Opinión

¿Por qué en La Jornada? ¿Y por qué no? / El banquete de los pordioseros

Mira, este asunto de escribir, de estar ahí en los medios es algo que siempre me ha gustado, pero lo cierto es que no pretendí, al menos hasta finales de los años 80, vivir de esto o hacer de los medios mi proyecto de vida, y mira, aquí me tienes neceando en este asunto de abrir espacios para el arte y la cultura en general, específicamente la música, entiendo esto como mi razón de ser en los medios, estoy convencido que la otra música, esa que ignoran los medios comerciales merece una oportunidad, o dicho más correctamente, nosotros, seres humanos comunes, aunque no corrientes, somos quienes merecemos entrar en contacto con esa otra música, la que no es perecedera, que no tiene fecha de caducidad, pero evidentemente es la que menos reflectores tiene, aunque en estos días es posible encontrar todo, o casi todo en la red, pero incluso así, si no tenemos un conocimiento de causa imposible sería saber qué podemos encontrar en las diferentes plataformas de la red.

He pasado casi 35 años de mi vida no dejarme seducir por los engañosos encantos y los guiños de la radio comercial, con satisfacción puedo decir que me he mantenido incorruptible y cuando en un par de ocasiones estuve en dos medios de corte comercial, concretamente haciendo televisión, he contado con el favor de directores que han respetado mi perfil y me han permitido hacer mi trabajo de la única forma que sé hacerlo, desde la trinchera de la promoción cultural, y lo cierto es que no me interesa algo que sea diferente.

En cuanto a los medios impresos, pues la verdad estoy donde creo que debo de estar, entiendo a este diario La Jornada Aguascalientes como mi destino natural, no podría ser diferente. Te diré algo, antes de que La Jornada se estableciera en Aguascalientes yo escribía en otro periódico, no una columna como lo es la que generosamente estás ahora leyendo, era solo un comentario, no me atrevo a decir crítico, de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, pero ¿sabes? No siempre se publicaba, no obstante que yo siempre mandaba mi colaboración, y es que, ¿cómo explicarlo?, es decir, en algunas ocasiones había cosas mucho más interesantes, al menos para la óptica del editor, cosas, por ejemplo, como si Luis Miguel acababa de cambiar su corte de cabello o si Lucerito había subido un par de kilos de peso, eso sí era importante, entonces mi colaboración pasaba a mejor vida.

Ya una vez que La Jornada tuvo presencia en Aguascalientes y estando mi buen amigo Edilberto Aldán como director editorial, me reuní con él para pedirle un espacio y acordamos publicar semanalmente El banquete de los pordioseros, no pasó mucho tiempo antes de que decidiera también llevarme mi nota de la Sinfónica a este mismo medio y es que amigo lector, no me dejaras mentir, pero La Jornada es el único periódico en Aguascalientes que tiene a la cultura como una prioridad, para todos los demás, todos, solo es un relleno, cuando mucho publican boletines de prensa, pero ni pensar que ejerzan, ya no digo dignamente, por lo menos que intenten ejercer el periodismo cultural y siempre he considerado esto como una piedrita en el zapato en Aguascalientes, nuestra ciudad tiene una generosa oferta cultural, sin embargo la mayor parte de los medios se siguen distrayendo con baratijas en lugar de ocuparse de lo que es verdaderamente importante, y la cultura en general, el desarrollo de las artes como una forma de sensibilizar al ser humano, independientemente de la actividad profesional que realicen, debería ser una prioridad.

La Jornada llegó a Aguascalientes un 1 de diciembre de hace diez años, en mis años de universitario yo solía leer este diario que llegaba de la ciudad de México, si no me equivoco estaba disponible en Aguascalientes poco después de las 4 de la tarde y se hizo un hábito leerlo casi todos los días, pero los fines de semana era un ritual, cuando este medio llegó a Aguascalientes me sentí entusiasmado por hacer algo en estas páginas y la primera oportunidad se dio en un suplemento cultural que se llamaba Bien mucho, ahí escribí algunas colaboraciones, pero no tienes idea, yo me sentía soñado de tener un espacio en La Jornada Aguascalientes, y lo cierto es que me sigo sintiendo así, considero un verdadero privilegio escribir para este medio, el respeto que se tiene a lo que escribimos los colaboradores es uno de los ejemplos más elocuentes de la libertad de expresión, entendida no como un cliché sino como un verdadero compromiso, una razón de ser de este diario además de haber tenido la vocación, nada sencillo el tema, por cierto, de convertirse en una plataforma plural sustentada en la amplia diversidad de opiniones.

Quiero, en primer lugar, agradecer a La Jornada Aguascalientes por darme asilo y permitirme un espacio en donde pueda yo desahogar todas mis frustraciones por no haber sido músico, tengo la convicción de que quienes escribimos sobre música somos un puñado de músicos frustrados. En segundo lugar, quiero felicitar a todo el equipo de trabajo por estos primeros 10 años de vida y hago votos para que el compromiso por hacer un verdadero periodismo siga permeando en todos los que hacen posible esta afortunada realidad.

Cuando alguien, en una ocasión me preguntó: “¿y por qué en La Jornada?, yo le contesté sonriente –para qué entrar en explicaciones-  “¿Y por qué no?”

 



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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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