Opinión

14. ¿Educar o adiestrar? y la UAA no es departamental / Cátedra

Para desarrollar el tema de hoy necesitamos empezar por aclarar, de una manera sencilla, algunos conceptos pedagógicos: en primer término, enseñanza y educación.

El Diccionario de la Lengua Española establece que enseñar viene “Del lat. vulg. insignāre ‘señalar’. 1. tr. Instruir, doctrinar, amaestrar con reglas o preceptos. 2. tr. Dar advertencia, ejemplo o escarmiento que sirva de experiencia y guía para obrar en lo sucesivo.”

Y que enseñanza es la “1. Acción y efecto de enseñar. 2. Sistema y método de dar instrucción. 3. f. Ejemplo, acción o suceso que sirve de experiencia, enseñando o advirtiendo cómo se debe obrar en casos análogos. 4. f. pl. Conjunto de conocimientos, principios, ideas, etc., que se enseñan a alguien.”

Dos términos que tienen íntima relación con los que acabamos de ver y en especial con la acepción 2 de enseñanza (Sistema y método de dar instrucción) son el adiestramiento (para el trabajo) y la capacitación (en el trabajo).

El mismo diccionario nos dice que adiestrar significa “1. Hacer diestro, enseñar, instruir. 2. Amaestrar, domar a un animal. 3. Guiar, encaminar, especialmente a un ciego.” Este término generalmente se utiliza para indicar que se está enseñando a una persona las tareas que tendrá que realizar en el puesto de trabajo al que va a ingresar.

Capacitar significa enseñar a un trabajador en activo a mejorar sus conocimientos, capacidades y destrezas para cumplir mejor sus tareas u ocupar otro puesto de mayor complejidad, pero al igual que el anterior, apegándose siempre a las reglas establecidas en monotonía continua, en la que es fundamental la sincronización porque lo más probable es que la producción sea en serie y si un elemento falla la cadena se interrumpe; por tanto, los trabajadores mejor calificados serán aquellos que ejecuten las instrucciones en el menor tiempo y la mejor calidad posibles.

De lo anterior se desprende que el término enseñanza significa la acción y efecto de transmitir instrucciones para que se memoricen, observen y practiquen imitándolas y, si es posible, superándolas.

Ahora veamos el significado del término educar: “Del lat. educāre. 1. tr. Dirigir, encaminar, doctrinar. 2. tr. Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc. Educar la inteligencia, la voluntad. 3. tr. Desarrollar las fuerzas físicas por medio del ejercicio, haciéndolas más aptas para su fin. 4. tr. Perfeccionar o afinar los sentidos. Educar el gusto, el oído. 5. tr. Enseñar los buenos usos de urbanidad y cortesía.”

Como puede apreciarse, el contenido de este término es muy diferente al de enseñar, porque no se refiere a una actividad específica sino al conocimiento, cuidado y desarrollo de todo su ser: desde el cuerpo físico hasta su funcionamiento cerebral o capacidad racional, intelectual, y su sensibilidad espiritual, que incluye sus sentimientos axiológicos, que son los valores éticos y estéticos. Es lo que se suele calificar en forma redundante como educación integral, pues si es educación, es integral, porque significa la formación de una personalidad propia y con capacidad creativa.

Expansión de los Estados Unidos. Cuando la Confederación de trece colonias se independizó del imperio Británico convirtiéndose en la primera República moderna, se dedicó a ampliar su territorio hacia el interior y a desarrollar su comercio marítimo al exterior; el territorio lo obtuvo en buena parte arrebatándolo a las tribus originarias y a México, hasta alcanzar la costa del Océano Pacífico; por otra parte, su ambición de contar con una gran flota mercante la inició con unos cuantos navíos, que aparte de establecer los primeros puestos de avanzada en la ruta del Caribe, traficó también en el Océano Pacífico con productos asiáticos, principalmente el té y el opio.

Como buenos herederos del primer imperio introductor de la industrialización y el capitalismo, conjugaron los intereses del gobierno y de los artesanos, a los que estimularon para convertirse en los industriales y comerciantes que le darían la fuerza necesaria para heredar también el cetro imperial cuando la Gran Bretaña decayera.

Una forma eficaz de conjugar esos esfuerzos, consistió en establecer un sistema de enseñanza que les facilitara la obtención de mano de obra calificada indispensable para sus empresas, que se empezaron a desarrollar con gran rapidez sobre todo después de la guerra de secesión (1861-1865) equivalente a la reforma agraria con la destrucción de la economía feudal del sur, que les permitió fortalecer su mercado interno y consolidar la unidad nacional.

