Opinión

Latinoamérica en disputa/ Taktika

Fuerte Tiuna, Caracas, Venezuela. 17 de diciembre de 2018. El presidente de la República Bolivariana, Nicolás Maduro Moros, envalentonado por la reciente presencia militar rusa en su país, lanza una diatriba contra su par colombiano, Iván Duque: “Eres responsable, si algún día Colombia agrede militarmente a Venezuela, por tu ambición, egoísmo, por tus odios contra Venezuela, por tu inmadurez”.

Cuatro días antes, el exsindicalista había acusado públicamente al consejero de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, John Bolton, de urdir un plan para asesinarlo y convertir, mediante el uso de mercenarios entrenados en Colombia y en la Florida, a Venezuela en una especie de Libia caribeña.

Las escenas arriba mencionadas sirven como preámbulo al presente artículo, el cual pretende explicar por qué América Latina se ha convertido en parte de la disputa geoestratégica entre los Estados Unidos, por una parte, y China y Rusia, por otra.

Desde que los Estados Unidos enunciaron, en diciembre de 1823, la Doctrina Monroe, “América para los americanos”, han sido contadas las ocasiones en que los angloamericanos han tenido que disputar, a potencias extra americanas, el territorio que se extiende desde el estrecho de Bering hasta la Patagonia.

En el siglo XIX, Francia, aprovechando la Guerra de Secesión, envió tropas para hacer de México un protectorado. Igualmente, a principios del siglo XX, las disputas territoriales entre Venezuela y la Alemania imperial y el Reino Unido fueron los hechos que ameritaron la aplicación de la Doctrina Monroe en el Hemisferio Occidental.

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la Alemania nazi llevó a cabo acciones de espionaje y sabotaje en las Américas. Asimismo, actos de guerra antisubmarina ocurrieron en el mar Caribe y en el Golfo Pérsico. Derivado de esta ordalía geoestratégica, el experto en geopolítica, Nicholas J. Spykman, enunció su teoría del “Mediterráneo de América”, una zona que comprende el Golfo de México y el mar Caribe. Spykman advertía que el poderío estadounidense sólo podía ser amenazado por “fuerzas procedentes de zonas exteriores”.

Durante la Guerra Fría (1947-1991), disputada por los Estados Unidos y la Rusia soviética, la profecía de Spykman se hizo realidad: en octubre de 1962 los soviéticos desplegaron misiles con ojivas nucleares en Cuba. La respuesta estadounidense fue imponer un bloqueo a la isla. Este hecho llevó al mundo al borde del holocausto nuclear.

La desaparición de la Unión Soviética le otorgó una ventaja geoestratégica a la Unión Americana. Sin embargo, esta preeminencia fue cuestionada cuando, en 1999, el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías llegó al poder en Venezuela. Chávez implementó, en materia de política exterior, una alianza con Cuba, China, Irán y Rusia.

La segunda década del siglo XXI ha presenciado una mayor presencia de potencias extra americanas en el Nuevo Mundo: China, mediante su inversión y su comercio internacional, se ha convertido en el principal socio comercial de varias naciones latinoamericanas; Rusia, gracias a su industria militar e inversiones en el sector energético, ha recuperado una parte de la preponderancia que tuviera durante los años de la Guerra Fría.

¿Ejemplos? Argentina semeja, desde el punto de vista geoestratégico, un balón Adidas Tango, pues China ha establecido una estación de control de satélites y misiones espaciales en la provincia de Neuquén. La base china, en operaciones desde marzo de 2018, motivó la respuesta estadounidense: establecer una plataforma de protección civil cercana al yacimiento de Vaca Muerta, ubicado en las provincias de La Pampa, Mendoza, Neuquén y Río Negro.

Sin embargo, es en Venezuela donde la rivalidad geoestratégica entre la Federación Rusa y los Estados Unidos se ha agudizado: el 5 de diciembre del año en curso, Nicolás Maduro viajó a Rusia para conferenciar con Vladimir Putin. El líder ruso animó al agobiado jefe de Estado venezolano con las siguientes palabras: “Nos damos cuenta y sabemos que la situación en Venezuela permanece difícil, pero condenamos cualesquiera acciones de naturaleza claramente terrorista y cualquier intento por cambiar la situación por la fuerza”1.

Para aupar a su adlátere caribeño y para recordar a Donald Trump que, si él envía tropas estadounidenses a Rumania y Polonia, Rusia también puede hacer lo mismo en las Américas, Putin remitió, el 10 de diciembre, un par de bombarderos estratégicos Tu-160, apodados Cisne Blanco, a Venezuela.

Las maniobras militares rusas en Venezuela causaron enojo en Washington: el secretario de Estado, Mike Pompeo, escribió en Twitter: Rusia y Venezuela “son dos gobiernos corruptos que desperdician fondos públicos”. Por el mismo medio, el cachorro del anti-castrismo, el senador Marco Rubio redactó: “Maduro alineado militarmente con China, Cuba y Rusia…es una amenaza a los intereses y seguridad nacional de los Estados Unidos”2. Finalmente, el embajador estadounidense en Colombia, Kevin Whitaker, declaró que “los aviones de esa edad no son provocaciones, realmente son de museo”.

El escribiente no es perito en aeronáutica para determinar si los aviones rusos “son de museo”, lo que sí sabe es que el rotativo ruso, Nezavisimaya Gazeta, publicó que Rusia buscará establecer una presencia militar de largo aliento en la isla de La Orchila, ubicada a 200 kilómetros de la capital venezolana, Caracas3.

El escribano concluye: los Estados Unidos y China y Rusia, al igual que otros imperios en la historia de la humanidad, utilizan como fichas de ajedrez geopolítico a los países de nuestra “Mayúscula América”.

 

Aide-Mémoire.- El escribano desea una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo 2019 al personal, colaboradores y lectores de La Jornada Aguascalientes.

 

  1. – Russian-Venezuelan talks https://goo.gl/cZowH2
  2. – https://twitter.com/marcorubio
  3. – Russia to set up military base in the Caribbean https://goo.gl/gRbAJ9

 

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Soren de Velasco Galván

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