Opinión

El Complot Mongol / Alegorías Cotidianas

Volvió a la pantalla grande El Complot Mongol, la adaptación de la novela negra escrita por Rafael Bernal, en esta ocasión bajo la dirección de Sebastián del Amo de quien conocimos su trabajo en Cantinflas.

El Complot Mongol es una historia que se sitúa en 1962, donde envuelto en un drama internacional Filiberto García, un policía del sistema de inteligencia mexicano, trata de resolver el complot que se origina en Mongolia para asesinar al presidente de los Estados Unidos cuando visite México.

La película nos cuenta entonces in situ que el complot viene de China, y no sabemos nada más, por lo que el agente mexicano, quien por cierto dispara antes de preguntar, tiene que estar en contacto con la KGB, así como el FBI para encontrar la célula delictiva que cometerá el atentado.

En 1977, El Complot Mongol fue vista por primera vez en cartelera, en aquella ocasión sin tinte cómico fue dirigida por Antonio Eceiza y el protagónico fue interpretado por Pedro Armendáriz.

Debemos reconocer que el detalle de la dirección de arte de los años 60 es muy limpia, no encontramos ápice de algo que nos hiciera dudar que efectivamente estábamos situados en esa época, tal como sucedió en Roma donde pudimos apreciar algunos objetos que no existían aún en ese tiempo.

El color es muy importante para poder lograr el efecto de la novela negra llevada a la pantalla, como efectivamente la película se desarrolla por sus características en el barrio chino entonces el rojo, el café nogal, el negro y el dorado lo encontramos armónicamente representado en los vestuarios, así como la escenografía.

La caracterización de los personajes de mexicanos a chinos es impresionante, el maquillista Christian Jauregui logra resaltar los rasgos orientales en el talento, tal es el caso de Salvador Sánchez y Bárbara Mori a quienes formaron los característicos ojos rasgados con cinta adhesiva, resortes y maquillaje todo para que al nosotros ver la película estemos convencidos de que efectivamente provienen de la tierra de Gengis Kan.

Por otra parte, volver a encontrarnos con Javier López Chabelo es muy particular, pues la última vez fue cuando se despidió de su programa infinito “En familia con Chabelo”. Obsérvalo en una postura adulta tomando decisiones de alto mando nos demuestra que pese a que durante años estuvo encajonado en un solo papel es capaz de interpretar a su edad personajes diferentes para mantenerse vigente.

Lo mismo sucede con Derbez, quien hace comedia megacomercial, y no habíamos tenido la oportunidad de verlo hacer intriga y comedia negra. La verdad, salvo a que tiene un gran parecido a Díaz Ordaz yo hubiera elegido a Juan Manuel Bernal quien en Obediencia Perfecta nos mostró que caracterizado tiene un aire completamente sesentero y considero es mejor actor, en fin.

La sorpresa que me llevo es ver que Bárbara Mori es más que una actriz buenísima de telenovela y puede personificar papeles serios, pues fue un reto actoral para ella lo que en  El Complot Mongol interpreta y eso indica que puede haber calidad con una buena dirección.

Y ya sabe, la interpretación de Damián Alcázar, Roberto Sosa y el resto del elenco es impecable, de calidad como nos tiene acostumbrados y sin dejar nada especulando al respecto, definitivamente hay talento en México y este tipo de producciones lo demuestra.

Sobre la adaptación nunca encontramos alguna que nos plazca mientras conozcamos bien la novela y sobre todo si ya existió una película basada en ella con anterioridad, tenemos que reiterar que bien valen la pena los 100 minutos que pasan rápidamente frente a la pantalla cuando disfrutamos El Complot Mongol.

Hace 25 años o más leí El Complot Mongol, me doy cuenta de que recuerdo muy poco así que fue como si me encontrara con él por primera vez, disfruté el hacer especulaciones por lo que recordaba al tiempo que me dejé llevar por la propuesta. Lamentablemente no encontré mi ejemplar cuando llegamos a casa, tendremos que comprarlo nuevamente y quizá encontremos un nuevo pasaje de la política mexicana con el que lo podamos comparar.

Pese a las críticas por la adaptación, es evidente que esta película marca la diferencia en la cartelera actual donde, se exhiben comedias comerciales con una trama hecha con una estructura que saben que será un éxito en cartelera pero que por su poco contenido y enfoque no es candidateable para festivales.

Hay industria cinematográfica mexicana, de eso no hay duda, pero solo comedia ligera y el punto artístico del cine es lo que hace falta detonar en México. Mientras, aunque nos desesperemos y salgamos sin ganas de volver a ver algunos títulos, si bien tienen el nombre de Frida, hay que soportarlas en las salas para apoyar la producción de más y más películas.

Por lo pronto en estas vacaciones de primavera asista a las salas a disfrutar El Complot Mongol y aproveche para leer unas dos novelitas, pues tiempo hay de sobra hasta el 6 de mayo.

Como fan de Damián Alcázar no puedo más que elogiar su actuación y detonar que el concepto de hacernos cómplices de sus pensamientos a lo largo del filme hace que reconozcamos su histrionismo y desempeño actoral. Comparte escena con actores más jóvenes que él, sin embargo, la dirección de Sebastián del Amo logra el equilibrio perfecto para que la intriga se vuelva comedia y esta nos permita disfrutar y recomendar El Complot Mongol.

Nos vemos en el cine.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

Paula Nájera

2 Comments

  1. graciela fernandez
    23/04/2019 at 10:13 — Responder

    Cuando participe en la preadaptación de “El complot Mongol” el tono a mí me parecía el de una ficción seria y factible sin dejar de ser eso una ficción y me puse en el pensamiento del capitán Fernando Gutiérrez Barrios, de que todo se debe tomar en serio por ficticio que parezca.
    Por la nota parece que Del Amo la tomo a pachanga.
    La veremos.

  2. graciela fernandez
    23/04/2019 at 10:22 — Responder

    Lo malo es mezclar dos críticas.
    La novela
    Y
    La adaptación.
    Creo que se deben separar.
    Aunque la crítica se haga sobre la película
    La reseña de todos los artilugios cinematográficos me parecen de “villamelon”

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