e información, pero por el derecho a la privacidad -a la cual ahora sí se ciñeron- no se obtuvieron sus datos. Por eso lo arrastro hasta aquí; mientras que las garantías no sean para todas las mujeres, no basta pretender ayudar a una sola.

Mientras, el aborto en Aguascalientes debe ser discutido. Es urgente. El PRD local prometió el mes pasado en las Jornadas Internacionales de Acción Global por la Legalización de la Interrupción del Embarazo presentar una iniciativa ante el Congreso del Estado para despenalizar el aborto, así que Daniel Vital, presidente estatal del PRD, Sanjuana Martínez, secretaria de Equidad de Géneros, Angélica de la Peña e Iván Sánchez Nájera, las mujeres de Aguascalientes esperamos que no desistan, que el pronunciamiento no haya sido solo para colgarse del tema. Muchas estamos ansiosas por cooperar y esperamos que sus dichos se vuelvan acciones, pues el acceso al servicio de manera legal daría fuerza democrática al estado, y al Estado laico, respecto a los derechos reproductivos de las mujeres, sin que aterrice en los juicios sumarios contra nuestros cuerpos, que se no deje de ver como mero objeto para la reproducción, sin que determinen qué es lo que debería ser y cómo, sin que sea regulado en negativo y violento desde todos lados.

En algún momento dejaremos de ser señaladas por decidir sobre nuestro cuerpo. Estoy segura. El cuerpo, ese que ponemos las mujeres con todo y los estigmas y el menosprecio que tienen hacia él, lo pondremos para defender nuestro derecho a decidir. Tenemos que empezar a actuar ya en Aguascalientes. Ya.

 

@negramagallanes


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Tania Magallanes
Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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