Opinión

#CONLOSNIÑOSYCONLASMUJERESNO / Disenso

A estas alturas no queda duda que al menos hay consistencia en el gobierno de López Obrador. Por un lado, han sido ya patrón los “errores” que suelen salir a corregirse al clamor popular, “errores” que han sido clasificados desde el hierro mecanográfico hasta el malentendido: porque es fácil confundirse entre decir “sí, se harán públicas las cintas ahora” y “no, se reservarán por cinco años”, ¿a quién no le ha pasado?

Más allá del chance fácil uno de los patrones que realmente me preocupa, y lo había ya externado cuando desaparecieron las asignaciones de cultura que solían hacerse a través de la cámara de diputados, es la concentración en las asignaciones directas (que además siempre despierta la sospecha del clientelismo). El argumento de que las asignaciones sean directas está directamente relacionado con la lucha que tiene el presidente por el combate a la corrupción. El argumento retórico es sólido: ¿quién podría estar en contra de la corrupción? Evidentemente nadie, más que quien se beneficie de ella, y por ello, ni esas personas harían una apología. Pero más allá de la fuerza retórica y del impresionante respaldo ciudadano que tiene el señor presidente, racionalmente puede haber errores.

El asunto de la lucha contra la corrupción es que, abanderado como lo abandera la cuatro té, es digno de reflexión, porque parece que el asunto es que se combata “a cualquier costo”. El combate, en ese sentido, es ideológico. Es un asunto de valores. Pasó con el combate al huachicol, del que nunca se transparentó si el costo de su combate era menor que el problema mismo: nunca se dieron cifras totalmente transparentes, ni sabemos si las pipas que se compraron en asignación directa bajo el concepto de emergencia combatieron en algo el problema. Si éste desapareció y cuántos detenidos hay. Se ha dicho incluso que el desabasto fue un error de los nuevos directivos que se opacó con la frontal lucha que comenzó sin que sepamos muy bien en qué terminó o si sigue en pie.

Es claro que en este sentido cualquier discusión requerirá un sistema de creencias y un esquema de valores, y que, para el ejecutivo, el valor primordial es la “honestidad” y evitar a toda costa la corrupción. Yo no discutiré aquí sobre las intenciones del presidente. No poseo una teoría de la mente tan elaborada como para poner esa discusión sobre la mesa. Podemos partir de que lo hace por el bien del país. Eso no quiere decir que no pueda equivocarse. Dicen que de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno.

Políticas sostenidas en este principio dieron como resultado la idea de reformar el sistema de salud, el de las estancias infantiles y el de los refugios para mujeres violentadas. Según la presidencia, en estos sectores se presentaban fugas del erario y para ello se encaminaron hacia una centralización. Puede que esto sea cierto. Que centralizando los recursos dejarán de ser mal aprovechados. Pero puede también que no lo sea. No discutiré en esta columna sobre el asunto del sector salud, porque es el caso más ampliamente documentado y por ello requiere de un abordaje técnico que intuyo tendré tiempo de tratar en otro momento.

Sobre el asunto de las estancias infantiles y de los refugios para mujeres hay que decir que más allá de la evidencia, es fácil imaginar teóricamente los problemas que el nuevo modelo suscita (sin que se eviten, por cierto, los demás). Por un lado, la federación ha creado estructuras para que se visite a madres y padres de familia que eran beneficiarios de las estancias. La cosa es así: ahora les darán parte del subsidio que se daba en las estancias de manera directa, el resto será destinado a las propias estancias según el número de infantes que reciban. El problema inicial es fácil de ver: quienes más necesitan el apoyo de las estancias son, evidentemente, madres y padres de muy limitados recursos. Ahora tienen un nuevo incentivo para pensarse dos veces si llevar o no a las estancias a sus niñas y niños. La situación económica en la que viven naturalmente llevará a esa encrucijada, en vez de pagar ese dinero pueden buscar ahora nuevos métodos para quedárselo. Que nadie se llame al escándalo, es bastante probable que suceda. Imaginen que en vez de que la educación básica fuera gratuita el gobierno entregara el valor del subsidio a madre y padre y ellos decidieran qué hacer con ese recurso. Es evidente que la tasa de escolaridad bajaría. Aún si fuera falso, se crearía un nuevo mercado que, al no estar vigilado directamente por el estado fomentaría la incompetencia: sí, nada hay que pruebe que los abuelos serán mejores educando que las estancias, que tienen personal profesional abocado a ello. La parte irónica de esto es que las y los convencidos de los métodos del nuevo gobierno seguramente dudan sobre la buena intención de las estancias, pero no dudan de las buenas intenciones de las madres y los padres ¿cómo se hace esa polarización? ¿La división entre el pueblo bueno y el pueblo mafioso? La retórica polarizante ha llegado al punto en donde no tenemos criterio alguno de demarcación.

El caso de los refugios es, si cabe, aún más grave: los refugios ya no serán subsidiados, sino que se asignará de manera directa el recurso a las mujeres. ¿En serio? ¿Las mujeres violentadas lo tendrán como premio de consolación? Deberán, mientras huyen de sus maridos abusivos, pensar a dónde ir, ¿con qué especialista gastar su dinero? ¿Deberán investigar sobre el mercado de refugios a ver cuál alcanzan a pagar? Cuando una mujer es violentada requiere una atención inmediata además de un acompañamiento psicológico, de anonimato, de asegurarse que no existe la revictimización, de tener en un centro todos los recursos para enfrentar la injusticia que acaba de sobrellevar. Tener dinero en la mano es absolutamente inútil para un caso de este tipo. El gobierno se equivoca al irse por el camino más sencillo. Se tapa el pozo para que no se ahogue el niño, pero el pozo es necesario para llevar agua a la población, y de nada sirve que no se ahoguen si terminarán con sed. Hay que, por supuesto, solucionar todo lo que tenga que ver con desvíos, pero jamás pasando por quien realmente requería ese servicio. Reniego de cualquier ideología en que la defensa valores ideológicos esté por encima de la educación sana y de la justicia restitutiva para las mujeres.

 

/aguascalientesplural | @alexvzuniga

 

The Author

Alejandro Vázquez Zuñiga

Alejandro Vázquez Zuñiga

No Comment

¡Participa!