Opinión

Sueños de un seductor o de nadie es profeta en su tierra / Cinefilia con derechos

 

En Play it again, Sam (¿a quién carajos se le ocurrió cambiar el excelente título por Sueños de un seductor?) Woody Allen trata de ligar a una chica en un museo (supongo que se trata del MoMA en NY) quien observa detenida y profundamente un cuadro de Pollock, para sacarle plática Allen pregunta: “¿Qué te sugiere?”, ella responde: “Reafirma la negatividad del universo. El terrible vacío y la soledad de la existencia. La nada. El suplicio del hombre que vive en una eternidad estéril, sin Dios, como una llama diminuta que parpadea en un inmenso vacío, sin nada salvo desolación, horror y degradación, que le oprimen en un cosmos negro y absurdo…”. El rostro de Allen dice que no le importa un bledo el discurso o el cuadro, sólo la mujer. Casi siempre que acudo a algún museo o exposición de arte del que conocemos como conceptual, recuerdo la escena y río para mí, me siento así, como el entonces joven actor, internamente sin captar un carajo, pero externamente con la mano en la barbilla y rostro circunspecto, absorto; y no podía ser de otra forma con Nadie es profeta en su tierra que se montó en la galería del Centro de Artes Visuales del Instituto Cultural de Aguascalientes.

En principio pareciera que asistimos a una expo colectiva de artistas locales vivos, en la medida que caminamos y comenzamos a explorar, escuchamos al fondo un molesto ruido de una especie de trituradora y nos damos cuenta de que el autor (¿tendríamos que decir el curador?) intercambió obra, con la idea de hablar de trascendencia e historia; sin embargo, lejos de curar una muestra, decidió destruir todas las piezas recibidas y justo al fondo miramos el video donde las hace pedacitos una por una. Miro el material audiovisual, me harto del molesto sonido de la destrucción, y no puedo sino pensar que Enrique López Llamas, artífice de este ejercicio: “Reafirma la negatividad de {Aguascalientes}. El terrible vacío y la soledad de la existencia. El suplicio del hombre que vive en una eternidad estéril…”, etcétera. Quisiera haber visto la cara de quienes se enteraron que para legitimar las piezas (palabras del propio Enrique) era necesario desaparecerlas de la faz de la Tierra. Rockefeller lo hizo con el mural de Diego Rivera, por una cuestión de ideología; Weiwei con un florero de la dinastía Han para decir adiós a la tradición, la diferencia: uno es un crimen contra la obra de Rivera, el otro fue un acto de rompimiento con lo clásico.

En el caso de Nadie es profeta… ¿se trata de vandalismo cultural o de progresismo? El arte tiene que ser provocador, si no, se transforma en artesanía, diseño industrial o como se le quiera llamar, en este sentido el joven artista hidrocálido radicado en Guanajuato ha cumplido con el cliché, provocó diversos comentarios de la comunidad hidrocálida, unos en contra, otros a favor: “… se habla de convocatoria, de colectividad, de arte local pero en el fondo y con letras grandotas está el nombre de Enrique López Llamas, en el centro de la historia, la tradición y la trascendencia, al menos como se manifiesta en la exposición. Al final del incendio lo que se rescata es un nombre sobre los demás” (Raquel Mercado); “…es una exposición bien lograda, clara en su imagen e idea, que provoca reflexión y que propone mayor atención a la producción del arte” (Juan Castañeda) .

Las críticas que hice directamente al artista (a quien por cierto conozco desde que le di clases de historia en la Secundaria Cedros) son ciertamente su posición megalómana (¿qué artista no es egocéntrico?), el sinsentido que muchos creemos arrastra consigo el arte conceptual (también quise ser provocador y le dije: ¡es una mamada!) y principalmente que al hablar de historia de arte en Aguascalientes se reduzca a la plástica. Recuerdo otras dos exposiciones de Enrique, principalmente una en el MAC 8 donde, entre otros ejercicios, jugó con un oficio ficticio del gobernador de Aguascalientes al de Zacatecas, una que montó en la Ex escuela de Cristo (un video de él lanzando lechugas a una obra de Guzmán) y me parece que busca ser disruptivo, si lo ha logrado o no, no lo sé, lo cierto es que sus ejercicios de reflexión no dejan de ser valiosos aquí, en su tierra.

rubendiazlopez@hotmail.com  

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1 Comment

  1. David Diaz de Leon
    04/03/2019 at 18:43 — Responder

    Como se lo dije ese día serás juzgado como un incompetente en el arte o vanagloriado como un genio que según eso por qué tú lo dices esto es arte esto es solamente Artecidio donde la propuesta fallo fue inútil tú no puedes destruir la obra irrepetible de los demás!!!

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