Opinión

Animals: Pink Floyd / El banquete de los pordioseros

No se cumplen décadas ni lustros, ya ves, solemos festejar los aniversarios, o por lo menos hacer alguna mención cuando se cumplen décadas cerradas o la mitad de ellas, 40 o 45 años, 50 o 55 años. En este caso no. Se cumplen 42 años del lanzamiento de uno de los discos más influyentes en la siempre inconclusa historia del rock, me refiero a Animals de Pink Floyd, que vio la luz pública el 12 de febrero de 1977.

Este disco es parte de lo que interpreto como la columna vertebral de la discografía de la agrupación inglesa que inicia con The dark side of the moon de 1973, continúa con Wish you were here de 1975, Animals en 1977, el que nos ocupa en el Banquete de hoy y este eje se cierra con el disco The Wall de 1979, dos años de diferencia en cada uno de los cuatro discos que sin duda consolidan a Pink Floyd como uno de los inmortales dentro y fuera del rock. Antes de estos cuatro discos que son indispensables en cualquier discografía que se precie de ser completa, encontramos otras joyas cuya calidad no debe estar sujeta a discusión, por ejemplo, los dos primeros, The piper at the gates of dawn de 1967 y Saucerful of secrets de 1968. Contrario a su costumbre, en 1969, hace cincuenta años, publican dos discos, -ellos solían dejar pasar más tiempo entre cada una de sus producciones- la banda sonora de la película More y el imprescindible Ummagumma, un disco altamente experimental. Después vinieron tres suculentas producciones, Atom heart mother de 1970, Meddle de 1971 y Obscured by clouds de 1972, este es el antecedente inmediato de estos cuatro monumentos que van de 1973 a 1979, es decir, prácticamente dominan los años 70.

Después de The wall hay una sensible pérdida en las ambiciones creativas de Pink Floyd, quizás una especie de complacencia, esto es notable a partir de The final cut, ese disco del que David Gilmour dijo que era “el mejor disco solista de Roger Waters pero el peor de Pink Floyd”. Esta producción apareció en 1983 y marca un momento muy importante en el perfil de la agrupación, la situación entre Roger Waters y Rick Wright es insostenible y el tecladista deja de ser parte de Pink Floyd, al mismo tiempo es el último disco de Waters como bajista del grupo. Para la siguiente producción, A momentary lapse of reason de 1987, Wright regresa, pero solo como músico invitado.

The division bell, publicado en 1994 recupera un poco la esencia pinkfloydiana, si se me permite el término, pero está muy lejos de aquellos discos de los años 70. En el 2014 se publicó The endless river, un álbum con material enlatado en donde todavía participa Rick Wright, que como sabemos, murió el 15 de septiembre de 2008 pero este disco, creo yo, sólo lo compramos los seguidores incondicionales de Pink Floyd, no hay mucho que se le pueda encontrar a una producción cuyo mayor atractivo es la portada, bueno, ese es mi punto de vista, el punto de vista de un apasionado de la música de Pink Floyd.

Animals es un álbum conceptual pletórico de esa punzante crítica que le es connatural al grupo, específicamente a Roger Waters, los animales son los perros, los cerdos y las ovejas, esto teniendo como punto de partida la fábula propuesta por el escritor británico George Orwell en su obra The animal farm donde diferentes sectores sociales están representados por algunas especies de animales, concretamente los perros hay que entenderlos como los representantes de la ley, los cerdos como las autoridades y las ovejas hacen referencia al pueblo agachón y sumiso sin un punto de vista crítico por falta de preparación y de conocimientos. George Orwell dedica su fábula como un punto de vista crítico al comunismo, Pink Floyd orienta su crítica hacia la sociedad de consumo, más o menos en el mismo tenor que Frank Zappa.

La crítica es punzante, incluso despiadada, desde mi punto de vista el ejercicio crítico es más fino en Pink Floyd que en Zappa que es mucho más sarcástico, pero en ambos casos lo hacen de manera muy inteligente.

Pero si apreciamos este disco desde la perspectiva de la propuesta musical, encontramos cosas maravillosas, por ejemplo, el tema de “Dogs” nos ofrece una de las mejores versiones de David Gilmour, su solo en este corte es de la más fina manufactura y no obstante que el guitarrista canta solamente en un tema, su participación es determinante en el perfil y la personalidad de Animals, por su parte también Rick Wright hace lujo de maestría en este mismo tema, y ahora que mencionamos esto, algunos estudiosos de la música de Pink Floyd encuentra cierto paralelismo entre Animals y su antecesor, Wish you were here, específicamente en el teclado empleado por Wright en Dogs. Hay quien también encuentra en la canción Pigs (three different ones) ciertas similitudes con Have a cigar del Wish you were here con argumentos guitarrísticos muy bluseros y si lo escuchamos con afán analítico nos daremos cuenta que la apreciación no está tan lejos de la realidad. Y desde la trinchera de la crítica, las referencias que apuntan a la activista británica son obvias, ella pugnó por la censura en los medios de comunicación inhibiendo el manejo de temas delicados y quizás incómodos.

Animals destaca por la maestría incuestionable en su discurso musical y la punzante crítica liderada sobre todo por Roger Waters, hoy recordamos esta joyita en la siempre inconclusa historia del rock, Animals de Pink Floyd.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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