Cultura

Políticas públicas basadas en el comportamiento

  • Podemos usar el conocimiento del comportamiento humano para entender cómo nos relacionamos en sociedad, cómo hacemos y creamos los procesos económicos y cómo interactuamos: Silvia Singer.

El apoyo de la ciencia para resolver las problemáticas del mundo actual es crucial, y no solo de las ciencias exactas sino también de las sociales, señalaron los expertos el día de hoy en la Conferencia Internacional de Ciencias del Comportamiento y Políticas Públicas que se llevó a cabo en el Museo Interactivo de Economía (MIDE).

Más allá de cifras y estadísticas, algo que los tomadores de decisiones deben de tomar en cuenta al momento de diseñar políticas públicas son los contextos y la sicología detrás de las decisiones humanas porque sólo así se podrán desarrollar programas de intervención realmente efectivos.

Stewart Kettle, asesor del Behavioral Insights Team en el Reino Unido, explicó que al momento de apoyarse en las ciencias del comportamiento para la implementación de políticas públicas es importante entender todo lo que hay detrás del comportamiento que se desea impactar, cómo los servicios del gobierno funcionan en la práctica y los pasos que se deben seguir para interactuar; conocer los cambios pequeños y entender las barreras que hay detrás para realmente diseñar las soluciones más apropiadas a problemas concretos.

A esto, Carlos Scartascini, líder del grupo de trabajo en economía del comportamiento del Banco Internacional de Desarrollo (BID), complementó que “la clave de la política pública es cómo le transmitimos a la gente suficiente información para que tomen mejores decisiones; cómo podemos darle a las personas la libertad de que elijan lo que quieran pero irlos guiando a tomar la mejor decisión”.

Benjamin Kumpf, jefe de Innovación en el Departamento de Desarrollo Internacional del Reino Unido (DFID-UK), planteó tres recomendaciones: posibilitar que las organizaciones sostenibles dedicadas a estos programas sociales funcionen a largo plazo; entender cómo un experimento de comportamiento encaja en los esfuerzos de una cadena más grande de sistemas, y estudiar cómo poder escalar los conocimientos de los experimentos de comportamiento de un contexto a otro y con financiamiento limitado.

“Podemos usar el conocimiento del comportamiento humano para entender cómo nos relacionamos en sociedad, cómo hacemos y creamos los procesos económicos y cómo interactuamos”, concluyó Silvia Singer, directora general del MIDE, quien además anunció que en este museo desarrollan un plan estratégico, de rediseño en 3 o 4 años, que incluya a las ciencias del comportamiento como parte de sus contenidos.

Con información  del Foro Consultivo Científico y Tecnológico

 

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