Opinión

Aguascalientes: Los retos de la reelección/ Bravuconadas

Este 2019 representó, electoralmente para Aguascalientes, una experiencia totalmente nueva en cuanto a la participación en un proceso electoral marcado por un hecho sin precedente en la historia reciente de la entidad. Derivado de una reforma aprobada por el Congreso local, se asentó en la Constitución estatal la posibilidad de que la figura de la reelección se hiciera posible en el ámbito de los integrantes del Poder Legislativo y en las once presidencias municipales que componen el Estado.

En el caso particular del Congreso, el año pasado se presentaron varios casos de legisladores que optaron por tomar el camino de la reelección, de acuerdo a lo señalado en la Constitución y la propia normatividad electoral. Ya en la práctica, se detectaron algunas ambigüedades que el legislador no consideró, y hubo necesidad de recurrir a la Corte para definir, por ejemplo, si los candidatos a la reelección deberían o estarían obligados a separarse de su cargo, cuando de conformidad con la ley vigente, ellos habían obtenido, al ganar las elecciones correspondientes o los porcentajes establecidos, su derecho a desempeñarse como representantes populares ante el Poder Legislativo por un período, y que, en ese entonces, por única vez, era de alrededor de veinte meses.

El Poder Judicial avaló su reclamo de permitirles participar en el proceso electoral de 2018, sin necesidad de separarse del cargo. Una parte de los candidatos se acogieron a la citada resolución y pudieron participar en el proceso electoral ocupando al mismo tiempo su curul de diputados ante la LXIII Legislatura. Algunas de las condiciones eran que los aspirantes a la reelección se postularan al mismo cargo, por el mismo partido que los había apoyado, o por lo menos de alguno de los partidos integrantes de alguna coalición de ellos, y por la misma modalidad, es decir, por mayoría o representación proporcional.

Algunos lograron refrendar su aspiración, otros no. En el caso de los candidatos a la reelección de Acción Nacional, por acuerdo de su propio partido, debieron solicitar licencia con al menos el período requerido por la ley para los casos de los aspirantes que ocupaban algún cargo en el servicio público, al parece de 60 días antes de la elección.

La ciudadanía de Aguascalientes participó de una manera clara e informada en el proceso electoral local, que coincidió con la elección federal del 1 de julio de 2018, con los resultados conocidos. Es de considerar que el electorado aguascalentense mostró una conducta singular respecto al resto del país. Si bien la ciudadanía aguascalentense no fue extraña al sentimiento generalizado de la ciudadanía nacional, específicamente en lo referente al enojo, indignación por los hechos de corrupción de las autoridades nacionales señaladamente surgidas del PRI, así como los escandalosos niveles de inseguridad y violencia que dominaba el escenario de México, prácticamente en todos los espacios y regiones. A nivel estatal, la votación por el candidato de Morena fue singularmente elevada para ese partido, aunque no lo suficiente para entregarle la plaza, aunque mermó en alrededor de 22 mil votos el inventario de la votación de la primera fuerza electoral de Aguascalientes representada por el PAN. De esta suerte, en la votación federal, el electorado de Aguascalientes decidió mantener la hegemonía y representación en los candidatos de Acción Nacional, en franca oposición a lo que sucedía en lo general en el resto del país. Y a sólo cinco meses del ejercicio del nuevo régimen, y los resultados observados de las acciones y modos del morenismo en el poder, es posible afirmar que la ciudadanía local resultó visionaria al juzgar con prudencia la oferta política del morenismo en ascenso.

Los dislates del actual Presidente de la República en prácticamente todos los ámbitos de su gobierno, la economía, la educación, la energía, el turismo, la cultura, la ciencia y la tecnología, las relaciones internacionales y la migración, el transporte, y un muy largo etcétera, confirmaron que la desconfianza al “mal llamado Proyecto Alternativo de Nación“, no era caprichosa, sino intuitiva y admonitoria.

Retomando el tema de la reelección, pero ahora al caso del ámbito municipal, podemos ver que algunos alcaldes electos en 2016, se acogieron a la posibilidad de postularse a un segundo período para presidir sus comunas. Son varios los presidentes municipales que así lo hicieron, sin embargo, por su importancia, destaca el caso del municipio capital, Aguascalientes, encabezado por la joven alcaldesa María Teresa Jiménez Esquivel, Tere Jiménez. Su paso por la Presidencia Municipal estuvo marcado por un intenso trabajo al frente del cabildo y la administración municipal, y no podemos dejar de reconocer que en materia de infraestructura vial y urbana se destacó de manera singular. Con la reafirmación del programa institucional de los “Miércoles Ciudadanos”, el contacto con la ciudadanía se consolidó y generó una sinergia importante entre su administración municipal y la población.

Quizá el pendiente que quedó en el tintero es el caso del título de concesión del agua. Tema por demás espinoso y complicado, no sólo para ella sino para cualquier político, de la extracción partidista que sea. El punto es que Tere Jiménez se ganó a pulso su candidatura para este proceso 2019, desde el ámbito interno del PAN, y externamente, por la realización de la segunda etapa de un proyecto consistente y estructurado.

Frente a Tere Jiménez, el candidato morenista, empresario, apoyador desde aquí, del hoy Presidente, ofrece “seguridad y esperanza”, parafraseando a su jefe político. Con una amplia presencia en redes sociales y apoyándose en una maltrecha estructura que no acaba de resolver sus contradicciones intestinas, incluso, provocadas por el Gobierno Federal, ya que muchos que presumían haberse integrado a la Administración Federal, causarán baja por un acuerdo desde el centro.

Ha ofrecido, como mero reloj de repetición, una guardia municipal, para atender el asunto de la inseguridad, y que al menos en el papel, puede sonar “innovadora”, pero que, tras la experiencia federal, quizá también, operativamente se resuelva con la confección y distribución de brazaletes a los polis municipales.

Finalmente, el elector aguascalentense se ha destacado por su reflexiva actitud ante la boleta electoral, es claro que no se dejará confundir con la alharaca de las campañas electorales y decidirá con tino e inteligencia en beneficio de los municipios de Aguascalientes.

 

mario.bravo58@hotmail.com

 

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Mario Bravo

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