Opinión

Mátenlos mientras duermen / Cocina política

A las tres de la madrugada, sólo hay descanso, bastante frío y la tranquilidad del deber cumplido. En los fríos de otoño “ya duerme la planta”, -dice el biólogo Octavio- hay que dejarla descansar y reponer fuerzas.

En plena madrugada, jóvenes dormidos, diecisiete, fueron despertados abruptamente por elementos de la Policía Estatal y del Cuerpo de Granaderos; arrastrados hasta la caja de camionetas y retenidos en una celda ministerial.

En plena temporada de frío, atravesando justo el quinto frente frío del año 2018; cuando los árboles se encuentran descansando, fueron arrasados por empleados cumpliendo instrucciones: no dejen que despierten nunca más esos gigantes.

El viernes 9 de noviembre en la Ciudad de Aguascalientes, diecisiete jóvenes sufrieron la peor pesadilla en sus cortas vidas: dormían al calor de sus ideales, de los sueños por hacer del nuestro un mundo mejor, que todos tuvimos algún día. Dormían tras haber sido aterrorizados por impresionante operativo policial en su contra, pero protegidos por decenas de celulares grabando y varios reporteros que atestiguaban los hechos. Horas antes, a las 23:30 horas, se había arrestado a cinco personas, tres jóvenes, una joven madre y su hijo menor, por obstrucción de tránsito vehicular.

La detención que tuvo lugar en el cruce del llamado Segundo Anillo de Circunvalación y Antiguo Camino a San Ignacio, fue “justificada” por las autoridades, aun cuando un menor de edad se levantó en esa calidad: de detenido.

Con el temor que causó en el gobierno estatal represor, el testimonio social de los vecinos del fraccionamiento Colinas del Río y los representantes de los medios de comunicación presentes; fue todo cuánto actuaron en esa hora. Tres horas más tarde, cobardemente, furtivamente, ya sin testigos y sin resistencia de los adormilados jóvenes, los arrastraron a una celda destinada a los delincuentes de tipo criminal: secuestradores, asesinos y agresores sociales.

Cobardemente, protegidos con lonas plásticas negras, atacaron luego a los árboles hibernando, como una plaga o como el frío que son enemigos naturales de las especies,  en ese tiempo en que no pueden defenderse. Siempre de noche, como actúan los medrosos, se aseguraron que esos ejemplares en plena vida productiva, no despertaran al calor de la primavera.

Dos escenificaciones teatrales ocurrieron posteriormente en el cruce del terrorismo gubernamental y la cerrazón pública. Uno, fue el de un solo hombre; el de un solo joven que también de noche, emulando la cobardía de los agresores; representó la muerte por frío que tuvieron decenas de pájaros que dormían en las copas de los árboles sacrificados: no todas las aves tuvieron la sagacidad o la oportunidad de encontrar pronto cobijo, y fueron a morir ahí, en su hogar de tantos años.

La otra escenificación, la realizaron actores contratados por el gobierno estatal, para engañar a la población no informada; con una supuesta reubicación de algunos de los especímenes. Contrataron por unos días, una máquina que alguna vez se utilizó para intentar el trasplante de pinos en zonas frías, pero que cayó en desuso por su ineficacia: no se puede realizar una operación casi quirúrgica, de manera estándar y con una máquina que desgarra raíces. Si la espectacular, pero ineficaz máquina, no funcionó para reubicar en clima y suelo idéntico, en plena etapa productiva de las especies; menos funcionaría en etapa de hibernación, con suelos diferentes y en especies diversas, lo cierto es que la representación fue tan poco creíble, que por costosa se suspendió, pues cualquier persona,  hombre o mujer que tenga alguna planta, arbusto o árbol creciendo bajo su cuidado; sabe que en invierno, la naturaleza hará lo suyo y quizá su querida especie no sobreviva. Menos aún puede sobrevivir un trasplante, aun bien realizado, y por supuesto es un despropósito sembrar semillas en esa temporada.

La representación del joven Humberto, fue hermosa. Fue auténtica y, sólo costó tremendo resfriado por haberse realizado de madrugada y con escasas ropas. La representación del gobierno fue costosa, vergonzante y una burla para las inteligencias hidrocálidas.

De madrugada mataron los sueños, de las jóvenes y los jóvenes que pacíficamente dormían, velando el sueño de los árboles hibernando en Segundo Anillo y Camino a San Ignacio, un viernes 9 de noviembre del 2018.

De madrugada perpetuaron el sueño de más de un centenar de árboles y arbustos que limpiaron durante casi tres décadas el aire en la zona al norte de la Ciudad de Aguascalientes. Ellos ya no verán la luz cálida, ni sentirán la suave brisa caliente de la primavera.

¡Los gigantes cegados no despertarán! Ojalá que la ciudadanía hidrocálida: sí.

socorroramirez11@gmail.com

 



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Socorro Ramírez

Socorro Ramírez

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