Opinión

16. La independencia ilusoria de América Latina y lo real maravilloso / Cátedra

Debido a la actualidad del tema, en los anteriores tres números de nuestra serie “El próximo gobierno” hicimos un paréntesis para adelantar algo sobre 13.- las colegiaturas universitarias; 14.- la garantía constitucional de la gratuidad de la educación pública, violada en México desde hace decenios; y 15.- si educamos a nuestros infantes, adolescentes y jóvenes para el bienestar de nuestra población, o solo los adiestramos como trabajadores calificados para satisfacer las necesidades de las empresas extranjeras, principalmente estadounidenses.

Hoy retomamos el hilo de nuestro análisis histórico con el propósito de establecer algunas bases que nos permitan calificar los propósitos y su forma de atacarlos por parte del próximo gobierno, en el esquema de lucha que el mestizaje cultural latinoamericano (producto de la amalgama de los invasores europeos, la sierva población originaria y la esclava cazada en África) desarrolló desde que nos independizamos políticamente de Europa.

Con el tiempo ha quedado claro que esa independencia fue parcial si no ficticia, porque no estábamos preparados para conquistar también la independencia económica necesaria para constituir la soñada confederación hispanoamericana llamada Gran Colombia por Francisco de Miranda en 1798; Patria Grande por Gervasio Artigas hacia 1810-1820; Anfictionía por Simón Bolívar en 1824; o Nuestra América por Martí en 1891, confederación que fuera verdaderamente soberana y que es lo que trataremos de dilucidar a continuación, de una manera muy sintética.

Vimos anteriormente que los movimientos de insurrección fueron prácticamente permanentes pero casi todos aniquilados. Sin embargo, con el paso del tiempo el Imperio español, como todos los imperios, inició la decadencia que provocan la molicie, la degradación y el despilfarro derivados de la riqueza excesiva y mal habida, mientras otros se fortalecen y tratan de arrebatarle la corona imperial al que se le está cayendo. Mencionaremos algunas fechas relacionadas con este mecanismo, así como otras relativas a las ideas renovadoras que terminarán por abrumar a quienes pretenden mantener el orden establecido sin mirar al futuro.

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  1. España cede a Francia “la parte occidental de la isla de Santo Domingo (que luego se convertiría en Haití)” mediante el Tratado de Rijswijk. Esta posesión, poblada casi exclusivamente por esclavos africanos fue muy preciada para la monarquía francesa, por ser la mayor productora mundial de azúcar.
  2. Publicación del “Espíritu de las Leyes”, obra que podría señalarse, entre otras, como el arranque del Liberalismo Político que medio siglo después tomó como bandera la Revolución Francesa, fundado en la igualdad de los ciudadanos ante la ley y el desconocimiento del poder absoluto del monarca.
  3. Tras la Guerra de Siete Años, conflicto importante en el que participan las potencias emergentes europeas tratando de mejorar sus posiciones frente al Imperio español, termina con la derrota de Francia a manos de Gran Bretaña, por lo que Francia cede a Gran Bretaña su colonia en América llamada Canadá, los territorios al Este de la Luisiana y varias islas del Caribe.
  4. Liberalismo económico. Con el libro de Adam Smith La Riqueza de las Naciones, aparece esta corriente sustentada en la doctrina fisiocrática de “dejar hacer y dejar pasar”, que se declara enemiga de los controles del Estado y va a ser, a la larga, la que establezca las bases del capitalismo despiadado con su concentración de la riqueza en pocas manos.
  5. Estados Unidos declara la guerra por su independencia a la Gran Bretaña.
  6. Génesis de la idea de integrar los pueblos de Hispanoamérica. Cuando el venezolano Francisco de Miranda participa en la batalla de Pensacola derrotando a los ingleses y en apoyo a la guerra de independencia de las trece colonias británicas a cambio de recuperar la Florida y por cuyo desempeño en batalla fue ascendido al grado de Teniente Coronel del Ejército Real español al que se había incorporado ocho años antes para aprender y ejercitarse en el arte de la guerra, empieza a trabajar en la idea de independizar a los pueblos hispanoamericanos para integrarlos en una confederación, que maduró y empezó a ejecutar en 1791 bajo el nombre de la Gran Colombia. Por lo pronto se retiró del ejército español y se dedicó a conocer la nueva nación en ciernes y a entrevistarse con sus dirigentes, incluido George Washington, para empaparse de sus ideales y estrategias, a fin de organizar lo necesario para declarar, a su vez, la guerra de independencia al Imperio Español.
  7. Tratado de Versalles. Los Estados Unidos reciben el reconocimiento de Gran Bretaña como país independiente y ésta le cede los territorios al Este del río Misisipi. Nace, pues, como una nación saludable al incrementarse notablemente la extensión que se limitaba a las pequeñas trece colonias originales. Además, es la primera materialización triunfante del liberalismo, que ya no es una amenaza teórica sino muy real contra las monarquías que envejecen.

