Opinión

¿Qué les interesa a los jóvenes? / Alegorías Cotidianas

En estos tiempos, la formación no es sencilla, con todos los distractores que ofrece la modernidad los docentes nos convertimos en facilitadores, modeladores, padres, psicólogos y todo lo que podemos con tal de lograr que nuestros jóvenes aprendan.

La vida ya no es como antes, ahora en casa no se enseñan los mismos valores ni tampoco se tiene el mismo acompañamiento y tiempo con los hijos. Podemos escuchar a padres de familia decir que nos ayudan en el hogar a formar con valores, al tiempo que otros orillan a sus hijos, con el ejemplo, a ser groseros e irrespetuosos en general.

Seamos sinceros, ahora es más difícil el respeto a la autoridad y en el aula es muy notorio. El mejor lugar para conocer a una persona es el salón de clase, ahí de poco a mucho los individuos demostramos quiénes somos y qué no somos, al tiempo que somos un espejo de cómo nos relacionamos en casa.



Los estudiantes que trabajan sin que ande uno detrás de ellos tienen un buen respaldo en casa, si bien es cierto en ocasiones los padres no somos sábelotodo, pero si ponemos observamos a nuestros hijos y les enseñamos a atender y ser autónomos tendrán el mismo desempeño, sin nosotros, en el aula.

Ahora bien, dejando a un lado la primera escuela pasemos a los problemas en el aula. En la actualidad los estudiantes tienen que vivir ante la poca privacidad que deja el uso de las redes sociales y sus inconvenientes.

Privados de su libertad los estudiantes se ven obligados a responder los mensajes de audio, texto, revisar su Facebook y demás redes a fin de poder pertenecer a una tribu y ser parte de la “normalidad” aún si esto significa que tienen que perder su espacio para estudiar, comer o ser ellos mismos.

El uso de las redes y del internet priva a los estudiantes de la creatividad y autorreflexión por lo que emplean el contenido de los mismos para no crear conocimiento y entregar cualquier cosa que encuentran ahí además, adjudicándoselo aunque no sea propio.

Con toda la información y desinformación que hay en la actualidad los estudiantes se creen sabedores de todo y romper los paradigmas que esto ocasiona provoca descontento y poco talento. Sin investigar o cotejar lo que se publica es real sea cierto o falso.

En el aula vemos estudiantes multitareas quienes en realidad entre la computadora, el teléfono y el cuaderno de notas lo único que pueden llevar a la práctica de manera concreta y adecuada en el momento es responder el teléfono y nada más.

Como docentes, necesitamos saber qué está a la vanguardia en tecnología e información para poder usar el distractor como medio de instrucción, claro está que muchos estudiantes se creen muy listos y en ocasiones es difícil lograr cambiar la connotación de que los maestros o profesores somos obsoletos por el simple hecho de ser formadores y tener más edad.

Recordemos que para los jóvenes una persona 5 años mayor que ellos ya es vieja por lo que las barreras a desvanecer se hacen más numerosas y nuestras técnicas y estrategias necesitan volverse aún más eficaces.

La escucha es algo que se pierde sin importar que los jóvenes sean auditivos pues cada uno de ellos inmersos en las redes y en sí mismos deja de lado la otredad y sin importar quien sea ya no somos más visibles o audibles. El uso de las  aplicaciones y gadgets en algunos momentos nos separa de quienes están presentes y ese alejamiento evita que seamos empáticos, responsables y auténticos.

Cada día los docentes necesitamos reinventarnos para que nuestras estrategias funciones, sin actos desesperados más con pasos firmes. En el aula tenemos el reto de egresar hombres responsables, éticos y humanos quienes ejercerán con y a pesar de la modernidad como verdaderos ciudadanos del mundo.

Si observamos lo que nuestra sociedad necesita entonces seremos capaces de estimular el conocimiento y el progreso para la mejora continua sumándonos a esa inteligencia colectiva donde el desarrollo, la innovación y el crecimiento sano personal logran primeros mundos.

La educación no puede forzarse ni manipularse pues entonces pierde sentido, el ejemplo en casa y en el aula es lo que se refleja en las calles y en nuestro desarrollo como sociedad.

Necesitamos docentes comprometidos y estudiantes dispuestos pues con la suma de ambos todo puede ser diferente. Sin importar las reformas educativas o bien los cambios de estafeta presidenciales la búsqueda del conocimiento y de la verdad es lo que hace que las cosas que sean diferentes.

La formación, en todos sus niveles, es tan delicada como una cirugía a corazón abierto, trabajamos con personas y de nuestros trabajo veremos resultados en el futuro y puede afectar tanto nuestra economía como a la sociedad en general.

Lo que les interesa a los jóvenes y lo que no es nuestro reto para formar “ciudadanos del mundo” y mexicanos valientes que puedan criticar, analizar y actuar en consecuencia gracias a su ideario político libre e inteligente que les lleve a tener un país que vaya más allá de donde hoy en día estamos estancados.

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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