Opinión

Victimología / Tres guineas

Imagínate un mundo de insumisas, así, sin someternos a la voluntad del otro, de las circunstancias, de la autoridad. Y pongo carita de haber descubierto una verdad, pero se me pasa a los dos segundos porque sé que todos somos víctimas de este sistema, prostituidos de una u otra forma, despedazados a cambio de algo, horas nalga-cuerpo para obtener un beneficio, chiquito aunque sea, envilecidos por los favores del otro, obtener dinero, amor, ¡estamos todos en este sistema capitalista, en este sistema patriarcal, por amor de dios!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Víctimas.

Insumisa. Independiente, sin raza ni bandera ni trabajos ni propiedades de ningún tipo. Alejados de cualquier sistema, rebeldes, cuestionadores. Sí, suena bastante punk. Pero cómo ser muy punk cuando necesito comer, calzar, vestir. Mis carnes dicen cuánto me gustan las donas capitalistas y los amores ensalzados de telenovela. Cómo ser muy punk si no puedo decir ni hacer sin juicios, si mi lugar en el mundo está marcado, el más puro estado de sumisión señalado con mezquindad, a merced del Estado, en los dominios punitivos. Ningún punk verdadero puede estar ahí. Okey, reformulo, entonces soy una víctima. Lo llevo al extremo. Soy una víctima de las circunstancias. No voy a poder salir de aquí. Lagrimita.

Pero ¿qué es ser una víctima?

Víctima: personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente. Definiciones de diccionario jurídico. Cómo no saberlo: víctima es quien ha sido vulnerado de una u otra forma… [¿víctima es quien se ha sentido vulnerado?] Contundente: víctima es todo el que es perseguido o discriminado. Punto.

O víctimas de un accidente en auto, víctimas de cáncer, víctimas de sacrificios a los dioses. Qué complejo se pone esto.

Víctima que exige la reparación de daños. Víctima que merece ser escuchada y atendida. Víctima que merece defensa y justicia. Justicia para preservar el contrato social, la convivencia. Justicia lejos de la venganza de la víctima para purificar el ambiente social, justicia para que la víctima nunca pierda jerarquía y protagonismo, para que la ofensa sea reparada. Reparación de daños. ¿O lapidación?, digo, porque si no hay lapidación no hay expiación [disculpe la cacofonía] y grandes calamidades azotarán al mundo. ¿Quién va a cuestionar la venganza, si es el paradigma de justicia? ¿Quién mejor que la víctima para vengarse? ¿Importan acaso las reacciones en cadena que desatan las venganzas interminables, otra y otra y otra y otra? Ojo por ojo y todos nos quedamos ciegos.

Pero no. Estoy pensando en las víctimas. Dar categoría de víctima también permite dar sentido a los hechos delictivos. El narco, la corrupción, el machismo, la irresponsabilidad. La lucha es contra la criminalidad, a fin de cuentas, visibilizar que existe. Que afecta a todos, que la violencia es estructural. Por eso mismo hay que luchar contra el crimen. Erradicarlo para que ya no existan víctimas. Y si existen, de nuevo, que obtengan justicia. Porque ya pasamos ese medioevo en los que se aplicaban penas crueles, de la tortura física y espeluznante, mutilaciones, ratas, agua, iron maiden. Del maltrato al cuerpo pasamos al encierro corporal y mental, a los mecanismos punitivos contra el alma moderna. Lo que rifa ahora es castigar el alma. Que sufran sicológicamente, los condenados. Todo sea bajo la venia de los derechos… ¿humaqué?

Porque las víctimas deben ser tratadas con compasión y respeto a su dignidad. “Deberán tener acceso a la justicia y a la reparación del daño, y los gobiernos revisarán sus prácticas, reglamentaciones y leyes para que esto suceda”. Amén. Fin de la historia.

Ojalá.

Yo, que no puedo ser insumisa entonces soy una víctima del sistema y no he recibido justicia. Pobre de mí. Dos lágrimas corren por mi mejilla izquierda. Con la derecha, nada.

Victimización: fenómeno en el cual las personas se autotribuyen condición de víctimas y reclaman ser resarcidas por ello. El individuo victimista camina por la vida con la tendencia de judicializar lo cotidiano. Todos me la hacen a mí, todos me la pagan. Lo malo de esto es que en esta sociedad consumista de úsese y tírese, en este capitalismo salvaje de te compro-te vendes, llévelo a tres pesos, de banalizar los conceptos y apropiarse a lo pendejo de ellos, autovictimizarse empobrece los recursos de aplicación de justicia. ¿Y las víctimas? Bien, gracias, de su parte.

De por sí el Estado es el gran ausente.

Lo mejor de todo es que la víctima impuesta no necesita dar explicaciones -estoy sufriendo, qué no me ves-, es inmune a cualquier cuestionamiento y no necesita probar nada. Maldito sistema, te odio, todo es tu culpa. Si una cosa es ser víctima de una desgracia circunstancial de dominación o de violencia, otra muy radical es volverse víctima por estrategia. Mira qué bonita medalla, ¿la ves? Grande, brillosa, me coloca en el centro de las miradas. Bling-bling. Vulgariza mi demanda pero reluce tan chido.

Insumisas. Bien punk. ¿De veras alguien quiere ser una víctima? Una infantilizada y sin rastro de responsabilidad. Una invisibilizada bajo las lápidas ahora de lloriqueos. Una disuelta en el mar de conceptos. Víctimas todos en esta sociedad, buscando la manera de evadir nuestras responsabilidades, de asumir que todo lo que no nos conviene nos ataca, mientras que lo individual frente a lo general choca, se desvirtúa, se saca de contexto, desvanece las injusticias, hace que se pierda la lucha contra las violencias en la búsqueda del Paternalismo [con Pe mayúscula]. ¿Quién va a distinguir a las víctimas de las autovíctimas?

Imagínate un mundo de insumisas, me repito. Uno donde no estemos sometidas a nada, uno donde no necesitemos la palmada en la espalda, donde el sistema úsese-tírese, cómprame-véndome, mil varos pa usté, güerito, no nos empuje a ser víctimas constantes, donde definamos, defendamos, circundemos a las víctimas, esas que merecen la reparación de los daños, la justicia.

Insumisas, ¡por el amor de nosotras!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Qué duro es ir contra el sistema, contra el Estado, contra dios. Qué duro es ser un verdadero punk. Alguien alcánceme un cuadrito de papel para mis lágrimas.

 

@negramagallanes

 

The Author

Tania Magallanes

Tania Magallanes

Jefa de Redacción de LJA. Arma su columna Tres guineas. Fervorosa de lo mundano. Feminista.

No Comment

¡Participa!