Agendas democráticas para 2019. Parte 2 de 2 / Matices – LJA Aguascalientes
23/09/2020


En el artículo pasado planteamos algunas agendas democráticas urgentes que debemos discutir en el 2019, con base en el número 33 de la Revista Folios, en ese sentido continuamos con las agendas prioritarias:

Manuel Gil, experto en la agenda educativa plantea que la reforma educativa de Peña Nieto tuvo un diseño reduccionista del problema y afirma que la crisis educativa depende del diseño desigual e inequitativo de nuestra sociedad y que lo que se requiere es un proyecto de equidad más amplio que incluya la agenda educativa y que no se aísle el problema como del proceso de aprendizaje. Gil nos ofrece una salida a los argumentos fáciles de que el principal problema en México es la educación: “La educación no resuelve todos los aspectos que nos hacen daño como país, pero también es cierto que, sin mejorar la educación, los problemas más serios no podrán ser enfrentados por ciudadanos que sepan preguntar.”

En un artículo de Mario López se planeta que la agenda medioambiental urgente es la de gestión del agua, que es un tema que debemos tomar con urgencia, el académico del Iteso reflexiona que existen carencias e injusticias en la política hídrica en todo el país, que existe monopolio en los datos por lo que diseñar una política pública eficaz no es del todo sencillo sin esos datos. Afirma que en la política del agua no se ha consultado a la ciudadanía que posee conocimientos locales y regionales, y en ese tenor podemos contextualizar las decisiones de políticas ambientales y las macro acciones del nuevo gobierno que no toma decisiones ambientales conforme a datos y a los conocimientos regionales y locales. También se plantea una reflexión sobre la política hídrica, pero que aplica a cualquier política medioambiental, no se atiene al ciclo hidrológico sino a áreas administrativas y a visiones disciplinarias fragmentadas y no integrales. Lo que nos invita a reflexionar en la discusión pública desde la perspectiva de pensamiento complejo e integral y a tomar en serio que “toda aquella tecnología que produzca vida tanto para los seres humanos como para los ecosistemas, debería tener el primer orden de prioridad para los poderes públicos”. Una agenda primordial.

Ángel Sermeño escribe que “No es ningún secreto que el presidente electo tiene una concepción corporativa y plebiscitaria de la democracia. Su mirada dualista y maniquea que contrapone democracia representativa con democracia participativa no es muy alentadora al respecto y solo es ligeramente relativizada con algunos gestos, a veces sorpresivos, de pragmatismo en su carácter”. Lo que nos debe plantear la urgencia de fortalecer las instituciones democráticas para elevar la calidad de la democracia en México y a llevar a debates más profundos la misma, las consecuencias del desencanto y no dejar los debates en las autonomías y el federalismo, sino en qué procesos, instituciones, normas sociales y modificaciones legales deben realizarse para que la democracia representativa se fortalezca (mecanismos reales de transparencia y rendición de cuentas) y la democracia participativa se consolide (mecanismos de participación ciudadana institucionalizados) y en ese tenor analizar con una mirada profunda, los requisitos, la organización y los resultados de las consultas propuestas por el gobierno federal.

Sobre el sistema de partidos es evidente que en nuestro país vivió un terremoto, Víctor Hugo Martínez evidencia que la colonización electoral de tres partidos se ve eliminada y que ese cambio electoral se debe a la profunda insatisfacción democrática de nuevas generaciones despartidizadas y más internetizadas. Lo anterior plantea una agenda de urgente discusión sobre los partidos políticos, sus requisitos, sus funciones, sus atribuciones, su fiscalización su capacidad de representar causas e ideales, su labor a la construcción de una cultura democrática; esa discusión debe darse en foros, en congresos, en los medios, en la intelectualidad pero más, en el Congreso de la Unión con los oídos bien puestos en esa generación desencantada.

Enrique Toussaint, uno de los analistas políticos emergentes más importantes del momento, afirma que el federalismo ha servido como mando de las dinámicas más conservadoras, oligarcas y antifederalistas. En ese tenor, el debate airado sobre el federalismo es necesario, pero servirá para reformarlo y evidentemente transformarlo por un federalismo real y no un manto que proteja a las oligarquías creadas por gobernadores sino un federalismo que sirva como contrapeso, como oposición. Al final, plantea la importancia de Jalisco en esta agenda federalista por la composición política y por lo que significa en los ámbitos local y nacional el partido Movimiento Ciudadano.

En este tenor, las agendas democráticas que nuestro país necesita son vastas, en consecuencia el país nos requiere más atentos, certeros y activos que nunca. Nos requiere generando datos, investigación, foros, congresos, discusiones y presión social, nos requiere desde nuestra trinchera aportando para el mejor diseño de políticas públicas que respondan a esas agendas, nos requiere demócratas más que nada, nos requiere con esperanza, esa esperanza de que el futuro será un mejor lugar, de que el futuro será robado por todos aquellos que aspiren por una mejor nación, libre, igual, fraterna y en la que nosotros seamos los protagonistas.

¡A construir ese futuro desde las primeras horas del 2019!

 

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