Opinión

De los abucheos y la crítica en democracia / Matices

Ser funcionario público no es lo mismo que ser un empresario, un periodista o un emprendedor. Ser funcionario público y más de elección popular, lleva una responsabilidad moral y ética mayor. Ellos están sometidos al escrutinio público más que cualquier otra profesión: a la crítica, a los señalamientos, a la vigilancia y a los abucheos.

La crítica es una actitud fundamental en democracia, pero para que sea democrática debe construirse con algunos requisitos: debe partirse de estaturas morales paralelas, es decir, ni el crítico ni el criticado es el mejor o el peor, porque un debate democrático requiere reconocer las virtudes del otro y los defectos propios. Para que la crítica sea democrática, debe reconocerse que la crítica que planteamos también puede estar sujeta a otra crítica y así sucesivamente. También para que la crítica sea fructífera necesita construirse a través de datos, fuentes viables, reflexiones filosóficas, artículos con argumentos sólidos, para así construir una crítica válida y debatible.

Claro que cualquiera puede criticar como afición, sin argumentos, sin datos, con mentiras y con fake news, ese es uno de los virus más grandes de la democracia, sin embargo, esas críticas no construyen, destruyen. Por eso la oposición se encuentra estancada, porque en muchas de sus narrativas y argumentos carecen de reflexiones filosóficas, de datos o de ciencia y abunda el argumento fácil y mediático.

Ante esta necesidad de crítica y reconociendo que es fundamental en democracia, los gobiernos en turno, la clase gobernante, debe dejar al lado la vieja soberbia característica de nuestra cultura política, para escuchar las críticas, recular y tomar mejores decisiones, la autocrítica es fundamental en la vida profesional, no hay éxito imaginado sin crítica constructiva y sin actores abiertos a ella y a la escucha.

Por eso, la primera reflexión: aceptar la crítica, defender la crítica, propiciar espacios de crítica y construir sobre ella.

La segunda reflexión gira alrededor del escrutinio público al que están sometidos los funcionarios públicos, distinto al de cualquier otra profesión, incluso que la de los artistas que son abucheados. Los funcionarios públicos por su responsabilidad política y moral de gobernar, legislar y propiciar mejores condiciones para el bien común, están sometidos a este escrutinio mayor. Claro que un funcionario público tiene derecho a asistir a un evento social, deportivo o cultural en su tiempo libre, con sus recursos, en primera o segunda fila, pero la crítica deberá aceptarla, la clase política no debe asumirse lejana a la sociedad, y esa lejanía se alimenta por los lujos, la crítica debe ser recibida y reconocer que hay errores al ser insensible; el escrutinio público es alto.

Puede ser criticado por sus actividades en la vida privada, sí, siempre y cuando se relacionen de algún modo con su envergadura política, no podemos dejar pasar por alto los lujos de Romero Deschamps, de Enrique Peña y de muchos más con el sencillo argumento de que tienen derecho de comprar el carro que quieran o de tener la casa, lujos o viajes que deseen, pero tampoco podemos dejar la crítica ahí, debemos invitar a contralorías y auditorías a vigilar el crecimiento patrimonial y la congruencia con sueldos recibidos. El escrutinio público es mayor que el privado y es una de las condiciones a las que se somete quien participa en al vida pública y política.

Por último, la tercera reflexión acumula los últimos dos argumentos, la crítica es necesaria en democracia y un funcionario público tiene un nivel de escrutinio público mayor, por lo que el tema de los abucheos no es tan complejo de explicar, la ciudadanía tiene derecho a criticar, por medio del abucheo malos resultados de un gobierno, el caso de Colima en cuanto a la estrategia de seguridad es insostenible, los abucheos como mensaje de crítica sustentada deben ser recibidos, aceptados y tomados en cuenta para futuras acciones. Si así lo fuera, bienvenidos abucheos. En Jalisco, el gobernador de dicho estado declaró que a él le es indiferente el asunto de los abucheos, en el fondo, entiende la crítica y entiende su nivel de escrutinio público. Si fuera por crítica, bienvenidos. Si es por estrategia de propaganda diseñada para echar porras y sin reflexión o sentido de crítica, de esas actitudes están llenas las redes sociales y no son bienvenidas.

Algunos han afirmado que es un asunto de egos y que los abucheos van en contra de ese defecto humano, es cierto. Pero deben estar conscientes que el ego debe dejarse un poco al lado por sus altos niveles de escrutinio público y aceptar la crítica, aunque venga en forma de abucheos.



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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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