Opinión

Cuando los medios sí importan / Opciones y decisiones

La escena política de Aguascalientes, en los albores de este año 2019 que corre, despuntaba como un horizonte coloreado y propicio a las coaliciones políticas para contender en las próximas elecciones intermedias de alcaldías y regidurías del estado. Al menos para mí, ésta fue la hipótesis que parecía más plausible, habida cuenta del arrasante triunfo nacional del presidente Andrés Manuel López Obrador, al que subió su movimiento Morena por toda la geografía del país. Con la distinción política de que aquí, en lo local, el congreso se pintó de albiceleste, y los representantes al Legislativo Federal siguieron igual suerte, permitiendo que Morena dejara un pie adentro antes de cerrar y así poder tener alguna presencia; dejando alrededor una variopinta gama de fracciones partidistas descoyuntadas de sus bases históricas. El PRI quedó borrado en la repartición del poder local, el PRD, el PT, Movimiento Ciudadano, Nueva Alianza, el PVEM, el PES apenas si tuvieron una plaza cada uno, que justifique su representación política proporcional de nivel local.

Por ello, yo vislumbré una hipótesis en los siguientes términos: Escenario éste que anticipa el recurso a esquemas de coaliciones políticas, cabe las cuales se cobijen potenciales candidatos provenientes de una miscelánea dispersa de minipartidos, sin luces que ofrecer por sí solos, a no ser apuntalados por el grosor de nóminas electorales que los hagan parecer más robustos y más dignos de una contienda equitativa. Transcurridos ya los plazos para nominar candidatos a las alcaldías del estado. Mi hipótesis queda falseada de raíz. No existe coalición política alguna para contender en las elecciones de junio. Lo que implica que cada partido con registro válido va por sí sólo, con sus siglas, colores y supuestas plataformas electorales.

Contexto que anticipa una guerra entre máximo dos contendientes: PAN y Morena, que pudieran trabar una lucha aparentemente equitativa, al menos así lo hace parecer verosímil el contrincante que tiene la plaza local tomada –aunque con un interno dividido y antagónico-, contra un partido que aspira a ser hegemónico –no por su estructuración local- sino por el ascendiente nacional de su presencia y la doble rienda fiscal con que tiene embozada a la autoridad estatal. Desde mi punto de vista, mal momento para hablar de sueños democráticos en el proceso actual de elegir autoridades municipales.



Me explico. ¿Qué opción real hemos tenido los aguascalentenses para designar un candidato que represente nuestras esperanzas de mejoramiento en Lo Local? ¿Existe de veras un candidato político que satisfaga dicho liderazgo? ¿Hay propuestas de políticas públicas capaces de aglutinar la voluntad ciudadana? ¿Cuál es la agenda política predominante? ¿La de un sentir ciudadano a carta cabal? ¿O bien, la de un partido hegemónico?

Al ensayar dar respuesta a estas preguntas, coincido con lo que parece un consenso de la comentocracia local: – no existe hoy liderazgo político alguno que aglutine las expectativas ciudadanas de una mejoría notoria en los rubros fundamentales, como son la seguridad pública, la impunidad delincuencial, el andar de la economía, la prestación de servicios de calidad en salud, el tema de movilidad urbana y del transporte público, el fluido sin sobresaltos del agua potable y la decencia de su alcantarillado, la elevación de la calidad en la educación, la mejoría en el ingreso de los pensionados y cuidado de los adultos mayores, el cuidado de los niños en las guardería infantiles, etcétera.

En estas asignaturas eternamente pospuestas y, por ende, pendientes, los partidos han elegido sus candidatos a modo para las cúpulas partidistas, no se ha seleccionado para los intereses inaplazables de la sociedad. Por tanto, las próximas elecciones obedecen a los intereses y necesidades estratégicas de los partidos concurrentes, no de los apremiantes requerimientos ciudadanos. Estando así las cosas, ésta última sí parece ser una tesis plausible de salida para interpretar las elecciones por venir.

Y si este supuesto resulta ser valedero y veraz, entonces ¿de qué van las elecciones del 2 de junio?

La primera patencia de verdad la tenemos enfrente, y así lo dije: Morena, un movimiento ciudadano/partido (en construcción) todavía sin consolidarse en la localidad, a pesar de sus triunfos y glorias alcanzados en la pasada y definitoria contienda política, aquí en Aguascalientes carece de cuadros políticos propios; que no pueden ser copados por dos o tres nombres de relativo arraigo y aun de proveniencia diversa. En verdad, llegaron a la rivera del poder político por una suerte de tiro a tres bandas y aún no atinan a administrar eficientemente el capital político del que son prendarios. (Ver: LJA. Atonía política. Sábado 12/01, 2019). ¿Cómo van a pujar en la próxima contienda?