1783 El Conde de Aranda. Personaje de excepcional inteligencia en el gobierno español que, siendo embajador del Rey Carlos III de España en la corte francesa, como testigo directo de estos acontecimientos le dirige dos mensajes al Rey, de los cuales reproducimos dos párrafos que son una verdadera profecía. Véase si no:

“Esta república federal nació pigmea, por decirlo así y ha necesitado del apoyo y fuerza de dos Estados tan poderosos como España y Francia para conseguir su independencia. Llegará un día en que crezca y se torne gigante, y aun coloso temible en aquellas regiones. Entonces olvidará los beneficios que ha recibido de las dos potencias, y sólo pensará en su engrandecimiento… El primer paso de esta potencia será apoderarse de las Floridas a fin de dominar el golfo de México. Después de molestarnos así y nuestras relaciones con la Nueva España, aspirará a la conquista de este vasto imperio, que no podremos defender contra una potencia formidable establecida en el mismo continente y vecina suya.”

“[…] Que VM –Vuestra Majestad- se desprenda de todas las posesiones del continente de América, quedándose únicamente con las islas de Cuba y Puerto Rico en la parte septentrional y algunas que más convengan en la meridional, con el fin de que ellas sirvan de escala o depósito para el comercio español. Para verificar este vasto pensamiento de un modo conveniente a la España se deben colocar tres infantes en América: el uno de Rey de México, el otro de Perú y el otro de lo restante de Tierra Firme, tomando VM el título de Emperador. […]”

El Rey no entendió el mensaje ni la solución que le proponía Aranda y, desoyendo su sabio consejo, dejó que los acontecimientos cavaron la tumba del Imperio.

  1. Inicia la Revolución Francesa. Desaparece la monarquía, que es sustituida por la República.

Así, después de tres siglos de invasión, genocidio, pillaje, esclavización y servidumbre, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano cruzó el Atlántico para traer a nuestro continente un rayo de esperanza para los pueblos oprimidos con el mensaje de libertad por la que habría que luchar, pues nada llega por generación espontánea.

  1. Y así como fue negra la primera comunidad insurrecta que el Virrey de la Nueva España tuvo que reconocer como libre porque jamás pudo dominar por las armas, así mencionaremos el hecho casi desconocido, de que la primera nación latinoamericana en declarar su rebeldía incluso contra su metrópoli imperial fue la nación caribeña de Haití, de población mayoritariamente negra.

Y aunque no fue casual porque el mensaje lo recibieron en idioma francés de manos de los propios revolucionarios que se desplazaron a difundir la buena nueva entre los más explotados del imperio, ellos, los negros haitianos, fueron los primeros en responder con decisión a ese estímulo.

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Podría pensarse que las graves contradicciones históricas, las guerras, los desastres naturales y las tragedias provocadas por la injusticia humana por las que han atravesado los pueblos de América Latina serían suficientes para doblegarlos, pero he aquí que la danza, la música, la poesía y la pasión por la vida hacen que la emoción y la alegría surjan en medio de la tragedia con cualquier pretexto y en el momento más inesperado. Y si la realidad es insuficiente para nuestras ansias de libertad, pues entonces recurrimos a la ilusión o buscamos el trance que nos lleve al mundo de los sueños.

Ese es el descubrimiento que nos heredó Alejo Carpentier en su famosa novela histórica El siglo de las luces, donde plasma el ambiente mágico vivido en el Caribe con el sueño de la justicia que nos traería la Revolución Francesa entrelazada con asonadas, erupciones, guillotinas, huracanes y pasiones.

“Lo real maravilloso como esa inesperada alteración de la realidad, una revelación privilegiada, una iluminación inhabitual, una fe creadora de cuanto necesitamos para vivir en libertad; una búsqueda, una tarea de otras dimensiones de la realidad, sueño y ejecución, ocurrencia y presencia”. 

“Y es que, por la virginidad del paisaje, por la formación, por la ontología, por la presencia fáustica del indio y del negro, por la revelación que constituyó su reciente “descubrimiento”, por los fecundos mestizajes que propició, América está muy lejos de haber agotado su caudal de mitologías. ¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real maravilloso?” (“forma una perspectiva más de la historia y no es necesariamente una ficción”).

Dejamos así el Siglo XVIII, el del estallido de las invenciones, que va a revolucionar al Siglo XIX con su expansión industrial y en el que se van a empezar a apreciar sus inevitables residuos contaminantes que tanto dañarán al planeta y a los seres vivos que en él habitamos.

 

“Por la unidad en la diversidad”

 

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com

 

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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