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El neo-tropicalismo, escritores fantasmas que inician un movimiento literario | Entrevista a Javier Raya sobre La rebelión de los negros

  • Entrevista a Javier Raya sobre La rebelión de los negros
  • Una novela sobre literatura, sobre literatura hecha en México a principios del siglo XXI, que se pregunta qué es el autor de una obra literaria y qué es la literatura en sí misma

 

 

Cuando hablamos de meta-literatura estamos hablando de una literatura que se dobla sobre sí misma, que se expande sobre sí misma. Y a pesar de que es un término que suena terriblemente académico muchos lectores hemos accedido a obras que tienen esta característica: literatura que habla sobre literatura, escribo sobre que escribo de alguien que escribe y así hasta el infinito. El Quijote es una de las primeras referencias que podemos encontrar en este sentido. Hablar de meta-literatura es por lo tanto hablar de una literatura que en términos generales se cuestiona a sí misma, y que por lo tanto, también cuestiona el acto de escribir, el acto de poner sobre el papel (o la pantalla) letras que nos hablan, nos cuestionan qué es la literatura y para qué sirve la literatura. Y es que la literatura es muchas cosas, los libros son muchas cosas y los autores, los escritores también son muchas cosas. Hablar de meta-literatura o de meta-ficción por lo tanto es hablar de un libro que se va a cuestionar a sí mismo y su existencia. Y en ese cuestionamiento se van a desgranar muchas cosas sobre el objeto llamado libro: ¿Quién lo escribe? ¿Para qué lo escribes? ¿Por qué lo escribes? ¿Quién lo publica? ¿En dónde se publica? ¿Qué objetivos se busca al publicar un libro? Y así, hasta el infinito.

La rebelión de los negros del escritor mexicano Javier Raya (Ciudad de México, 1985) publicado por la Cooperativa Editorial, con apoyo de la Secretaría de Cultura de Jalisco, y que viene firmada por Black Pen Press, que en es un estudio de diseño editorial inglés, es un libro multidimensional. Una novela que no es una novela, pero que nos habla, nos cuenta, de manera fragmentaria la existencia de un grupo de poetas y escritores que no lo son aún, porque ninguno de ellos ha publicado de manera profesional, pero que quieren conformar un grupo de vanguardia, el “neo-tropicalismo”, mientras tienen que ganarse el sustento como “negros” literarios, es decir, como “escritores fantasmas”, escritores que se ganan la vida escribiendo textos, libros, que alguien más firma con otro nombre. La novela de Javier Raya, autor de los libros de poesía El libro de Pixie (La torre de Babel, 2010), Ordalía (Limón Partido, 2011), Por los rasgos una bayoneta (FETA, 2010) y el libro de ensayo Ejercicios de mecanografía (Centro de Cultura Digital, 2017), bucea entonces en las profundidades de un mundo literario, cuyas fronteras están cada vez más disueltas, cada vez son más difíciles de discernir. En La Rebelión de los negros se entrecruzan autores mexicanos vivos como los poetas Edgar Khonde, Sebastián Matus, que son presentados como posibles autores del libro, o vanguardias literarias como los Infrarrealistas, mejor conocidos por ser el grupo literario conformado por Roberto Bolaño y Mario Santiago Papasquiaro, mientras planean sobre sus páginas la obra de escritores como Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Cesar Aira. Es así una novela sobre literatura, sobre literatura hecha en México a principios del siglo XXI, que se pregunta qué es el autor de una obra literaria y qué es la literatura en sí misma.