La dinámica de pasadas elecciones intermedias imponía como criterio, lanzar cuanto antes sus candidatos idóneos –caso Felipe Calderón Hinojosa-, o mejor posicionados a fin de causar un primer impacto entre los electores y así marcar el posible rumbo de la contienda. Hoy, está a la vista, se ha llevado a los plazos extremos la nominación de candidatos, abriendo un gran espacio de incertidumbre ante los electores y, sobre todo, ante las huestes enemigas acerca de quién habrá de liderar los colores y las banderas partidarias.

En la apertura de la segunda quincena del mes de marzo, a sabiendas que la Jornada Electoral 2019 será el día 2 de junio, y la duración de la campaña será del 15 de abril al 29 de mayo. *La legislación local de Aguascalientes establece distintos periodos de precampaña y campaña, dependiendo si el municipio tiene más o menos de cuarenta mil habitantes”. El caso es que hoy estamos a un mes de que se dé inicio al tiempo formal de las campañas; y Morena aún no tiene candidato formal a la vista. ¿Qué perfil de candidato pondrá a competir en la contienda? ¡Adivínelo usted!

Hasta el día de hoy, la candidatura ya clara y definida por el PAN es la de la actual presidenta municipal en funciones, María Teresa Jiménez, que fue seleccionada mediante votación interna de los militantes panistas registrados, contra la nominación alternativa extemporánea y voluntarista de una fracción interna encabezada por el actual gobernador de la entidad Martín Orozco Sandoval, con quién sabe Dios qué aviesos designios para descarrilar la nominación reelectiva de Tere Jiménez, que obviamente no prosperó a pesar de haber acuerpado a lo más rancio y granado del panismo local. Lo que nos regresa a la pregunta inicial: ¿Qué o a quién elegimos en estos comicios para la Alcaldía de Aguascalientes?

De verdad que, como están las cosas, no tenemos los ciudadanos hidrocálidos mayores elementos para entusiasmarnos por las próximas elecciones y sacar nuestras casacas guerrilleras a relucir, en pos de ideales auténticamente democráticos por conquistar. Estamos ante una clase política local atrabiliariamente mezquina, que no busca sino los recursos de su sobrevivencia como grupo de interés.

Amenaza de la cual nos pone sobre aviso el gran cultor de la conciencia cultural de la política, cuando reflexiona: – Al razonar acerca de la relación que existe entre las premisas iniciales y los fines pensables que se pretende conquistar, Antonio Gramsci dixit: “Rara vez se piensa en esta relación, aunque sea de evidencia inmediata. Su manifestación la vemos en las empresas organizadas de “acuerdo a un plan” y que no son “puros mecanismos” (…), (lo que normalmente se encubre), “a causa del papel de máscaras de la comedia del arte que cumplen los representantes oficiales de la “libertad” y de las “iniciativas” abstractamente concebidas (o tal vez demasiado “concretamente” concebidas)”. (Antonio Gramsci, Cuadernos de la Cárcel 2. Los intelectuales y la Organización de la Cultura. 1975. Cap. III Periodismo. P. 144).

Si, como es el caso presente, la sociedad hidrocálida nos vemos sin opciones reales de elegir el futuro que nos interesa y nos conviene, siempre queda la exigencia de anteponer a las autoridades que sí juegan en el ajedrez político para posicionarse, el hecho incontrovertible de la coherencia entre lo que dicen proponer como fines de su protagonismo y las intenciones o ideas mediante las que pretenden llevarlo a cabo. Es decir, podemos -mediante el voto- llamar a cuentas a los pretendientes para ocupar un cargo de elección popular, a dar razón y cumplida justificación de su aspiración para gobernarnos. Pues la discrepancia o la incoherencia de sus fines y sus medios propuestos, arroja la evidencia de un afán electorero o meramente demagógico, sin sentido alguno para el avance de la democracia y los contenidos reales de una obra de gobierno. A lo que, sin sombra de dudas, tenemos constitucional derecho y aspiración fundada.

Al no poder encontrar esta vinculación real entre fines y medios de los partidos contendientes, podemos poner al desnudo y allí enfocar todos los reflectores de nuestra visión y transparencia, para que tal tipo de conflictos de interés queden al descubierto, sean nítidamente revelados y denunciados, haciendo así de nuestra tarea ciudadana una media tan precautoria e indeclinable. (Nota mía. LJA. El día después. Sábado. 6 de Junio, 2015). Concluyo diciendo, lo que los partidos no supieron unir, los electores lo unirán el día de los comicios.

franvier2013@gmail.com.

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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