Opinión

Machismo con falda / Disenso

Hace unos días Linda Ghisoni, subsecretaria del tribunal “Laicos, familia y vida”, tuvo una intervención en un encuentro mundial de presidentes de conferencias episcopales, en ella, propuso que la iglesia regulara procesos mucho más transparentes para la protección de los menores, ante los infames casos de pederastia que carga la institución religiosa en todo el mundo. “Será preciso revisar la normativa actual sobre el secreto pontificio de modo que éste tutele los valores que quiere proteger: la dignidad de las personas implicadas, la buena fama de cada uno y el bien de la iglesia”.

Un día después, el cardenal alemán Reinhard Marx declaró que “los derechos de las víctimas han sido pisoteados y dejados a merced de cada individuo. Son todos eventos que contradicen claramente lo que la Iglesia debería representar” y añadió que los archivos de los casos de abuso o no se han compilado o se han destruido para protección de los curas abusadores.” Y afirmó que la administración de la institución no sólo “no ha ayudado a cumplir con su transparencia, sino, por el contrario, la ha oscurecido, desacreditado y hecho imposible”. Después lanzó otra frase lapidaria: “El pensamiento de algunas víctimas de abusos puede resumirse así: si la Iglesia pretende actuar en nombre de Jesús y yo soy tratado tan mal por la Iglesia o por su administración, entonces preferiría no tener nada que ver con Jesús”.

Estas críticas voces, sin embargo, no fueron la noticia del encuentro, sino la frase que soltó Jorge Mario Bergoglio, mientras decía que, al escuchar a Ghisoni, no sólo veía a una mujer, sino a la iglesia misma hablando. Agregó que, si bien todos hablaron en nombre de la iglesia, esta vez era la iglesia misma la que hablaba, y que no era una cuestión de estilo, sino que el genio femenino se plasmaba en la iglesia que es mujer. Para seguir con sus analogías de “lo femenino”, dijo que la iglesia era mujer, esposa y madre. Y que la invitación a una mujer para hablar no es entrar en la modalidad de feminismo en la iglesia, porque al final (aquí la frase célebre) cualquier feminismo termina siendo un machismo con falda.

Seré breve: no.

Bergoglio se equivoca profundamente, primero porque parece más interesarle aclarar que la iglesia no entra en modo “feminista”, en explicar o justificar por qué hay una voz femenina presente, que en responder a la urgencia de procesos más transparentes y eficaces para dar el castigo merecido a los perpetradores sexuales que se han documentado por decenas o cientos en esa institución, que además, para mayor gravedad, se ha probado han sido encubiertos y que, finalmente, han dejado desprovistos de información, justicia y consuelo a las miles de víctimas alrededor del mundo. Bergoglio se equivoca también porque lanza un juicio hacia el feminismo (ser un machismo con falda) carente de toda lógica (ya no digamos conocimiento). Siendo yo mismo un ignorante del feminismo en sus vertientes, luchando permanentemente con mi incapacidad cultural para entenderlo, me atengo a una definición de diccionario, que no le llevará a ningún lector más de 3 minutos en comprobar. Feminismo en la barra de búsqueda: Doctrina y movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente han estado reservados para los hombres.

Dado el concepto, ¿qué lógica, qué sentido puede tener decir que el feminismo es un machismo con falda? Entendido machismo como la reserva de derechos hacia los hombres, es decir, de privilegios que los hombres hemos tenido históricamente, la frase es una contradicción en sí misma. Bergoglio se equivoca porque pone en la palestra una idea perniciosa y continuamente usada por algunos detractores de la lucha femenina por sus indiscutibles derechos: decir que vulneran los derechos de los hombres. No. Tener privilegios basados en las gónadas no es justificable de ninguna manera. Caricaturizar así al feminismo hace un flaco favor a la humanización y civilización que debemos buscar. El feminismo es una reacción a la violencia sistémica, a la injusticia y a la opresión. A un sistema tiránico que hemos perpetrado por siglos. Que el feminismo es un machismo con falda tiene el mismo sentido que decir que la paz es la guerra sin pistolas. La autocrítica urgente que se vivió en el encuentro terminó opacada por una comparación sin sentido, y presuntamente atenuada por decir que la iglesia es mujer, esposa y madre.

Bien harían los católicos en entender que la reestructuración es urgente. Que hacer justicia es acercarse a los valores más importantes que su propia confesión promulga. Investigar un poco, y aprender. Porque la ignorancia, a pesar de cualquier dicho abigarrado, no es ninguna forma de sabiduría. Y porque la justicia, para cualquier confesión de fe, debería ser un tema primordial.

 

/Aguascalientesplural | @alexvzuniga

 

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Alejandro Vázquez Zuñiga

Alejandro Vázquez Zuñiga

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