Tenía la idea de hacer una novela o algún tipo de ejercicio narrativo exigente, de largo aliento, desde el 2010, ya que casi siempre estaba escribiendo poesía o ensayos, pero con la narrativa era más difícil darle continuidad, y en 2012 en una reunión, el poeta Edgar Khonde me contó el sueño que aparece en el primer capítulo, y mi idea de una búsqueda narrativa se adhiere a la llamada “Rebelión de los negros”, que es en realidad es el título de la novela pero que a mí me servía como un pretexto para la novela, aunado a que en esa época estaba muy clavado en el tema de los procesos de la escritura, qué cosas desencadenan la escritura, y tenía horarios fijos, y tenía una hora para experimentación, entonces al principio empezaron a salir textos muy dispersos, muy a la deriva, un poco como soy yo, que dio pie a un narrador, y entonces cuando estaba trabajando en otros textos, también aparecía la “rebelión de los negros” como tema, entonces lo consideraba como una especie de fuerza de gravedad, y pues estuve practicando con varios amigos intentos de textos diversos y que trabaje o intente trabajar con varios amigos, algunos que aparecen en el libro, pero yo seguí encontrándomela muchas veces, y le dedique un tiempo, hubieron como varias versiones, y lo más autobiográfico fueron las muchas veces que el manuscrito se perdió o me lo robaron, porque todo eso sí paso, para mí en realidad la “Rebelión de los negros” se trató de la dificultad de escribir la novela, de los obstáculos para escribirla y de ir documentando ese proceso, al final creo que lo que quedo como libro es un muestrario de las muchas posibilidades del libro que pudo ser, los rastros de muchas ideas, de ser una novela postal, o un libro de sueños, entonces quedo como un muestrario de todas las novelas que no pudo ser.” Nos dice Javier Raya en entrevista.

Javier Moro Hernández (JMH): Pensaba en algún momento que La Rebelión de los negros es en realidad un artefacto narrativo más que una novela, es un libro en donde hay varias voces, hay reseñas sobre un libro que no existe, manifiestos de grupos literarios que no existen, pero que sin embargo, hacen referencias a proyectos artísticos que sí existieron, hay una mezcla de narrativas y de proyectos narrativos que conviven al interior del libro, me parece que es una reflexión sobre la literatura, sobre la ficción, sobre la novela como tal.

Javier Raya (JR): Es una tensión muy de escritores, porque sí la vemos de una manera muy descarnadamente La rebelión… es una novela más sobre el tema, algo de lo que ya estamos muy hartos todos, pero no quería que fuera solamente la reflexión de la escritura, sino que también fuera un texto explicativo y hay otro texto ilustrativo, quería algo que hablará sobre la novela, que reflexionará sobre su forma, tenía muy en mente un texto de Roland Barthes, que se llama “Apuntes para la novela”, y es la documentación de todo el proceso, el inicio, las ideas, la disciplina, las técnicas, y creo que forma parte de una idea de meta-literatura que esta como muy vigente en ciertos sectores, y que tiene ejemplos vivos en toda América Latina y en España, Piglia, Vila-Matas. Felisberto Hernández, el proyecto de Mario Levrero, hay proyectos poéticos-narrativos que son muy interesantes, porque justamente no surgen desde la misma novela, pero sí son narrativos, en el caso de La rebelión me interesaba además que los personajes fueran poetas, vivos, contemporáneos, porque esos nos da cuenta precisamente de una continuidad de una búsqueda meta-literaria, aunque no precisamente desde la teoría, sino desde el artefacto mismo, acá en México lo pensé más como una cuestión cercana al infrarealismo, como un modelo más reciente, porque los Infras además trataron de borrar cierta frontera entre poesía y vida, muy al estilo surrealista pero además desde una visión de los nervios, de hacer explotar los nervios, y para mí eso habla del componente cuerpo del lector, de escribir para personas y no para zombis, por eso me interesa jugar mucho con la expectativa.

JMH: Con todos estos proyectos poéticos – narrativos que hemos platicado, cómo definiría Javier Raya a la novela, qué opinas de la novela

JR: Mi ideal sobre la novela y esos proyectos sería Milorad Pavic, todos sus libros son libros-objetos, son novelas ficcionarias, como el Diccionario Jázaro, Pieza Única, pero sobre novela creo que es una forma vacía en el sentido en el que el zen dice que hay una forma vacía, hay una intencionalidad de que la historia se siga contando y las diferencias son cómo lo cuentan y qué cuentan, pero el dispositivo es el mismo, es echar andar una historia y mantener a un cuerpo lector pegado a la lectura y que en algún momento este cuerpo lector atraviese una especie de despersonalización, como de proyección a su imaginación, que sienta cosas y le pasen cosas.

JMH: Una de las cuestiones que pone para la discusión La Rebelión de los negros es la figura del autor: Tú como escritor eres una persona, como autor eres un personaje, en esta novela estas fronteras estas diluidas; Javier Raya, Edgar Khonde, Pauli Apostoli, Alejandro Albarrán. Todos ellos poetas reales, vivos, son personajes de la novela, que forman parte de este universo narrativo. Ahí estás poniendo un cuestionamiento sobre las fronteras de la realidad y de la verosimilitud de la narrativa ¿Cómo tomaste la decisión de seguir con estos personajes que son tus amigos y que son autores que viven, existen en la realidad? 

