Opinión

El avance del euroescepticismo / Taktika

Londres, Inglaterra, 27 de mayo de 2019. Rodeado por sus adláteres, el líder del Partido Brexit, Michael Farage, se regodea por el triunfo electoral logrado en las elecciones europeas. Sin embargo, Farage le recuerda a su audiencia que el verdadero objetivo de su agrupación política es lograr que el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, se vuelva una realidad, debido a que “si no salimos el 31 de octubre. Si eso sucede será visto como la segunda gran traición”.

El euroescéptico comenta: “Creo que la verdadera barrera, la verdadera obstrucción para todo esto es el sistema bipartidista que quizá haya funcionado en décadas pasadas, pero que ya no cumple su propósito”.

La escena arriba descrita sirve como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar por qué, tras conocerse los resultados de las elecciones europeas, se puede concluir que -gracias a sus victorias electorales en Francia, Italia y el Reino Unido- el euroescepticismo se encuentra en su pleamar.

Entre los años 1914 y 1918, la juventud europea fue crucificada en las alambradas de la Gran Guerra. Como resultado de esta hecatombe, diversos pensadores propusieron revitalizar a Europa. Uno de sus más prominentes promotores era el conde austríaco Richard von Coudenhove-Kalergi. Sin embargo, la Gran Depresión y el ascenso de la ultraderecha en Alemania, España e Italia habrían de llevar a que, en menos de un cuarto de siglo, Europa se viera envuelta en la conflagración más cruel y despiadada que el mundo haya conocido: La Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Al concluir la contienda, Europa se encontraba en ruinas y su antigua preponderancia había pasado a los Estados Unidos de América y la Rusia soviética. Para detener esta decadencia, varios políticos e intelectuales convencieron al estadista europeo más famoso de ese entonces, Winston Churchill, de colocar en la agenda pública la idea del europeísmo.

El 19 de septiembre de 1946, durante su discurso en la Universidad de Zurich (Suiza), Churchill propuso la creación de “Los Estados Unidos de Europa”. Esta entidad estará basada en algo que “dejará atónito” a su público: una alianza entre Francia y Alemania, pues “no puede haber resurrección en Europa sin una Francia espiritualmente grande y una Alemania espiritualmente grande”. Por último, Churchill agregó que Europa debía “amigos y protectores” como son los Estados Unidos y la Unión Soviética.

El europeísmo recibió, en mayo de 1950, otra infusión vital: el ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Robert Schuman, con la venia del Canciller de Alemania Occidental, Konrad Adenauer, publicó un memorándum, redactado por Jean Monnet, en el que sugería “unir el conjunto de la producción franco-germana bajo una alta autoridad común, en una organización abierta a la participación de los demás países de Europa”.

A partir de entonces, el europeísmo se coloca en la agenda pública y culmina con la firma del Tratado de Roma, en marzo de 1957, el cual instaura la Comunidad Económica Europea (CEE), cuyo objetivo es “una unión cada día más estrecha entre los pueblos de Europa”. Décadas más tarde, los países de la CEE acuerdan signar, en 1992, el Tratado de Maastricht, el cual fundaba la Unión Europea y establecía una moneda común, el euro.

No obstante, el eterno retorno hace su aparición: la Gran Recesión de 2007-2009, la cual se vio reflejada en las crisis económicas de Grecia, Italia y España, aunada a la crisis migratoria hizo que el electorado europeo se sintiera cada vez más escéptico respecto a la viabilidad del proyecto europeo.

El euroescepticismo logró su más grande triunfo cuando, el 23 de junio de 2016, el pueblo británico eligió, por 52 por ciento contra 48 por ciento, el Brexit, la retirada del Reino Unido de la Unión Europea. Este fenómeno político entusiasmó a los políticos populistas de derecha: Marine Le Pen, en Francia, y Geert Wilders en Holanda, lograron reflectores y más soporte en sus posturas anti-inmigrante y anti-Unión Europea.

El Brexit proyectó su sombra más allá de las fronteras de la Unión Europea: el entonces candidato presidencial Donald Trump comentó: “Dije que iba a suceder, y creo que es algo grandioso”. Asimismo, el crótalo neoyorquino agregó: “Básicamente han recuperado su país”.

Entonces, ¿cuál es la relevancia de los resultados de la elección al Parlamento europeo? En el caso de Francia, Le Pen mostró la debilidad del actual presidente, Emmanuel Macron, quien ha sido golpeado por escándalos de abuso de poder y por la revuelta de los “Chalecos Amarillos”. Igualmente, los corolarios ratifican el “terremoto político” que experimenta el país, debido a que “han desaparecido los partidos principales de derecha y de izquierda”1.

En Italia, el partido de la Liga del Norte, comandada por Mateo Salvini, obtuvo el 33.4 por ciento de los votos. Esto representa una gran victoria para Salvini, famoso por su postura en contra de la inmigración ilegal y la globalización y a favor de la identidad cristiana de Europa.

El Reino Unido, sin embargo, expuso los resultados más interesantes, debido a que el Brexit, un partido que no existía hasta hace dos meses, logró, basado en un mensaje antielitista, antiglobalización, y antiinmigración, el 31.71 por ciento del voto, lo cual representa 29 escaños para el Parlamento europeo.

El escribano concluye: los resultados de la reciente elección al Congreso europeo muestran una fragmentación política en Europa. Esta división se compone nacionalistas-populistas contra élites globalizadoras. Esto manifiesta que el proyecto europeísta atraviesa por su mayor crisis desde 1957.

Aide-Mémoire. México debe estar listo para proponer y no reaccionar a las circunstancias que se derivan de la guerra comercial entre sus dos principales socios: los Estados Unidos de América y la República Popular de China.

 

1.- Francia: la ultraderecha de Marine Le Pen se impone en las elecciones europeas: https://bit.ly/2MdDRzJ.

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Soren de Velasco Galván

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