Opinión

El Mexicanísimo Gráfico de Rufino Tamayo / Alegorías Cotidianas

En un paseo por el Jardín del Encino, en el primer cuadro de la ciudad, encontramos la grata sorpresa de ver que se exhibe en el Museo José Guadalupe Posada El Mexicanísimo Gráfico de Rufino Tamayo, una muestra pequeña pero contundente sobre el trabajo del maestro, que ha dado la vuelta al mundo.

Me encantó que la entrada tiene sólo un costo de 10 pesos para quienes no contamos con credencial de maestro, es algo súper económico, incomparable con lo que se apreciará a continuación, una vez que nos introducimos a la sala.

En la puerta hay una chica con capacidades diferentes que da la biografía del maestro Tamayo, así como la reseña de su obra.

Una vez que nos introducimos en la sala, nos llenamos de magia y asombro. No cabe duda, al primer trazo podemos notar la creatividad y el talento del maestro Tamayo, denota lo extraordinario que era como artista y lo diferente que es el grabado con él.

El Mexicanísimo Gráfico de Rufino Tamayo es una de las colecciones de Toledo y ha dado vueltas por el mundo, exhibiendo el grabado de Tamayo, pues casi todos conocemos de primera mano que el maestro se dio a conocer por su trabajo con el pincel, sus murales que trascienden las décadas y lo lanzaron a los libros de cívica, historia del arte e historia.

El artista Francisco Toledo donó al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBAL) una colección de 25, 000 piezas gráficas de 1, 400 artistas, que recopiló durante 4 décadas y es considerada la colección más importante de Latinoamérica. Su intención, desde el inicio, nunca fue la de hacer un acervo personal sino conservar y promover el grabado y así es como esta maravillosa colección llegó al Museo José Guadalupe Posada.

La reestructura del Museo Posada, con una sala donde se puede apreciar obra gráfica de diferentes artistas, ha sido un gran acierto pues podemos tener la experiencia de valorar el trabajo de creadores quienes nos incentivan a crear universos alternos del pensamiento cuando visitamos su exposición.

Los grabados del maestro Tamayo que podemos observar manifiestan sus intereses trascendentales, por ejemplo, reestructura la simetría de las pirámides y Quetzalcóatl, los representa con colores vívidos, sin pasajes trágicos de la historia sino simplemente desde su perspectiva.

Algo que me pareció particularmente interesante es el cómo fusiona el cuerpo humano con las figuras geométricas, cómo forman parte de los personajes como si cada órgano del cuerpo, en lugar de tener una forma en particular cada uno fuera simétrico en su origen.

El fuego, la luna, el cosmos son los temas recurrentes de la gráfica de Tamayo que se exhibe hoy en el Posada, mismo que podemos encontrar en el resto de su obra pero con esas características particulares que lo hace invaluable.

El animal que graba Tamayo es el perro, en la obra El perro mueve la cola observamos a un perro gris que lleva un triángulo naranja con una línea horizontal, las orejas, ojos y hocico muy bien definidos en un fondo neutro sin nada en particular.

El hombre mirando a la luna es una pieza donde la sombra juega con la asimetría en el cuerpo y rostro del hombre que la mira. En un plano americano, el hombre mantiene las manos entrelazadas mientras gira ligeramente el rostro a la izquierda para disfrutar el espectáculo que encabeza el satélite natural desde los ojos del autor.

En otro grabado en tonos azules, grisáceos y negros nos acerca tanto el maestro a la Luna que podemos ver el conejo que vive en ella.

Lo que me sorprende de la gráfica de Rufino Tamayo son dos cosas, la primera el detalle. Cada una de sus obras está llena de detalles y el cuidado y esmero en el trazo dan como resultado obras que podemos comparar con su pintura.

La segunda es el color, el maestro emplea diferentes colores en sus impresiones y nuevamente es como su pintura, impactante, pues cada figura de la composición muestra un color específico que no estamos acostumbrados a ver en la gráfica donde la austeridad del color es una característica.

En el gráfico de Mujer desnuda el plexo de la mujer lleva un triángulo que abarca desde el nacimiento del cuello hasta sus caderas, lo particular es encontrar un cuerpo un poco amorfo mientras que en su lateral izquierdo la pared tiene tres picos que sobresalen como en las cabinas de tortura.

Con una imagen quijotesca, desde mi perspectiva claro está, encontramos un jinete sobre su corcel en un fondo azul, el trazo de la cabeza del caballo está muy marcada por la sombra, da la impresión de que con un poco más de volumen casi logra ser tridimensional.

La mujer y el maguey es un grabado que nos lleva a esa época donde la impresión de los mexicanos en el campo se plasmaba en la pintura y detalladamente en la gráfica de Rufino Tamayo.

Con un trazo preciso y una aportación de color a la estética de la gráfica en México Rufino Tamayo nos deja una herencia creativa que puede hacernos recorrer parte de México y de los Estados Unidos para apreciar la virtuosidad de su trabajo artístico.

El Mexicanísimo Gráfico de Rufino Tamayo estará poco tiempo en Aguascalientes, así que no pierda la oportunidad, si está en el primer cuadro de la ciudad y visita la exposición ya verá que vale la pena, y además puede observar el patio de las esculturas donde se exhiben las piezas que se encontraban, algunas de ellas en la entrada de la Ex Escuela de Cristo y, en particular, la que decoraba el jardín del Teatro Aguascalientes.  Me encanta que podamos visitarlas en diferentes recintos, pues así podemos recrearnos en sus figuras nuevamente y dar oportunidad a que otras personas las aprecien.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

Paula Nájera

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