Opinión

Aguascalientes y la Agenda Estratégica de la Alianza Región Centro-Bajío para el Desarrollo/ Bravuconadas

El pasado 8 de mayo en la ciudad de Querétaro, bajo los auspicios del gobierno de esa entidad del centro del país, se reunieron los gobernadores de Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Querétaro y San Luis Potosí, quienes dieron a conocer la Agenda Estratégica de la Alianza Región Centro Bajío para impulsar un proyecto de desarrollo entre entidades que comparten en la geografía nacional una importante y pujante zona de México, y que hoy por hoy, está demandando proyectos serios, orgánicos, estructurales que, de manera sólida propongan opciones sustentables y sostenibles para generar condiciones de bienestar e impulso a la maltrecha economía nacional.

Es de señalar que cada uno de las entidades involucradas en esta Agenda, destacan en el ámbito nacional por representar en el desarrollo económico de México, economías locales sobresalientes en inversión, producción industrial, generación de empleo, crecimiento, infraestructura, entre otros indicadores, y que además, presumen cierta estabilidad política, lo que pueden incorporar a esta Agenda a los demás sectores sociales y económicos de sus estados, como a los empresarios, los académicos, y por supuesto, a los trabajadores en general, hombre y mujeres, que requieren opciones y esperan oportunidades en el corto plazo.

Acompañando este proyecto está el Centro de Investigación y Docencia Económica, el CIDE, a través del Dr. Eduardo Sojo, Director del Laboratorio Nacional de Políticas Públicas de esa institución, coordinando las opciones y esfuerzos de las cinco entidades, de lo que se presume como uno de los primeros esfuerzos, si no es que el primero, por la consolidación de un acuerdo de desarrollo regional del país, logrando definir al cabo, de diez estrategias de trabajo, a saber: uno, “Construir nuestro futuro con sociedad y gobierno”; dos, “Lograr la más alta competitividad de América Latina”; tres, “Posicionar a la región a nivel global como una de las más atractivas”; cuatro, “Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación: Palanca de Desarrollo”; cinco, “Ser el centro logístico del país”; seis, “Asegurar la disponibilidad energética”; siete, “Garantizar un desarrollo con sostenibilidad ambiental”; ocho, “Potenciar el desarrollo humano y el bienestar social”; nueve, “Consolidar el estado de derecho y la seguridad”; y, diez, “Fortalecer el federalismo con el desarrollo regional”.

Cada una de las estrategias planteadas en la Agenda representan, en sí mismas, un enorme reto para su implementación y cumplimiento, porque, no podemos dejar de mencionar el entorno político nacional, en el que los cinco mandatarios estatales decidieron conjugar visiones y esfuerzos para impulsar, desde el centro geográfico del país, este proyecto.

Desde el Gobierno Federal, con el arribo del nuevo régimen encabezado por López Obrador, podemos apreciar, no sin un marcado escepticismo, una serie de señales que difícilmente podemos empatar con la claridad de la Agenda de la Alianza de la Región Centro – Bajío para el desarrollo, impulsada por Aguascalientes, Guanajuato, Jalisco, Querétaro y San Luis Potosí, sobre todo por la actitud política del Jefe del Ejecutivo, quién tiende de manera sistemática a politizar e ideologizar toda acción que no emane de su imaginario presidencial.

El propio Gobierno de México, como se autodefine, acaba de insinuar lo que será su Plan de Desarrollo Nacional 2019 – 2024, y que incluye una serie de consideraciones diametralmente opuestas a lo planteado el pasado 8 de mayo por la Alianza de la Región Centro Bajío, prácticamente en cada una de las diez estrategias sustantivas de la Agenda, desde la “Construcción del nuestro futuro con sociedad y gobierno”, cuando la visión del centro es que ello sólo puede recaer en el gobierno federal, la sociedad debe esperar atenta las indicaciones y disposiciones de la autoridad. La “Lograr la más alta competitividad en América Latina”, no está en el radar del morenismo hecho gobierno, la competencia económica es una herencia del neoliberalismo económico imperial.

“Posicionar a la región a nivel global como una de las más atractivas”, no va con la idea de impulsar el desarrollo de la región sureste del país, basta con observar los caprichos del Tren Maya, o la refinería Dos Bocas en Tabasco. O con la estrategia de “Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación: Palanca de Desarrollo”, cuando al señor presidente se le ocurre la significativa reducción del presupuesto para la ciencia y la tecnología, ya no mencionemos la cultura; u observemos el resultado de la contrarreforma educativa de reciente cuño por cortesía del régimen. Y podemos seguir, por ejemplo con el “Ser el centro logístico del país”, sí, ya sabemos que significa para el lopezobradorismo la construcción del nuevo aeropuerto de Santa Lucía, con todo y aparecido cerro; o el abandono a la seguridad del sistema ferroviario del país, recordemos Michoacán.

Además, recordemos que ninguno de los estados de la Agenda está representado por el morenismo aupado; tres de ellos son panistas, uno de Movimiento Ciudadano y un priísta. En sentido estricto, ello no debería ser un obstáculo o referente para calificar y apoyar el ambicioso proyecto para el desarrollo regional, de una zona habitada por 20.2 millones de mexicanos, que, de tener el esperado éxito, puede contribuir al salto hacia adelante del país entero, sin distingos políticos trasnochados.

En esta entrega, sólo tomamos las cinco primeras estrategias como un modelo de lo que define el escenario político nacional, y que me temo, espera agazapado a que esta iniciativa de visos de iniciar, y que es importantísimo para el desarrollo regional que tanto le urge al Centro Bajío y al país en general. Técnicamente la Agenda tiene una construcción impecable, hay la voluntad de cada uno de los cinco mandatarios estatales, pero ésta sólo es la etapa del arranque, es importante que no pierdan ni el impulso ni el ánimo político ninguno de los actores responsables de esta Agenda.

 

mario.bravo58@hotmail.com

 

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Mario Bravo

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