Opinión

No hay opiniones pequeñas / Debate electoral

Desde el 17 y hasta el 25 de noviembre, el Instituto Nacional Electoral coordinó, con las autoridades electorales de las entidades federativas, y el apoyo de aliados, que en Aguascalientes estuvieron representados por el Gobierno del Estado a través del Instituto de Educación estatal, el Sistema de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, el Instituto Aguascalentense de las Mujeres y la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, la realización de una consulta dirigida a las niñas, niños y adolescentes en la que pudieran expresar de manera libre y ejerciendo su derecho a la participación, las opiniones sobre situaciones que impactan su entorno cotidiano.

El ejercicio, muestral, nos permitirá en cuanto se procesen los resultados, conocer la situación del participante, desde saber si utiliza algún apoyo para alguna discapacidad, si se sabe expresar en lengua indígena, si actualmente estudia, con quién vive; luego una percepción sobre roles de niñas y niños en los juegos y juguetes, en las tareas de la casa, durante el recreo, la penetración que la tecnología ha tenido en sus cortas vidas; posteriormente su acercamiento al acoso o la agresión en la escuela, calle o familia, sus modelos a seguir, y en el caso específico de los adolescentes, cuestiones relativas a su percepción sobre sexualidad.

El ejercicio no fue improvisado. El INE posee ya una larga tradición de ejercicios de consulta realizada a los menores en distintos periodos de la historia política reciente del país, que han ido perfeccionándose en el transcurrir, hasta llegar al punto en que nos encontramos, con preguntas que fueron formuladas por especialistas en distintas áreas del conocimiento, y diseñadas de tal manera que permitan obtener, como resultados, opiniones que reflejen realidades y que permitan tomar decisiones.

Si bien las preguntas en esencia son las mismas, estuvieron diseñadas de tal manera que se pudieron entender por parte de quienes participaron del ejercicio. Así existieron boletas para niños menores de 6 años o que no saben leer y escribir y que dibujaron una escena cotidiana apoyados por los voluntarios que permanecieron en cada casilla, personal que, previo registro, repartió las papeletas de votación según las edades de los participantes, niñas y niños de entre 6 y 9 años, 10 y 13 años, y adolescentes entre 14 y 17 años.

La consulta tuvo razón de existir dentro de las actividades de construcción de ciudadanía que a través de la educación cívica, se encuentra plasmada como uno de los objetivos de las autoridades electorales, que tienen en las niñas, niños y adolescentes, un público que equivale a poco más de un tercio de la población del país, pues según datos de la Encuesta Intercensal del Inegi, de los casi 120 millones de mexicanos, 43 millones y medio tienen entre 0 y 19 años de edad. Ello nos demuestra que son un muy numeroso grupo, destinatario de las más importantes políticas públicas gubernamentales (por lo menos las relativas a la educación y a la salud), a quienes, en una primera instancia hay que mostrarles, a través de la experiencia viva, la importancia del hecho de participar y la valía de contribuir a la formación ciudadana de quienes inevitablemente votarán en los ejercicios democráticos futuros y, así, contribuir al desarrollo de la cultura cívica democrática, necesaria en un país en vías de consolidación en la materia.

Pero más allá de ese objetivo primigenio, la consulta se erige como uno de los instrumentos que puede ser bien utilizado por las instancias gubernamentales y las organizaciones de la sociedad civil como un receptáculo de opiniones enmarcadas dentro del objetivo de proteger el interés superior de los menores, fortaleciendo su participación democrática hacia un sentido de identificación de la problemática para su posterior resolución.

Las mesas receptoras de opinión se encontraban en espacios públicos y, en menor medida, en escuelas y centros educativos, en donde se pudieron obtener las boletas y marcar las opciones para luego ser depositadas en la urna, mismas que una vez contabilizadas nos permitirán conocer una imagen instantánea de las ideas que nutren el pensamiento de los menores. Ojalá, estimado lector, pueda compartir en familia la reflexión que sirvió como frase que se utilizó para identificar el programa: No hay opiniones pequeñas.

 

/LanderosIEE | @LanderosIEE

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Luis Fernando Landeros

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