Opinión

Volvimos a salir: 25N

No que no, sí que sí, ya volvimos a salir. Ese es El Problema. Las mujeres seguimos saliendo a las calles porque la violencia contra nosotras no ha parado, seguimos saliendo a exigir nuestros derechos, salimos a exigir una vida libre de violencia, a exigir justicia por todas las que nos han arrebatado. Porque si antes la estadística gritaba que siete mujeres eran asesinadas a diario por razones de género, ahora grita que son más de nueve.

En Aguascalientes, un contingente de más de 50 mujeres exigió al Estado y a la sociedad el freno de  esta violencia. Recorrió las calles y gritó el nombre de víctimas de feminicidios. Cargaron mantas, velas y corearon canciones para recordarlas. Invitaron a los paseantes a unirse. Pocos atendieron el llamado. Sonó un cláxon de apoyo, algunos tomaron fotos y videos, y otros hicieron de las consignas el motivo para desatar sus burlas. Espectadores sólo vieron pasar a un grupo de mujeres que detenía el tráfico, y siguieron su camino sin atender. La indiferencia de la gente contribuye a la perpetuación de las agresiones. Y ahí estamos. Normalizada, la violencia contra las mujeres y niñas “es una de las violaciones de los derechos humanos más graves, extendidas, arraigadas y toleradas en el mundo”, según la ONU.

También en otros estados muchas mujeres organizadas salieron a la calle este domingo #25N para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Sus redes sociales se inundaron de fotos y videos de todas ellas, ataviadas de morado y verde, con el afán de seguir compartiendo la lucha y los saberes, de contagiar a otras de indignación y rebeldía, de decirles Amiga, date cuenta que aún no reconoces la violencia en la que vivimos. Por eso aquí en Aguascalientes nosotras también reclamamos la noche y el día y la calle y la casa, reclamamos que no podemos transitar ni vivir con miedo. Y que estamos hartas. Salir año tras año, ver cómo aumentan los números, los rostros, las familias de las víctimas no debería volverse una costumbre. Estamos hartas de tanta violencia.

Porque no sólo son los más de nueve feminicidios diarios, sino los otros tipos de violencia. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares, en el estado el 64% de los casos de mujeres ha sufrido violencia severa y muy severa por parte del esposo o el novio. También  explica que las “agresiones más experimentadas por las mujeres son las de carácter emocional”, casi el 50% ha vivido al menos una vez a lo largo de una relación insultos, amenazas, humillaciones y ofensas de tipo sicológico y emocional, le sigue la violencia económica y después las agresiones corporales y sexuales. ¿Qué hemos dejado de hacer con todas ellas para que no estuvieran en la marcha?

Esta información de la Encuesta seguro que está en manos del Instituto Aguascalentense de las Mujeres, que también salió a la plaza a formar un gran moño naranja de indiferencia institucional. Antes que nadie, el IAM debería saber que Aguascalientes es segundo lugar en embarazo adolescente, que está por arriba de la media nacional en violencia contra las mujeres, y que sus estrategias no han servido de nada para combatirla. ¿Qué no hace, que la violencia va en aumento y no para?

Varias niñas caminaron con pañuelo verde y caritas pintadas durante todo el trayecto. Cantaron y corearon todas las consignas de libertad, justicia e igualdad, levantaron los brazos, gritaron. El futuro está en ellas, en todas las niñas. Ellas no tendrían que volver a salir a las calles a exigirle al Estado y a la sociedad sus derechos, una vida libre de violencia, para exigir justicia. Si la indiferencia de la gente contribuye a la perpetuación de las agresiones, ¿qué vamos a hacer nosotras para que ellas no sigan reclamando la noche?

The Author

Tania Magallanes

Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

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