La censura de la sociedad / De imágenes y textos - LJA Aguascalientes
05/10/2022

Estimado lector, nunca en la historia moderna de este país el pueblo, es decir nosotros, habíamos tenido tanta oportunidad de opinar, sugerir, comentar, decidir, hasta censurar como en este inicio de gobierno; escuché decir al presidente “el pueblo, mis asesores” o “lo que diga el pueblo, el pueblo manda, el pueblo es sabio”, refiriéndose a nosotros como grupo social aglutinado por regiones y con necesidades muy diferentes. Me pondré un balazo en el pie con lo que a continuación quiero reflexionar, pero se imagina que a los mexicanos que el presidente no considera fifís les venda la idea de ser escuchados y tomados en cuenta a tal grado de identificarlos -aunque sea mediáticamente- como sus asesores. El problema aquí es que hoy por hoy la palabra pueblo se toma como sinónimo de grupo de personas vulnerables que deben ser atendidas a la brevedad en la repartición de la riqueza de por sí mal distribuida por la mafia del poder, entonces, el pueblo aquellos que no tienen alcance a los servicios básicos, los mexicanos que luchan por sacar adelante a sus familias, con un gasto al día, aquellos que se encuentran en la disyuntiva de trabajar para comer o mandar a la escuela y no tener para comer. Pareciera que con esta visión del actual gobierno sólo existe el pueblo y los fifís pulverizando a la clase media, el grueso de la población económicamente activa y que apoyamos a que el proyecto de nación se mantenga a flote. Una cosa es que la oficina de la presidencia escuche las demandas apremiantes del sector de la sociedad más vulnerable y otra que quiera encontrar la respuesta a los problemas que el gobierno en turno debe resolver porque es su obligación, quizá el término democracia se esté mal interpretado o lo estén llevando a un extremo que no va a funcionar. De dónde sale la frase de que el pueblo es sabio, realmente lo somos, tenemos conocimiento de todo. ¿Podemos opinar de política exterior, de temas energéticos, de educación, de seguridad nacional, de macroeconomía, de agricultura, de tecnología, de aeronáutica, de comunicación política? Es un hecho que no, el pueblo en conjunto podrá tener nociones de algunos temas y tal vez algunos miembros por su formación profesional dominarán algunos tópicos, pero de eso a compartir la responsabilidad que le corresponde a la presidencia de la República al tomar decisiones no. No somos sabios, ni siquiera nuestro promedio de educación llega al bachillerato, es una realidad que estamos trabajando en eso como sociedad, pero hay veces que cuando entra a las aulas universitarias los alumnos están físicamente, pero nada más. Considero yo que compartir la responsabilidad de las decisiones y las consecuencias de estas no es un ejercicio democrático propiamente dicho, ambas partes no estamos preparados para eso.

En el tema concreto de la libertad de expresión, la secretaria de Gobernación es clara cuando apunta que: “La libertad de expresión es el derecho que tengo de pensar y compartir con otra persona mis ideas, reflexiones y opiniones, es decir, el derecho a razonar y dar a conocer lo que pienso y lo que conozco. Este derecho incluye también la libertad de buscar, recibir y difundir ideas, opiniones e informaciones, por cualquier medio y con personas de cualquier otro país. Nadie tiene el derecho de prohibir o limitar mi libertad de expresión. (Artículo 6 y 7 constitucionales y artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos)”. Me parece relevante la reflexión de este punto pues en días pasados he percibido una conducta poco tolerante del presidente de esta hermosa y sabia nación hacia los medios que no están alineados a su visión de país. Tal vez esté equivocado y me deje llevar por las tendencias mediáticas que invaden el pensamiento colectivo de nosotros los mexicanos, pero me sorprendió mucho el momento en que Jorge Ramos Ávalos se confrontó con don Andrés por el tema de la inseguridad, mire, el tema era lo de menos, el montaje del ring es lo de más, sí eso se considera un ejercicio de democracia y libertad de expresión creo que le hubieran pedido apoyo a Juan Osorio para que les construyera una escena un poco más interesante y menos obvia. El exponer de esa manera a dos personajes públicos nuevamente provocó que el pueblo sabio por naturaleza se polarizara (como lo ha estado desde el primero de diciembre del año pasado), ahí se lo dejo, la construcción de los personajes, el mandatario de una nación poco tolerante con los que no piensan como el, aunque canse al ganso de decir lo contrario, una figura autoritaria y sabedora de la aceptación de su imagen entre la manipulada multitud; por otro lado el periodista “súper culto, súper preparado”, avecindado en el país del ratón Miguelito, vamos, fifí para acabar pronto, la piedra en el zapato que le corrige en público la plana al mero mero petatero; por obvias razones, qué es lo que se desencadena, declaraciones que hacen dudar sobre la libertad que tenemos los mexicanos para expresar lo que pensamos. Tanto el personaje uno como el personaje dos en ese momento ejercieron su libertad de expresión, lo malo fue después, pues el jefe supremo de la guardia nacional cerro con esto “Sí un periodista se excede, pues la misma gente lo pone en su lugar” ya ve, el pueblo es sabio, conoce domina e identifica el tema, continuo con la cita “ Eso fue lo que quise dejar de manifiesto (ayer), se malinterpretó.” Es lo que le digo, ahora el pueblo es el aparato inquisidor de la libertad de expresión, sigo con la cita. “Luce mal, y cuando es de mala fe luce el cobre, entonces una recomendación fraterna, respetuosa: no hay que hacer el ridículo”.

Esta bueno pues, al buen entendedor pocas palabras, sí la cuarta transformación me vende un discurso mediático, vamos un espectáculo, donde el jefe sale avante lo compraré y le pondré hasta cuatro estrellas para reflejar mi entera satisfacción del show, pero sí ocurre lo contrario y el triunfador es el contrincante, acudiré con la sociedad a que me censure, me ponga en mi lugar y evite que luzca mal en este espacio tan libre como lo permite esta casa editorial.

[email protected] | @ericazocar


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