Caro capricho / La fórmula del café con leche – LJA Aguascalientes
26/09/2020


En menos de una semana, los mexicanos hemos aprendido varias lecciones, una de ellas, lo caro que nos puede costar a todos el que una sola persona, que se propuso a compartir con una cuestionable encuesta su responsabilidad, hoy todos estemos pagando ya, las consecuencias de un caro capricho.

El proyecto del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, de facto cancelado por el próximo Gobierno Federal, ocasionó que dos importantes calificadoras, Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s, colocaron a nuestro país en una posición poco atractiva para los inversionistas internacionales que seguramente preferirán otros destinos para sus capitales, que el nuestro.

Especialistas han hablado al respecto. Los técnicos se debaten en que si Santa Lucía es un lugar óptimo o no, para construir dos pistas; que si Texcoco en efecto contaba con todas las condiciones para esta mega obra, sin embargo, a todos nos quedó claro que las argumentaciones técnicas iban a salir sobrando, ante la premeditada decisión de cancelar Texcoco.

Luego entonces, la decisión fue más política que técnica o financiera, y para esto, solo dos datos: el primero fue que, en la víspera, el propio presidente electo, López Obrador, pidió a los mexicanos que le permitiéramos, “sólo por esta ocasión”, dijo, que fuera parcial, orientando su opinión a favor de Santa Lucía, que por cierto, en días posteriores a la consulta, nos enteramos, que esa base militar, finalmente no cuenta con ningún estudio técnico para haber sido considerada por los poco más de un millón de mexicanos que acudieron a la consulta. Qué engaño.

El otro aspecto tiene que ver con un mecanismo, el de la consulta, que brilló por su excesiva improvisación, ya que, para comenzar, no todos los mexicanos tuvieron la oportunidad de votar, porque los centros de votación tuvieron tino en el cálculo político: más mesas de votación en regiones en predominancia del voto moreno, y ausencia de mesas en ciudades en donde sería evidente que votarían en contra de la propuesta de Morena.

No hubo rigurosidad metodológica, no sólo en Aguascalientes, sino en otras partes del país, se pudo demostrar que una misma persona podía votar varias veces en lo que se le conoce, en el argot electoral, se podía hacer carrusel.

¿Qué nos queda, entre tantas lecciones?

La primera es que, sin duda, los mecanismos de consulta ciudadana tienen que reformarse para volverlos más ágiles y confiables; que los ciudadanos tengamos plena confianza en que, cuando se nos consulte algo, instituciones creadas ex profeso, nos brinden esas garantías y que sus resultados orienten mejor las decisiones de los mexicanos expresadas en estos mecanismos democráticos.

No porque en el caso de esta escueta, que estuvo en manos de un partido, sus resultados no generaron la confianza necesaria, luego entonces ya vamos a descalificar cualquier método de consulta.

Respecto de los costos, seguramente irán saliendo poco a poco el verdadero costo de haber cancelado una obra ya en proceso, porque no solo es el dinero de las indemnizaciones, que se estiman en 150 mil millones, sino los daños en la pérdida de confianza de una buena parte de inversionistas, nacionales y extranjeros, y sobre todo, en una parte considerable de la sociedad que, en principio habría votado por él, pero que ahora, mantiene clases reservas sobre si fue lo correcto haber dado poder al hoy presidente electo.

 

[email protected] | /CROMAguascalientes

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