08/07/2020


El pasado 9 de mayo murió el sacerdote Gustavo Elizalde Mora… Su deceso es de lamentarse por razones obvias; por lo que significa la pérdida de una vida humana, pero más allá de eso, no creo equivocarme si afirmo que su desaparición constituye una pérdida social; cultural; humanística, para Aguascalientes.

Se apagó una mente brillante, un espíritu que asumió como tarea fundamental de su vida la búsqueda del conocimiento, la comprensión del Universo, la experiencia del arte, y en particular de la música, y la manera de compartir todo esto con todos.

Hoy, debido a este hecho, Aguascalientes es una sociedad un poco más pobre, dicho esto desde una perspectiva intelectual, y dicho también en un momento en que la estupidez y la banalidad campean a sus anchas entre nosotros.

Aparte del ejercicio de su ministerio y de otras actividades no forzosamente eclesiásticas, el padre Elizalde se distinguió por la producción de aparatos que él mismo denominó como imitaciones de órganos. La imagen lo muestra ante su primera creación, el aparato que anima la liturgia en el Seminario Diocesano, institución en la que además impartió diversas cátedras, principalmente filosofía.

Felicitaciones, ampliaciones para esta columna, sugerencias y hasta quejas, diríjalas a carlos.cronista.aguascalientes@gmail.com.

 


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