03/06/2020


La Plaza de Armas retoma su vocación de espacio de encuentro y de identidades al llamado del arte, de la escultura, para abonar en sentido positivo a la imagen de la ciudad ante la percepción de falta de identidad, de legibilidad y de la evidente degradación del Centro Histórico, activando con esta exposición el espacio público que recupera su esencia tanto para la convivencia social, cultural y familiar, o simplemente, como un lugar para estar de paseo en relación íntima con ese entorno.

Entre jacarandas se invita a las personas a vivir el espacio y las formas artísticas tridimensionales con todos los sentidos, a andarlo, para comprenderle y dialogar en un lugar abierto que metafóricamente abre sus salas como un extenso museo que irrumpe en el paisaje urbano, el cual también da la bienvenida a aquellos artistas que dejaron la comodidad de sus talleres en las metrópolis para perseguir, posiblemente, una propuesta estética y social que ofreciera una experiencia que se comparte prolijamente desde una propuesta de arte contemporáneo.

Esta intervención transitoria del espacio urbano, potencia la recuperación visual de la ciudad y le aporta una renovada presencia material e inmaterial que coexiste con la arquitectura y el entorno de manera general, cuya exposición inscrita en el ámbito del arte urbano, persigue entre otros objetivos, que los individuos experimenten un sentimiento de bienestar físico y espiritual que contribuya por qué no, a la construcción de una ciudad que haga pensar y actuar.

La inserción de este tipo de obra y de exposiciones considera en cierta medida el espacio de emplazamiento como neutro, es decir, no hace referencia al arte para sitio específico, que considera la comprensión del lugar, del entorno, desde diferentes perspectivas como la histórica, económica, social o cultural.

Por otra parte, puede verse igualmente esta muestra, como una suerte de reconocimiento a artistas de trayectoria consolidada, cuyas obras de caballete, han sido transportadas sin ser monumentales en cuanto a su dimensión física, a escala mayor para su ubicación en espacios abiertos; persiguiendo este tipo de muestras el dotar a la ciudad de un territorio para la exhibición de arte que busca su fundamento en una política cultural que democratice el acceso a los bienes y servicios culturales para un público heterogéneo, no especializado en arte o que no visita los espacios expositivos exprofeso, siendo la Plaza y sus alrededores, los receptores desde hace algunas décadas, de obra escultórica monumental como las de la autoría de Juan Soriano y José Luis Cuevas; o recientemente el año pasado, de Leonora Carrington.

Así la propuesta de esta exposición ofrecida por la institución cultural de la entidad, contrasta radicalmente con el arte público urbano que encontramos en ciudad, que es primordialmente conmemorativo, con esculturas monumentales que recuerdan un tanto la estética fascista y algunas de menor formato, que personifican por medio de la estatuaria, a los héroes patrios que autorreferencialmente se alzan oteando el paisaje de fraccionamientos, plazas, o glorietas y cuyas imágenes hasta la fecha, continúan siendo motivo de homenajes institucionales; una grafía artística que ya desde años no representa simbólicamente a la ciudad actual, además de que poco o nada le dicen a sus habitantes, pues incluso esos personajes, han perdido el nombre propio, pues cuando los ciudadanos se refieren a ellos, son nombrados simplemente de manera genérica o quizás despectiva, como los monos.

El arte puede jugar un papel de mediador cultural en un sentido abierto, ya que es posible dejar las cuatro paredes del cubo blanco para reemplazarlo por el territorio, por lo cual entra en escena la memoria colectiva y el patrimonio, siendo los habitantes de la ciudad, la comunidad, los principales visitantes y titulares de su propia cultura que se conjugan en ese espacio que ahora es prestado para esta exposición, y que ofrece más aún, la posibilidad de verlo como un laboratorio o como un conservatorio, en la medida en que contribuye a la comprensión histórica de la ciudad, a su conservación y al disfrute de ese espacio común a todos, ideas vertidas por Henri Rivière en la concepción de la nueva museología, para la creación de los Ecomuseos.

 

arteparalelo21@live.com

 


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1 thought on “Escultura contemporánea. Para habitar la ciudad

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