Opinión

Sociedad Civil des-Incorporated / Opciones y decisiones

En el quehacer fundamental de gobierno de producir políticas de estado, estamos observando que la presente Administración federal de la cuarta transformación, está moviendo significativamente el mapa mental -del que iniciamos ya una conversación-, en el que representa su manera de configurar el llamado tipo de “régimen”. Que ya va delineando con mayor nitidez la relación estratégica entre el diseño de sus factores macroeconómicos (Política Fiscal) y su vinculación con los factores microeconómicos (Políticas de Desarrollo Social).

Hagamos un poco memoria. El Régimen de Gobierno, que constituye el cuarto grado en la definición de un Estado Nacional, corresponde al modo fáctico u operativo de cómo la Administración Pública, puede adquirir diversas modalidades: Estado Benefactor, de Pleno Empleo, de esquemas universales para el Desarrollo Social, de Seguridad Ciudadana con mandos centrales; o bien régimen centralista, federalista, de participación mixta, concurrente de los estados y municipios; o bien subordinación al régimen tributario central y, por tanto, cesión de Participaciones Federales; o bien, predominio autoritario, de participación social, gobernanza desde Lo Local, o de “políticas verdes” o medio-ambiental, ordenamiento a Políticas de Género, prioridad a Grupos Vulnerables, etc. (Nota mía: LJA. Gea política. Sábado 08/12, 2018).

La opción lopezobradorista o de Morena, está moviendo ese mapa mental, en una combinación sui generis de las esferas de tópicos y temas que la habrán de caracterizar. Veamos. La forma de modalizar del actual mandatario, esta relación estratégica, tiene como base su encendida narrativa sobre el Neoliberalismo y sus adversarios antecesores en la presidencia, a los que tilda de “corruptos” y comparsas de una “minoría rapaz”, precisamente por abanderar las causas del neoliberalismo económico dominante y hegemónico. Y su idea fuerza es un pretendido rescate de las masas populares, obreras, campesinas e indígenas que conforman el núcleo de la transformación sociopolítica de México.



Dicha imagen la podemos visualizar en ese mapa imaginario, así: El planeta Tierra es como un gran círculo del que abstraemos continentes y océanos. Nos quedamos con su silueta, el Norte, el Sur, el Occidente y el Oriente. Arriba y al centro, en el Polo Norte, ubicamos un gran círculo que llamaremos Economía Política, dentro de él y como un círculo concéntrico pintamos otro círculo más pequeño que señalamos como Política Fiscal (y la ubicamos como la gran Madre/Gea de todas las Políticas), otro concéntrico un poco más ampliado designaremos como Políticas Económicas. Esto va para imaginar la Ley de Ingresos. Misma que ya fue aprobada y emitida por el Congreso de la Unión para 2019.

Luego, podemos imaginar el espacio que cubre la Micro-Política, que son las Políticas de Desarrollo Social. Ese gran campo planetario, se ubica al Occidente, pero conectado con el círculo central. Aquí se ubican las llamadas Políticas de Desarrollo, y que se conviene en llamar Micro-Políticas, para diferenciarlas del centro Hegemónico que define todo lo que es Macro-Social, tanto a nivel de poder político propiamente dicho como económico. Y éstas quedaron conformadas también por ambas cámaras del cuerpo legislativo. Que el presidente López Obrador sintetizó en 10 compromisos sometidos en la 2ª Consulta ciudadana preparatoria y que da cuerpo y carne a su política social. Ello sin demérito de lo que configuró como 100 compromisos/acciones históricos para el resto del sexenio. En ello va el Presupuesto de Egresos, ya vigente.

Pues bien, esta zona del mapa-Gea sí ha sufrido cambios notables. Las micropolíticas han sido desplazadas un poco más hacia el sur y hacia el occidente del centro político, dejando muy poco espacio de intersección con las políticas económicas propiamente dichas y las mediaciones sociales que las administraban; se siguen destinando recursos públicos a los supuestos beneficiarios finales de la sociedad, pero se suprime la intermediación institucional de organismos vivos de la sociedad. Ello indica una mayor centralización de la operación programática, en el órgano superior de Hacienda, pero reduce intencionalmente el espacio de interlocutores de importante peso de la sociedad. Todo ello ocurre, bajo pretexto de “corrupción” de los agentes de dichas mediaciones de la sociedad civil. En pocas palabras se fortalecen las esferas macroeconómicas y se deprecian y descalifican los representantes civiles de las micropolíticas. Lo que significa que, en lugar de que la sociedad de manera autónoma y democrática designe a sus representantes legítimos ante el poder gubernamental central, éste se convierte el asignante único de los recursos.

De manera que el mapa Gea-político de México está siendo modificado por una subordinación de las esferas vivas y actuantes de la sociedad civil, al espacio dominante autárquico de gobierno. En resumen, se reduce la escena política de la sociedad civil y se acrecienta la esfera de intervención unilateral del poder central.

En las relaciones cotidianas del Poder Estatal, al uso con el resto de los actores políticos de peso social, como son: Partidos Políticos, Sindicatos, Cámaras y Organismos Empresariales, Banca, Organizaciones No-Gubernamentales, o ASC’s, Entidades extranjeras, sean financieras, de desarrollo o de interés sectorial, se están jugando los téte a téte, entre los representantes del capital y el gobierno actual, así ocurrió con los inversionistas del NAICM y el estado; con los maestros y la derogación de la Reforma Educativa; las disonancias en materia salarial del Poder Judicial y el Poder Ejecutivo; las discrepancias locales de gobernadores versus nuevos “superdelegados” de la Federación. Y muy recientemente, de manera inédita entre el Ejecutivo Federal y las calificadores financieras en el ámbito internacional.

Este servicio directo de las calificadoras al Capital Global, sobre instrumentos de inversión, deuda, bolsa y tasas relativas al valor de empresas, bonos y certificados de intercambio internacional, de nuestro país en la dinámica diaria frente al resto del planeta, está teniendo extrañamientos y hasta un desencuentro por estar evaluando a la baja los instrumentos financieros mexicanos, especialmente aquellos del ámbito público. El presidente López Obrador ha externado su molestia por dicha tendencia de “castigo” -intencional e intencionado- de las calificadores sobre nuestras empresas energéticas y productoras de valor. Insinuando con ello que la mano negra del mercado está viva y actuante contra los intereses financieros del país.

De manera que, la aspiración de la 4ª Transformación mexicana, se está viendo empantanada en una andanada de acciones y reacciones, tanto de esferas interiores a su espacio de influencia, como de agentes externos y de ascendiente global sobre nuestra jurisdicción nacional. Lo cierto es que se está reconfigurando el panorama planetario de los países centrales, en sus políticas e intervención como agentes dirigentes de la economía global; que sin duda afecta y también incide y coincide con los factores internos de nuestro clima nacional

Ojalá que el recurso a nuestro mapa mental Gea-política, despierte y suscite el interés genuino de entender y comprender cómo la complejidad del entramado de las políticas públicas, en acto, intersectan nuestro derecho a conocer su verdadero peso y valor, e influyen en nuestras legítimas aspiraciones de un mejor nivel de desarrollo social, de bienestar comunitario y de desarrollo integral humano familiar e individual.

franvier2013@gmail.com .

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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