Opinión

Sabor y saber

Mónica nunca se detiene a pensar si debe o no ponerle sal a la comida luego de que está dispuesta a dar el primer bocado. Siempre le pone dos pizcas y media antes de probar, luego puede o no agregarle más. Le preguntan que por qué y ella dice que no sabe, que siempre todo le sabe desabrido. Esa es la palabra que más repite cuando come con amigos de la escuela o con familiares: es que está desabrido; el caldo, el taco, la pasta, todo está desabrido. 

Hoy abrió una torta y abrió una bolsita de sal que siempre carga. Su novio, que está con ella la mira desanudar su bolsita con sal y antes de decir algo, Mónica le increpa: es que está desabierta. Se ríen mucho de la inflexión ocurrente, luego se preguntan ¿por qué es desabrido? pero no saben.

Es que son dos cosas:

1) desabrido viene de una palabra del latín (sapore/ sabor), pero con el tiempo (desde los romanos hasta hoy acá), el sonido de la pe /p/ se sonorizó a una be /b/: sapore/sabor; la /e/ de al final se fue sola; con la forma de adjetivo que surgió de esta palabra (incluso aún presente en el italiano actual): saporito/sabroso, pasó lo mismo: los sonidos de las consonantes sordas pasaron a sonoras: saporito/sabrido, la /o/ de enmedio también se fue sola, en otro proceso.

2) Hay un prefijo que, adherido a algunos adjetivos y verbos, otorga la noción de “lo contrario”, “lo adverso” o “lo reversible”: des- (como armado-desarmado; cubrir- descubrir; tapar-destapar, etc.) 

Con ello, pues, lo des-saporito /des-sabrido es lo que no tiene saborlo que es contrario a sabroso y nada tiene que ver con abrir o cerrar, aunque se le parezca a ese otro vocablo que los niños suelen decir: está abrido el cajón.

Y por eso Mónica le pone sal a todo lo que le parece desabrido, porque la comida nunca es sabrosa. ¿En serio nunca nada te sabe rico sin sal?, le pregunta el novio a Mónica y le contesta que obviamente no, que algunas cosas le gustan tal como son.

–A qué cosas no le pones sal -le pregunta él.

–Pues a muchas cosas: a la fruta, a la leche, a la nieve… y a tus besos –le dice, porque es terriblemente cursi cuando está con él.

–¿En serio? -le pregunta él con una sonrisa boba y picarona.

–Sí, porque me gusta cómo sabes.

–Y a qué sepo… sabo… sapo… ¿cómo se dice? -pregunta al final, y, afortunadamente, de la melcocha pasan a más risas.

En realidad, ya lo saben, pero no saben que está bien, porque saber (de sabor) y saber (de conocer) no es lo mismo, pero se conjuga igual: sé que vendrás, sé a naranja.

Así las cosas, de casi todo sabemos un poco. Sabemos.

 

omar.rtiscareno@gmail.com | @Omar__Tisacerño

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Omar Tiscareño

Omar Tiscareño

Omar Tiscareño. Editor de La Jornada Aguascalientes. Colabora en la columna semanal Águila o Sol. Enseña español a extranjeros. Tiene fijación por la lingüística, la fotografía y la otredad. Le gusta nadar cuando llueve.

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