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Riesgos de nuestra democracia: medios de comunicación y redes sociales (4) / Matices

En esta serie de artículos hemos hablado sobre los equilibrios, peligros y realidades sobre la democracia en la 4T del gobierno de AMLO. Hay un tema que sí se vislumbra en riesgo en nuestro país: la verdad. He de decirlo, así lo creo: estamos en riesgo de quedarnos sin verdad. Y esto es gracias a la relación entre medios de comunicación y gobierno y con las redes sociales de por medio.

Se ha documentado que en redes sociales, más que nunca existe un ejército de cuentas que orquestan robots para posicionar un tema, Leo García lo ha hecho desde Twitter en un trabajo profesional muy respetable y Sin Embargo ha reportado, por ejemplo, el caso de @Fafhoo a quien la red de apoyo de la 4T en Telegram desconoce, pero que ha logrado posicionar hashtags y tendencias importantes contra algún medio o en un tema en específico como #ReformaTodoLoDeforma. Existe claro, un ejército de robots en las redes que apoyan por alguna motivación que desconozco, al presidente de la República, este usuario declaró que no recibe recursos públicos, sin embargo, Vice ha documentado que existen empresas que su único objetivo es generar fake news y tendencias falsas y que sí han sido beneficiadas por dinero público, una tarea de periodismo de investigación será rastrear el dinero de las fake news y los robots en redes, algo que parece en primera instancia, complejo.

AMLO ha descalificado al Wall Street Journal, a Krauze, a Herzog, a Reforma, a Mexicanos contra la Corrupción y a algunos otros que con periodismo e investigación buscan incidir en la vida política del país. También el presidente ha ninguneado a las calificadoras crediticias y algunos otros organismos nacionales e internaciones que buscan medir la realidad, además ha atentado con la vida presupuestaria del Inegi. ¿Dónde quedará la verdad? Ahí sí hay un riesgo eminente en nuestra democracia: la verdad puede quedar en la boca de la santa voluntad del presidente.

AMLO tiene razón, tenemos que decirlo, el modelo de comunicación en nuestro país está lleno de vicios, de inyecciones de capital por parte del gobierno en algunos medios para mantenerlos, Puebla con Moreno Valle fue un claro ejemplo, ningún medio era oposición y al contrario, fueron cómplices para construir su aspiración presidencial, eso se replica en muchos estados. El AMLO de 2006 fue víctima de eso, de una maquinaria orquestada a favor del candidato del PAN, el AMLO de 2018, fue beneficiado de ese modelo, el tratamiento en Televisa, TV Azteca y los medios tradicionales lo ayudaron a consolidar una candidatura favorita. Al conocerlos desde sus entrañas, AMLO tiene razón, sin embargo, por reconocer el vicio no podemos matar al vicioso. La estrategia para recuperar los medios de comunicación y el modelo de comunicación en nuestro país no es la correcta.

No podemos pasar del vicio de la dependencia económica por el oficialismo a construir de los medios del estado un altavoz del gobierno, así pareciera con los nombramientos poco afortunados de Sanjuana y de Taibo al frente de cargos fundamentales en la construcción de esos espacios independientes. Lo de Gabriel Sosa es buena noticia, pero no parece suficiente.

AMLO tiene razón: los medios y empresarios tiene sus intereses y los están cuidando, todos tenemos algunos intereses en la vida. Pero de eso a descalificar investigaciones periodísticas profesionales y la verdad, hay un abismo de diferencia. La estrategia de la 4T debería pasar por reformas legales de fondo que cambien la manera en que se relaciona la publicidad oficial con los medios de comunicación, donde no hemos visto del todo señales claras, se debe cambiar el modelo de comunicación desde las campañas políticas para evitar que el flujo de dinero entre medios y candidatos corra sin límites, se debe garantizar protección a los periodistas que investigan asuntos de seguridad nacional, se debe institucionalizar en el país la figura de defensoría de audiencias y lectores y apoyar ejercicios que fiscalicen la vida pública.

Con la declaracionitis y el exceso de información, un ejercicio de verificación y fiscalización resulta vital.

La 4T debe marcar una diferencia abismal a los anteriores gobiernos, debe ser proactivo y en defensa de la verdad. Sobre las redes sociales tenemos frente a nosotros a un mosntruo, no podemos hablar de regular el internet, pero sí podemos hablar del apoyo a organismos autónomos y de invertir en campañas de concientización sobre las fake news y el discurso de odio. México debe actuar con firmeza ante Facebook y Twitter y pedir ante el Senado que se explique cómo funciona la generación de robots y que existan compromisos para regular ese ejército de mentiras y odio en las redes sociales. Podrá parecer una medida conservadora, pero en los tiempos modernos, lo que hizo Estados Unidos con Zuckerberg es lo mínimo necesario que se requiere para recuperar la verdad.

Si no empezamos por esas discusiones que van más allá de la voluntad del presidente, sí estamos ante el riesgo de perder la verdad.

 



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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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