Opinión

Año aciago / Memoria de espejos rotos

We had joy, we had fun,

we had seasons in the sun.

But the wine and the song,

like the seasons, have all gone…

Seasons in the sun – Terry Jacks

 

A pesar de que, entre nuestros allegados, nos deseamos parabienes a colación del año nuevo, la realidad termina por imponerse. 2019 trae eventos y circunstancias que -una vez más- nos pondrán a prueba para demostrar quiénes somos como individuos y como colectivos. Momentos políticos, económicos, legislativos, electorales, de relación comunitaria entre países, o de relación entre el gobierno y sus gobernados, habrán de exhibir nuestra formación ciudadana de cuerpo entero, otra vez.

En lo local, hay un panorama sombrío, luego de que 17 legisladores se mostraran tan determinados a votar una iniciativa como pago electoral a los grupos de la fasci para posibilitar la criminalización de la maternidad libre. Un voto faltó para que esto sucediera, pero más allá de eso, cinco legisladores se mostraron decididamente en contra mientras que otros cinco se abstuvieron de votar. Esas abstenciones son preocupantes, ya que pueden mutar por conveniencia a un voto a favor en la siguiente batalla legislativa. Eso no es lo peor; cualquier paseo por las redes sociales, en los comentarios de usuarios a las noticias que cubrieron la sesión del congreso, nos echa en la cara lo estúpidos que somos para el debate público, y lo paupérrimo de nuestra información, educación y empatía para el tema de género, y otros más, cuya importancia demanda mayor estatura.

El escenario nacional no es tampoco halagüeño. 2018 terminó con la sacudida que supuso la muerte del exgobernador, la gobernadora y la tripulación de la aeronave en Puebla. A lo turbio de las condiciones de la tragedia (y de las reacciones que se suscitaron en medios y redes) se suma la decisión de Morena de volver a subir a la contienda a Miguel Barbosa, con lo que se agitan y caldean los ánimos. Se suma a esto la relación entre el gobierno federal y su burocracia: despidos, recortes en los salarios y las prestaciones, hacen que se propicie una relación ríspida en el ámbito administrativo del Poder Ejecutivo. Se añade también la iniciativa de creación para la Guardia Nacional, acción del ejecutivo que sirve de eufemismo para la militarización del país, y que hace desdén a los contrapesos naturales del poder ejecutivo: el legislativo, el judicial, y los organismos de derechos humanos. Igualmente, a 25 años del levantamiento zapatista, se abre otro frente contra AMLO: el de la franja de la izquierda que comulga con Guillén Vicente y su tropa, lo que puede devenir en una radicalización monolítica de quienes ahora están en el poder.

En el escenario internacional, el año electoral en Estados Unidos, que pone a Donald Trump a pelear su reelección, hace de nuestro país -otra vez- uno de sus villanos favoritos en su afán de ganar votos. Así, la relación binacional (e incluso añadiendo a Canadá, con los nuevos acuerdos comerciales) será algo para tener en cuenta. No es lo mismo tener a tres mandatarios en relación diplomática, y que sólo uno de ellos sea autoritario, a recomponer esa fórmula con el nuevo ejecutivo mexicano. Igualmente, la salida de Estados Unidos e Israel de la Unesco pone en predicamento a las organizaciones internacionales, sobre todo en el tema de Medio Oriente. No es lo mismo ser antisemita, que ser pro judío pero anti Netanyahu; y esto es algo que los diplomáticos gubernamentales y no gubernamentales que trabajan para contener la violencia en Medio Oriente saben muy bien, pero que –en su totalitarismo y pragmatismo- los políticos de EU e Israel utilizan a conveniencia. También, en el ámbito internacional, el ascenso de Jair Bolsonaro en Brasil podría verse con el mismo horror que se vio el ascenso de Mussolini; igualmente, el crecimiento de la fuerza política de VOX, en España, habla del atraso cívico que nos pone en riesgo como comunidad global.

Así, en este año que inicia, se pondrá a prueba nuestra construcción ciudadana, no sólo como hidrocálidos, ni como mexicanos, sino como habitantes del mundo. Los fascismos, los totalitarismos, los autoritarismos basados en el sistema capitalista heteropatriarcal están creciendo como una respuesta a todas las luchas por la equidad, la libertad, la fraternidad entre las personas y los pueblos, por la república, y -en general- por el menos peor de los modos de coexistencia: la democracia con estado de derechos humanos. Feliz 2019; que las circunstancias saquen lo mejor de todas y de todos.

 

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Alan Santacruz Farfán

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