Opinión

Tlatelolco, Verano Del 68… Sin 68 / Cinefilia con derecho

Derivado de los cincuenta años de la matanza de aquel dos de octubre, la UNAM emprendió distintos eventos, entre ellos puso a disposición del público en general la serie dirigida por Carlos Bolado, que se basa en su película de 2012, doce capítulos la componen y es cierta la crítica de que estamos en presencia de una versión de Amarte duele (2002) pero ambientada en los sesenta, aquí el amor incomprendido surge entre una chava de la ibero y un unamita. El final ya lo sabemos, la historia y la propia cinta nos muestran desde un inicio lo que sucederá ese fatídico día, a pesar de ello, el suspenso va in crescendo y logra atrapar al público; la historia de la pareja, también es predecible, después de todo la serie está coescrita por Carolina Rivera, guionista justamente de Amarte Duele. Hago algunas críticas esta producción que se puede ver gratuitamente en Youtube.   

Mercadotecnia: el producto explota la técnica de mezclar escenas reales con la ficción, pero deja mucho que desear con relación a exponer lo que fue este punto de inflexión para la democracia mexicana, es excesiva su complacencia en aspectos mercadotécnicos para atraer al espectador, los protagonistas, con excepción del actor Roberto Sosa que encarna magistralmente a Díaz Ordaz, son guapos líderes estudiantiles y claro, para no salirse de la moda de las nuevas series, mucho sexo. El conflicto no se trata de fondo ¿Qué querían los estudiantes? ¡Quién sabe! incluso el famoso pliego petitorio no es más que una cuestión accesoria, importa más explotar la juventud rebelde que las causas, transformando, paradójicamente, al movimiento en una entelequia.  

La lucha fue de dos clases: y no, no se trata de la dicotomía marxista de proletariado y burgueses, sino de gobierno y estudiantes, Carlos Bolado trata de darnos una versión moderna de aquel conflicto, tal vez por eso dejó un tanto de lado el argot socialista propio de la época, incluso los papeles principales retratan a dos chicos deambulando por la ciudad en un Mustang rojo clásico 68, sueño de todo estudiante ¿Aunque estén al borde de una revolución en contra del sistema capitalista? Tal vez es más fácil girar la rueda de la historia con un motor V8. Es un poco contradictorio con la lucha de clases, ver a los líderes morales del movimiento, Cárdenas y Heberto Castillo, viviendo en enormes residencias y tomando café o té en elegantes tazas seguramente de porcelana.

La clase media, se mantuvo al margen: al menos eso se desprende de la serie, los únicos protagonistas son el gobierno corrupto, los periodistas y los estudiantes. Los profesores no forman parte de las huestes o al menos no se les ve tan inmiscuidos. Ese obrero, ese trabajador mexicano, está representado solamente en un taxista que les dice a los estudiantes: váyanse a sus casas, abandonen la lucha, que no ven que los van a matar.

Que el 2 de octubre ¿no se olvida? La obra no va más allá de mostrarnos un maniqueísmo donde los malos, a pesar de todo, tienen una suerte de castigo divino, un policía judicial que participa en el batallón Olimpia mata, sin saberlo, a su hermano estudiante; el represor es rechazado y juzgado por su hija (aun cuando le acepte el poderoso Mustang). De nueva cuenta, no hay causas e incluso la parte más radical del movimiento (aquellos que sí querían las armas) están vetados de la trama, porque el único agresivo de los estudiantes, termina siendo un esquirol del gobierno. En suma, deberíamos de olvidarlo, puesto que la serie abona a la mitificación, a impulsar a esos que salen a la calle a protestar sin saber qué pasó, más aún, sin una idea del presente y futuro del movimiento, el cierre de la serie refleja esto: vemos a la niña ibero días después de la matanza, en la inauguración de los juegos olímpicos, triste, pero resignada. Es fatal por real, el diálogo del director de la policía cuando se dirige a su esposa: “¿Sabes de que me he dado cuenta? Nosotros somos lo que necesitamos ser y no lo que queremos ser”, increpa la mujer: “¿Tú lo mandaste matar? Tú y yo y todos nosotros”.

rubendiazlopez@hotmail.com



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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

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