Opinión

Los Fénix y la cultura del cine en México / De imágenes y textos

La cinematografía nacional y la eterna búsqueda de la consolidación de una industria que nomás no cuaja, no despunta como debería, sí la vemos como entretenimiento, espectáculo, distracción o bien como arte y se incluye dentro de las manifestaciones culturales del país, falta el último estirón. Es un hecho que los esfuerzos de las casas productoras y la gente de cine están dando frutos, pero considero que aún quedan muchas cosas por hacer.

Yo identifico dos grandes líneas donde se pueden concentrar esfuerzos compartidos; por un lado, la formación, desarrollo y consolidación de creadores de material cinematográfico donde participa la iniciativa privada, el apoyo del gobierno federal y estatal, así como los grupos independientes, colectivos o organizaciones dedicadas a la promoción y difusión. Casas productoras, gobiernos, instituciones de educación, etc. Por otra parte, ubico la necesidad de formar espectadores, ya sabe sin público no hay industria.

Con relación al desarrollo y consolidación de creadores de material cinematográfico entiendo bien que hay personas en México que viven de la producción cinematográfica y viven bien, sin embargo, la industria aún es pequeña si la comparamos con la automotriz, la inmobiliaria e incluso la educativa cuando nos referimos a las instituciones particulares. La inversión para la producción de una película de presupuesto medio en nuestro país oscila entre los 20 y 25 millones de pesos, mientras que en la industria de los vecinos del norte es de 200 millones de dólares de los cuales 10 millones se destinan al salario del director; claro que existen excepciones en los presupuestos nacionales, por ejemplo, aquella “excelente” película de Eugenio Derbez No se aceptan devoluciones, costó 107, 250,000 pesos mexicanos y solamente recabó en taquilla un millón trescientos mil, claro, si el filme tuviera calidad otro gallo le hubiera cantado a don Eugenio. Pero aún Derbez o cualquier otro emprendedor entusiasta de la cinematografía nacional se va a topar con la Ley Federal de Cinematografía y su artículo 19 el cual dice: Los exhibidores reservarán el diez por ciento del tiempo total de exhibición, para la proyección de películas nacionales en sus respectivas salas cinematográficas, salvo lo dispuesto en los tratados internacionales en los cuales México no haya hecho reservas de tiempo de pantallas.

Toda película nacional se estrenará en salas por un periodo no inferior a una semana, dentro de los seis meses siguientes a la fecha en que sea inscrita en el Registro Público correspondiente, siempre que esté disponible en los términos que establezca el Reglamento.

Aquí es donde entra la frase “no me ayudes, compadre”, porque entonces eso quiere decir que del total de salas que tiene un complejo de exhibición cinematográfica, léase cualquiera que sea de su agrado, solamente está obligado a tener el 10% de películas nacionales en su cartelera, por ejemplo, sí hay 10 pantallas solamente una es para el cine nacional y además se debe tomar en cuenta que la LFC en su mismo artículo dice que tienen una semana para exhibirla y depende de la taquilla su permanencia en el complejo.

Y entonces las productoras además de invertir en la realización tienen que contemplar los costos de distribución y mercadotecnia, es ahí donde encuentro incongruencias entre los actores que intervienen en este negocio, incluyendo al gobierno federal quien por una parte a través del Instituto Mexicano de Cinematografía y del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, apoyan a la producción, postproducción, distribución y exhibición de largometrajes de ficción y/o animación mediante la inversión de capital de riego y/o la prestación de créditos.

Sí, pero resulta que el Fondo de Inversión acerca la mitad de la cantidad que se necesita para la producción y el resto se debe conseguir en otros lugares, y no es para todos los mortales como los alumnos de las dos carreras de cinematografía que tenemos en la entidad, es para los realizadores que puedan acreditar tres largometrajes exhibidos en complejos del país por lo menos en la semana que está obligada la empresa por ley. Por cierto, ¿sabe usted la razón por la cual tenemos dos instituciones de educación superior que ofrecen una licenciatura cuando en la entidad no está detonada la industria cinematográfica?

La película mexicana más taquillera del año pasado fue Ya veremos, comedia ligera al estilo gringo, recabó 197.70 millones de pesos con 4.3 millones de espectadores, entonces eso quiere decir que ese tipo de películas es la que podría detonar a la industria cinematográfica mexicana, y mire que lo digo con el cuidado que esto merece, existe un cine más pensado, mejor producido, con propuestas más interesantes pero que al grueso de la población no le interesa, es como cuando se enfrasca en la eterna discusión del cine comercial y el de arte, el culto y el superfluo, el buen cine y el malo.

Cancelaron los premios Fénix de este año, la empresa que organiza este evento, la cual está enfocada a la difusión, distribución y visualización del cine nacional y extranjero anunció que por falta de recursos económicos de las autoridades federales y estatales la sexta entrega queda cancelada. Reconocer a lo mejor de la cinematografía latinoamericana es de suma importancia incluso para nuestra industria, para todos, sin embargo, este año no habrá premios Fénix, el comité organizador comentó que se acercaron al gobierno de la tierra de la gente buena y fueron bateados con singular desdén.

Es importante y urgente nivelar ese tipo de cine que esta produciendo nuestra industria, es prioridad abrir espacios no sólo para la comedia ligera que tanto gusta, también como espectadores volteemos hacia las propuestas mas elaboradas, verá que son tan entretenidas como las otras.

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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Eric Azócar

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