Para esto contaban con un sistema de enseñanza precario, al que apoyaron y fortalecieron, orientándolo a desarrollar la tecnología que requerían tanto su proyección mercantil como su naciente industrialización, en especial la dedicada a la producción del armamento necesario para ir preparando su transformación en potencia, para lo cual pusieron a su servicio la investigación científica de sus universidades que cayeron, así, en una contradicción abierta con sus principios doctrinarios, opuestos tanto al utilitarismo vulgar como a la violencia bélica, generadora de un sinfín de sufrimientos.

Ese enfoque educativo pragmático se fue consolidando y si bien el derecho a la educación es gratuito en buena proporción en los niveles inferiores, en términos generales el sistema universitario es costoso y en gran parte dominado por el capital privado que manipula criminalmente la educación como si fuera una mercancía, lo cual es francamente dramático. Hay universidades que luchan por sostener los principios básicos de la doctrina universitaria, pero muchas han sido tragadas por el mercantilismo reinante.

El sueño del imperio. Apoderarse de nuestra región latinoamericana ha sido un sueño recurrente de todos los gobernantes estadounidenses desde su nacimiento mismo como nación independiente, pero sobre todo cuando quedó convertido en imperio gracias a su estrategia de llegar hacia el final de la Segunda Gran Guerra como el salvador de los aliados europeos cuando ya todos los beligerantes estaban devastados.

Ya sin el distractor de la guerra volvió a fijar su atención en nosotros y ha ido derribando, poco a poco, las barreras que le habíamos opuesto, conquistando no territorios como era usual en la época feudal, sino mediante la colocación de inversiones, apoderándose de nuestros mercados, consiguiendo contratos y concesiones para saquear nuestros recursos, así como influencia política y militar, todo lo cual le reditúa enormes beneficios a sus intereses.

La desnaturalización departamental. Una de las estrategias que ha utilizado para debilitar nuestras instituciones, ha sido la de desnaturalizar el mucho o poco contenido que hubieran conservado nuestras casas de estudio superiores de la reforma universitaria de 1918, para imponerles el sistema mercantilista de su universidad departamental a partir de 1958, con las universidades de Concepción, en Chile y de Río de Janeiro y siguiendo por otras de América del Sur, de Centroamérica y del Caribe, por medio de su agente Rudolph P. Atcon, hasta llegar a nuestro Instituto de Ciencias, al que convirtió en la departamental Universidad Autónoma de Aguascalientes en 1974.

¿En qué consiste, concretamente, esa desnaturalización imperial? Pues precisamente en lo que vimos al principio de esta columna: en arrebatarle el sistema educativo e imponerle el enfoque del adiestramiento “emprendedor”, ayunos de valores y de pensamiento crítico, a fin de convertirnos en idólatras del becerro de oro y en marionetas mercantiles a su servicio, adiestrándoles gratuitamente personal para sus empresas trasnacionales, financiándoles la preparación de los cerebros que se fugan, realizando los estudios que necesitan para sus inversiones, etc. etc., todo sin conciencia de lo que es nuestra soberanía nacional.

Eso sí: si algún aspirante es más inquieto que los demás o tiene el mal tino de prepararse en una disciplina o carrera adicional, sobre todo si es humanística, será rechazado sin contemplaciones por estar sobrecalificado. ¿Qué significa esto? Pues simplemente que es una persona que ha aprendido a observar y razonar por sí mismo ejerciendo su pensamiento crítico y eso es muy peligroso para la empresa porque seguramente hará ver a sus compañeros las injusticias de que son objeto. Son los acusados de tender a ser “agitadores”.

¿Qué hacer? No todo está perdido. La forma tramposa en que fueron deformadas nuestras instituciones de enseñanza superior y la ignorancia de quienes fueron incapaces de destruir nuestras raíces, van dejando al descubierto de quien quiera verlo, por sí solas, la fragilidad de su obra.

Y para muestra con un botón: la UAA no es, ni ha sido nunca, departamental. Quien quiera comprobarlo lo puede comprobar fácilmente.

En cambio, el concepto latinoamericano universitario va retoñando cada vez con mayor fuerza y su reestructuración académica va recuperando el equilibrio perdido a costa del crecimiento desmesurado del área mercantil.

Ya es tiempo de empezar a reconocer los errores y falsificaciones sobre los cuales se levantó el desquebrajado edificio “departamental”.

(Con esto terminamos el paréntesis que hicimos en nuestra serie sobre el próximo gobierno, en la que en su momento volveremos a tocar el tema educativo con otros datos interesantes, incluido el de las becas.)

 

“Por la unidad en la diversidad”

Aguascalientes, México, América Latina

 

tlacuilo.netz@yahoo.com

The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

No Comment

¡Participa!