Opinión

Breve historia de los superhéroes. Parte 2 / Análisis de lo cotidiano

Si este fin de semana decide ir al cine encontrará que las dos películas más taquilleras que se ofrecen tratan sobre superhéroes. Nuevamente, aunque Usted no lo crea verá en cartelera un nuevo filme sobre los Avengers (ya ni siquiera se toman la molestia de traducirlos como Vengadores) con los mismos personajes repetidos hasta el cansancio y haciendo las mismas supertareas para salvar a la humanidad. Ah, y también se exhibe otra película de terror y una más de Kong el gorila gigante, el primer monstruo del cine que un siglo después todavía no terminar por irse, ni por morirse. Esta testaruda necedad de seguir filmando los mismos temas no hace sino confirmar que los seres humanos somos tan débiles, tan vulnerables y tan incapaces de defendernos a nosotros mismos que necesitamos ser protegidos por seres fantásticos que ya sabemos que no existen ni existirán, pero nos gusta creer que ellos con sus poderes extraordinarios son los únicos que pueden salvarnos. Asimismo las cintas de terror y supermonstruos nos convencen de que hay tanta maldad extraterrestre o extrasensorial que no tenemos más remedio que resignarnos a sufrir. Los superhéroes de la mitología griega tenían una ventaja sobre los actuales, eran más humanos que dioses ya que tenían los defectos de los hombres, eran lujuriosos, egoístas, envidiosos y no tenían ningún problema en matar. Los superhéroes de la mitología azteca eran todavía más imperfectos, o sea, más humanos. El gran dios del Sol, Tonatiuh, nació del inválido, enfermizo y lleno de pústulas, Nanahuatzin, que se lanzó al fuego para sacrificarse por la humanidad y así terminar con la oscuridad. Mayahuel, la diosa de las 400 tetas, fue la que inventó el pulque y era, obviamente una borracha. Coatlicue, la gran diosa-madre, resultó embarazada sin tener marido, aunque ya tenía cuatrocientos hijos anteriores. Estos muchachos se escandalizaron por el escándalo de ver a su madre encinta y liderados por su hermana Coyolxauqui decidieron matarla, pero el niño que llevaba en el vientre y era nada menos que Huitzilopoxtli, salió de ella para defenderla y él solito los mató a todos. A la hermana por andar de lideresa la descuartizó (como hacen ahora los narcos) y la dejó tirada en el suelo de la pirámide mayor (como hacen ahora los narcos). Hace más de medio siglo Stan Lee creó a Spider Man, un superhéroe adolescente producto de una mutación inducida por un arácnido. Nada nuevo; los aztecas ya tenían a Xochipilli, un dios adolescente que era la deidad de las flores, la primavera, las artes. Se le festejaba con danzas, música y un auténtico carnaval con desfiles de chamacos vestidos con flores. Como remate se sacrificaba a un efebo previamente designado que llevaba toda su vida preparado para este momento. Posiblemente era también el dios de los homosexuales, que vale la pena decirlo entre los náhuatl eran bien aceptados, sin rechazos ni discriminaciones de ningún tipo. O sea, mucho más adelantados que nosotros los actuales. En resumen, que ya tenemos una larga historia de andar buscando la solución a nuestros conflictos en el supramundo inexistente de los superhéroes, semidioses y dioses. Seguramente seguiremos así, en un ámbito de evasión que nos confirma: “Es más fácil inventar una leyenda que buscar la verdad”.

hecgrijalva@hotmail.com

 

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Héctor Grijalva

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