Opinión

Algo que no podemos olvidar, ser felices / La columna J

  • La felicidad depende de nosotros mismos

 

El ser humano, sin duda alguna, es una especie muy rara e irónica, esta columna, no es sólo para abordar temas políticos, económicos o sociales, sino para referir temas de trascendencia. La felicidad es un tema de importancia, incluso de mayor magnitud existencial que la política o cualquier campaña electoral.

En una sociedad verdaderamente dogmatizada, de pronto se ha perdido la esencia de vivir. Me refiero a darle importancia a las cosas que verdaderamente la tienen. En occidente y en oriente se puede visualizar perfectamente como los humanos dedican gran parte de su tiempo a trabajar para poder generar mayor recurso económico, dicho enfoque con el paso del tiempo comienza a generar en las personas un detrimento en su salud, para que posteriormente tengan que gastar su recurso económico en poder pagar la atención médica que necesitan.



Es decir, agotaron la salud para generar un recurso que utilizaran para poder recobrar la salud, vaya ironía.

Mahatma Gandhi hacía mención y énfasis en que la felicidad es cuando ya no deseamos más, desde un punto de vista humano tiene una congruencia verdaderamente asertiva. Como humanos estamos constantemente insatisfechos, tratando de llenar vacíos mentales o sentimentales con objetos materiales, que únicamente en el corto plazo sirven como un placebo. Los momentos más loables de la vida no dependen de una pretensión o una ostentación material, provienen de la voluntad, del respeto, del amor. La sonrisa de un niño es algo que simple y sencillamente es invaluable.

La felicidad es algo que poco a poco comienza a tornarse en la conciencia colectiva, no es casualidad que en la prestigiada Universidad de Harvard se imparta la materia de psicología positiva por parte del catedrático Tal Ben Sahar, cuya intención es abordar la felicidad y su aplicación.

El “mundo feliz” de las soluciones rápidas con frecuencia pasa por alto lo más importante. La auténtica felicidad no excluye cierta medida de malestar emocional y de dificultades, que algunos libros de autoayuda y algunos psicólogos intentan eludir.

La felicidad involucra nuestra capacidad de superar obstáculos. Como decía Viktor Frankl: “Lo que necesitamos no es vivir sin tensiones, sino la fortaleza para alcanzar las metas situadas al otro lado de ellas. Lo que necesitamos no es librarnos de las dificultades a toda costa, sino encontrar un significado propio a la vida que nos merezca la pena”.

El tema puede sonar muy utópico, pero para eso nos sirven las utopías, para avanzar, para dar un paso adelante, para recobrar la fe y la esperanza. Dista mucho la reseña de las palabras vertidas sobre la obra Un mundo feliz, de Aldous Huxley, en donde se plasma a una sociedad totalmente instruida en lo que una clase predominante les impone, en donde la libertad de pensamiento ha dejado de existir y en donde en modo de vivir estriba en la psicología conductista, ¿algo parecido a la realidad?

Estamos en un mundo en donde las notas amarillistas son el mayor punto de interés, en donde una portada como una imagen implícita, llama la atención, es válido y es menester también plasmar y escribir sobre el lado opuesto de la tragedia, porque en esta vida no hay tragedias, uno las hace. El ser humano siempre debe de tener fe en su ideales, esperanza en realizarlos, por amor a la humanidad.

Como todos los años, la Organización de Naciones Unidas (ONU) da a conocer su Informe Mundial sobre la Felicidad, el que trae algunas novedades con respecto al de 2017. Finlandia seguida por Noruega y Dinamarca son los países más felices del mundo, según el reporte. Resulta de gran interés que cada día más organismos mundiales se involucren en temas de felicidad.

A los tres países escandinavos les siguen Islandia, Suiza, Holanda, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia y Australia. El informe midió la felicidad en 156 países, según su Producto Interior Bruto (PIB) per cápita, el apoyo social, la esperanza de una vida sana, la libertad social, la generosidad y la ausencia de corrupción. Los números no mienten, ni utilizan soliloquios.

Chile es el país más feliz de Sudamérica: conoce qué nación lidera el nuevo ranking a nivel mundial 339. La investigación reveló que el país más triste es Burundi, mientras que Costa Rica ocupa el puesto 13, el latinoamericano mejor posicionado. México ocupa el puesto 24, por debajo de Francia con el 23, Chile 25 -lo que lo convierte en el país más feliz de Sudamérica-, Panamá 27, Brasil 28, Argentina 29, Guatemala 30 y Uruguay 31.

Dos grandes enfermedades azotan a nuestro mundo, uno el cáncer, dos la depresión, y seguramente en muchos casos la segunda auspicia a la primera. Esta vida se va en un abrir y cerrar de ojos, ¿de qué sirve tener un doctorado y saber mucho? Si no se tiene un sentido humano y no se enseña nada, ¿de qué sirve tener grandes reservas petroleras? Si nos estamos acabando nuestro ecosistema, de qué sirve tener a uno de los hombres más ricos del mundo, si en México existen más de 45 millones de personas en pobreza, y ¿de qué sirve tomar una selfie con un iphone 8 si detrás de la imagen, a lo lejos hay dos niños en un semáforo alzando su mano por unas monedas para poder comprar un pedazo de pan?

Es momento de respirar e intentar de nuevo, de volver a creer, de saber que tenemos dos cosas seguras en esta vida, la muerte y la incertidumbre, que en el transcurso de nuestra vida, no se nos vaya a olvidar algo muy importante, ser felices.

IN SILENTIO MEI VERBA.

ahumada_rva@hotmail.com | @ahumdaroberto

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Ricardo Valdéz

Ricardo Valdéz

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