Opinión

Los retos financieros de López Obrador / Enredos financieros

Estimado lector, tenemos la primera quincena del gobierno de izquierda de López Obrador, el primer gobierno de izquierda desde Lázaro Cárdenas, ya que, aunque se cree que el de Adolfo López Mateos era de izquierda, no se puede considerar como tal aunque haya estatizado la industria eléctrica en su momento y creado organismos para el beneficio de los trabajadores y del pueblo.

Los retos apenas comienzan, y como todos los presidentes del mundo, para ellos los primeros 100 días de trabajo, apenas tres meses, son los más importantes porque de allí se puede delinear la estrategia que seguirá el mandato. El éxito de este se pronostica no muy acertadamente por estos 100 días. Y emulando a Donald Trump cuando fue electo en Estados Unidos, el deseo de Andrés Manuel es que los compromisos adquiridos en campaña se cumplan o por lo menos, se encaminen a su cumplimiento.

De dichas promesas de campaña, las principales por las que ganó Andrés Manuel fueron principalmente:

  • Cancelación del aeropuerto de Texcoco.
  • Combate a la corrupción.
  • Sueldos tabulados en toda la administración pública.
  • Reactivación de Pemex.
  • Reactivación de CFE.
  • Combatir la desigualdad mediante “subsidios” disfrazados para la población más vulnerable.

De todos estos retos y promesas de campaña, en apenas unos días vemos que tiene ya la mira puesta en la consecución de estos. La cancelación del aeropuerto de Texcoco parece que se dará por “la voz del pueblo”, más que por una decisión pensada. Se ofrece la recompra de bonos a los inversionistas a un sobreprecio para que tengan casi garantizado el regreso de su inversión, pero se han negado sistemáticamente los tenedores de bonos a realizarlo, debido a que el retorno de la inversión por la construcción era mayor que la recompra ofrecida. El hacer esto, es como lo que más criticó durante más de 12 años Andrés Manuel López Obrador, realizar un rescate financiero de pocos, con cargo a las finanzas públicas en general, es decir, un Fobaproa, que podríamos decir que es un Texcocoproa.

Este efecto en las finanzas públicas del país es nocivo, ya que los inversionistas no sólo extranjeros, sino también nacionales tienen miedo de que si invierten, las políticas de Andrés puedan dar al traste con su esfuerzo.

Los sueldos tabulados es una necesidad por el exceso de algunos puestos, pero la ley aprobada lo que hace es bajar TODOS los sueldos en el mismo porcentaje, no sólo los estratosféricos y esto ocasionará que haya una fuga del servicio público hacia la iniciativa privada, que desafortunadamente, no tendrá la capacidad de absorber a esa masa de trabajadores, principalmente porque si la inversión se detiene, no hay más puestos de trabajo. Es decir, empezamos con un círculo vicioso económico.

La reactivación de Pemex y CFE es darle al gobierno protagonismo en dos de los productos más esenciales para el ciudadano mexicano, la energía eléctrica y los combustibles. La cosa errónea es quererlo hacer con modelos de refinerías del pasado, donde se privilegie el uso de mano de obra sobre el de técnicas más modernas de extracción y más económicas. El deterioro ambiental es grave en las técnicas del pasado. También es cierto que sistemáticamente los últimos sexenios han dejado de hacer mejoras a la infraestructura actual de Pemex y CFE, teniendo el efecto de que es necesario hacer inversiones millonarias para lograrlo.

Pareciera que, con la mayoría del Congreso y el Senado, Andrés Manuel puede hacer que sus apuestas funcionen. Pero hay un problema. Para hacerlas funcionar necesita dinero, dinero que el gobierno no tiene.

Las únicas formas de financiarlo son a través de la emisión de deuda, o bien, a través de los impuestos. La segunda opción va en contra de lo prometido en campaña, donde fue muy claro que tres años no subirán los impuestos.

La única alternativa que le queda es los ahorros que dice que tendrá el gobierno por el menor pago de sueldos (pero que también quiere utilizar para los subsidios a la población más vulnerable) o bien la emisión de deuda. Hasta allí, todo bien, pero… ¿quién le comprará la deuda después de la cancelación de Texcoco? La amenaza de un gobierno que desafortunadamente parece que está gobernando más por ocurrencias que por visión de liderazgo, (aunque sus seguidores le digan Caudillo, cuando los caudillos ya están en extinción) hará que esta deuda si la emite sea muy cara para el país.

En fin, que la extinción del viejo PRI está dando frutos con reptiles que se están encontrando, así como hay fósiles vivientes que parecían ya totalmente extintos en regiones del mundo, en México tenemos a Andrés Manuel y camarilla que hacen pensar que ha regresado el PRI de los setentas.

Al tiempo.

 

finanzasmodernas@gmail.com

 

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

1 Comment

  1. Reynaldo Real
    12/12/2018 at 14:50 — Responder

    Para variar, muy acertada columna, con tal de imponer su visión del pasado, llevará este país consigo a un retroceso de décadas que sumarán al final, una mayor cantidad de pobres, justamente lo opuesto que prometía combatir, ¡pobreza y desigualdad!.

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