Opinión

Nuevo territorio / Mareas Lejanas

Maxime Pluvinet y Michelle Quiñones Guzmán

 

Sin duda alguna, el desafío más arduo del periodista del siglo XXI reside en aprovechar de su espacio de libertad de expresión para estimular un llamado a la acción y al cambio social, al mismo tiempo que mitiga las tensiones sobre un tema candente sin apoyar a una facción en particular. Sin embargo, la situación de Sinkiang llama la atención por la proporción que ha alcanzado la política de mano dura del gobierno de Pekín hacía las minorías étnicas túrquicas* de esta región al noroeste de China. Varios pueblos dominaban esta parte de la ruta de la seda, conocida por los separatistas a partir del siglo XIX como el Turkestán Oriental, y como una de las 5 regiones autónomas que conforman la República Popular China desde 1955.



Desde octubre de 2017, Amnistía Internacional y la Organización de las Naciones Unidas han denunciado la cautividad forzada de centenas de miles de kazajos, kirguises, tayikos, tártaros y huis, así como la de 1 millón de uygures. Un musulmán de esta región sobre 6 padece de estas detenciones a menudo sin ser enjuiciado. No reconocidos por el gobierno chino hasta finales de 2018, estos campos implementan una política de sinización** de las poblaciones autóctonas. Se trata oficialmente de una herramienta de securitización de esta zona fronteriza en contra del extremismo islamista. Por otro lado, la región del Sinkiang ofrece recursos inestimables: petróleo y gas natural abundan en esta zona con importancia estratégica, sobre todo debido al proyecto de una nueva ruta de la seda promovida por el gobierno central. En el marco del periodismo de paz, resulta intrincado abordar este tema aspirando a la neutralidad frente a tal situación de dominación; por esto, algunas iniciativas de la sociedad civil merecen ser destacadas para quienes piensan comprometerse en apoyar a los detenidos de los campos de reeducación chinos y a sus familiares.

“Marqué a mi mamá el 16 de agosto de 2016. Contestó al teléfono diciendo no me llames más”, escribió Sulayman Aziz, un refugiado político y ahora ciudadano estadounidense. Originario del municipio de Shaya en la región que prefiere llamar Turkestán Oriental, conocida como Sinkiang, el epidemiologista de Memphis perdió todo contacto con sus familiares. Desde que llegó con su esposa e hijos a los Estados Unidos en 2010, no han podido volver ni de visita a Sinkiang. Una omertá*** le impide conocer más sobre lo que aparenta ser, más que un encarcelamiento, una desaparición forzada. “Primero, mi hermano Alim Sulayman fue detenido en junio de 2016 porque se fue a Turquía en 2014… Más tarde escuché por otras personas que fue condenado a 10 años de cárcel sin juicio”, añadió Sulayman, quien también perdió a sus 4 hermanas, a su mamá y sus 6 sobrinos, divididos entre lo que él llama “campos de concentración” y orfanatos. Pero este sólo era el inicio de un proceso más comunitario, que quiso acabar primero con la élite intelectual uygur: “El hermano de mi esposa, Huseyinjan Asqer, fue detenido (no conoce la fecha exacta). Es un lingüista famoso, publicó más de 40 diccionarios bilingües chino-uygur. Fue detenido sólo por ser un erudito.” Según un documento de la página web: shahit.biz, que realizó un censo de los intelectuales uygures detenidos, el 1 de marzo de 2019 reportó que más de 279 académicos, eruditos, profesores, escritores, músicos, deportistas y políticos fueron deportados para la reeducación. Siendo cercano al movimiento independentista y de derechos humanos del Movimiento de Despertar Nacional de Turkestán Oriental (ETNAM por su acrónimo inglés), Sulayman recomienda a cualquier persona que busca apoyar a los uygures en particular, sumarse a la campaña Support Save Uyghur Campain de la organización musulmana y estadounidense SoundVision (http://bit.ly/2UnMiaw).

“Soy un erudito forzado a convertirse en activista”, aseguró Gene Bunin, un lingüista ruso apasionado por el idioma uygur. Después de un primer descubrimiento de China y Sinkiang durante una estancia académica de 2008 a 2010, se apasionó por la lengua y cultura “como un pasatiempo” mientras cursaba un doctorado de 4 años en Suiza. Volvió de nuevo a instalarse en Sinkiang de 2014 a 2018 en la ciudad de Kachgar, emblemática por la ruta de la seda, hasta que fue expulsado por las autoridades chinas tras haber notado la desaparición de varios amigos suyos. Tras huir a Kazajistán, conoció a varios activistas kazajos que se encontraban documentando la situación a través de redes sociales al rescatar testimonios efímeros: “si subes un video allá, hay gente que la dejan dos días, pero que luego desaparecen” explica Gene Bunin.

En septiembre de 2018, Gene deseó “hacer algo útil” creando la página web shahit.biz con el objetivo de recopilar testimonios de víctimas y realizar una base de datos sobre la historia de cada detenido en Sinkiang, para de esta forma romper la ley del silencio: “Si sólo hay como 10 testimonios, quizá no haya mucha gente que hará escuchar su voz por el miedo, pero una vez que tienes 1,000 o 10,000 testimonios, un cambio ocurre”, afirma el lingüista, quien ahora cuenta con más de 3,456 testimonios disponibles en la página de Shahit. Por la desaparición de sus propios conocidos, Gene asegura que “es un poco mi deber como ser humano el hacer algo en contra de lo que está pasando ahí”.

Es posible apoyar la acción humanitaria y trabajo de investigación de Gene Bunin a través de donaciones en varias campañas de recaudación, todas accesibles a partir de este enlace (http://bit.ly/2vhAJat). La donación general permite financiar al equipo que lidera las investigaciones y a asistir en los juicios cuando les es posible. La última campaña, creada el pasado 10 de abril, busca recaudar lo suficiente para financiar la revisión médica de varios exprisioneros kazajos en los campos chinos (http://bit.ly/2IHyrcF).

A menudo los análisis que plantean problemáticas internacionales carecen de soluciones o propuestas que lleven a la acción. Documentar las iniciativas de la sociedad civil con honestidad y destacar cuando se encuentran vinculadas a determinados intereses políticos o humanitarios son un paso esencial para asegurar la confianza del lector y garantizarle el acceso a información útil. Lo que está ocurriendo en Sinkiang no se refleja en un flujo migratorio, pero es un caso que llama la atención por su alto nivel de emergencia humanitaria. Y como dice el proverbio uygur: “Tama tama köl bolar”, gota por gota un lago se forma.

 

*Las poblaciones túrquicas de Eurasia y Asia Central constituyen a aquellas sociedades cuyas lenguas tienen raíces turcas, así como elementos culturales en común. Son el resultado de migraciones muy antiguas (algunas datan del siglo VI) y la mayor parte de ellos son musulmanes suníes.

**La sinización, al igual que la castellanización en el contexto novohispano, denomina a la política de asimilación cultural del gobierno chino tras la difusión -a veces forzada- de la lengua, el folklore y normas sociales cuyo origen es la cultura Han.

***La omertá es un término propio de la mafia siciliana que, en un contexto periodístico, se refiere a una situación en la que no se puede conocer la verdad por una ley del silencio que impide a las víctimas testificar sobre su situación.

maxime.pluvinet@yahoo.fr | michellequinonesguzman@gmail.com

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Maxime Pluvinet & Michelle Quiñones Guzmán

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