JR: Creo que esos ejercicios de meta-ficción y de auto-ficción tiene una vena que responde mucho a Enrique Vila-Matas, hace poco el escritor argentino Patricio Pron hizo parecido en un cuento, en donde contrata a muchos Patricio Pron para que vayan a hacer las giras de sus libros, para que él pueda dedicarse a escribir, es decir, la idea de por un lado, poner en evidencia que hay una persona detrás de los libros, hay una manufactura que pone en evidencia la idea de prestigio del autor, entonces en este libro traté de invitar a autores que me interesan, pero que fueran diversos entre sí, que no los pudieras encontrar en una antología, por ejemplo, que fuera una antología involuntaria, algo que me pareció divertido, y no todos fueron consultados, debo de decir, de algunos me gustaría saber qué reacción tendrán cuando lo sepa, otros como que lo saben plenamente y lo vieron cuando el libro fue publicado, fue un poco como tratar de burlarme de este concepto de prestigios, pero llevándolo al absurdo, poniéndolo ahí una especie de historia conspiradora de fondo, como el asunto de Black Penn Press, pero siento que sí lo hubiera seguido llevando por ahí hubiera derivado en algo más esperable, como una novela, porque dejaría abierta las preguntas sobre cómo se llevó a cabo la rebelión y quiénes eran los cabecillas, por ejemplo, entonces lo desesperante y lo atractivo para mí es que no llegue la rebelión o posponerlo indefinidamente

JMH: Existen las fronteras entre lo que espera el lector, por un título determinado, lo que conoce el lector y lo que el autor le va a dar, sin embargo, en tu novela existe una postura sobre el medio literario mexicano y se refleja en los personajes de la novela.

JR: Además de un mundo literario mexicano, a principios del siglo XXI, con una situación determinada y una situación económica muy clara, entonces trate de no hablar del campo literario en abstracto, es curioso, porque de crítica publico cada vez menos, pero siguiendo con Patricio Pron, creo que la literatura es lo que pasa entre lectores y autores, como un conocimiento común o un saber común, que a la mejor es un saber inútil, pero es un saber compartido, pero a la mejor yo veo los toros desde mi barrera y los reflejo de esta manera, y tal vez otro acercamiento crítico dirá otra cosa completamente diferente del campo literario.

JMH: Quería preguntarte sobre tu posición crítica sobre el Infrarrealismo, hay referencias en la novela directas a este movimiento literario mexicano, sobre todo como una referencia crítica al campo literario que toma fuerzas al inicio del siglo XXI y finales del XX, el campo literario mexicano no se entendería sin el Infra, que nos mostraron otras posibilidades literarias.

JR: Desde que entre en conocimiento del “neo-tropicalismo”, que en realidad fue una especie de ocurrencia, pero que me dio pie a pensar que los Infras sí fueron revalorados después de un silencio histórico, gracias a la novela de Bolaño de Los Detectives Salvajes, pero si pensé que sí mi novela iba ser sobre escritores no quería escribir otros detectives salvajes, ya existe y está muy bien, y ha hecho escuela también, como pasó con Cortázar, son libros que son bosques fecundos, y lo que yo reivindicaría del Infrarrealismo es la actitud frente a la literatura y al mundo, es una cosa entre punk y situacionista, anticonformista, antinstitucional, son valores con lo que yo me identifico plenamente, pero lo que a mí me parece interesante de ese rescate es que fuera por una novela y no por la propia obra de los infras, porque el rescate ya fue más arqueológico-documental, basado en entrevistas, más como una curiosidad que como una verdadera relectura de la obra, fuera de Papasquiaro, que gracias a su papel en Los Detectives se vuelve una figura interesante, pero además él es interesante por sí mismo, pero hay que decir que también se convirtieron en un nicho, y también existen poetas y escritores que los consideran como predecesores, algo que permitía hablar de referentes, sobre todo, poéticos, que entre muchas otra cosas amplio el campo poético, por la influencia y llegada de poetas sudamericanos, por ejemplo, o el tema del Spoken Word, por ejemplo, que es otra búsqueda literaria y que es una producción literaria en donde la escritura pasa a segundo plano para dejar paso a la voz, y el poeta tradicional se convierte en la página, y eso tiene otro tipo de experimentos.

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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