Opinión

La transformación del sistema de salud no debe afectar a la clase trabajadora / La fórmula del café con leche

La Confederación siempre ha buscado la manera de mantener un contacto directo con el sistema de seguridad social puesto que las y los trabajadores del sector obrero son los que menos acceso tienen a una salud privada por los altos costos que ello representa, por ello desde hace dos años, nuestro secretario general de la Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM), Rodolfo Gerardo González, firmó un convenio con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para prevenir y atender enfermedades de las y los trabajadores; si bien era un tema que ya venía realizando el organismo sindical, se pudo fortalecer y profundizar los efectos con este acuerdo.

Esta semana fuimos testigos de la renuncia de Germán Martínez Cázares a la dirección general del IMSS tras cuestionar los graves recortes de personal y la agresiva política de ahorros en el organismo, ello como efecto de la política integral que activó el presidente Andrés Manuel López Obrador con una reestructuración de todo el sistema de salud que incluye la eliminación de Seguro Popular.

El ahora exfuncionario emitió una carta pública donde señaló -cito textual- “Estoy consciente de los límites y de mis límites, puedo equivocarme, pero soy decente y tengo vergüenza pública, y con serenidad de ánimo, presento, en este momento, mi renuncia al cargo de Director General del Instituto Mexicano del Seguro Social (…) Ahorro y más ahorro, recortes de personal y más recortes de personal, y un rediseño institucional donde importa más el cargo que el encargo”. Agregó que el Instituto redistribuye en sus servicios más de mil millones de pesos diarios, por lo que de seguir con este nuevo esquema podría acabar con la dinámica de solidaridad social propia del organismo.



Esto nos preocupa ampliamente porque de causarle una crisis al IMSS estaría afectando a millones de mexicanos que dependen de este servicio para vivir en mejores condiciones, aunado a las familias que dependen directamente de él, ya que miles de trabajadores propios del Instituto siguen sin una certeza laboral, otros sin contrato, mientras el rezago en infraestructura es cada vez mayor. Se ha destacado por el exdirector que las compras de equipamiento se encuentran paradas, las reclamaciones y litigios aumentan, y aunque el abasto de medicamentos está garantizado, sigue siendo muy precario a comparación de lo que se requiere realmente.

Desde la CROM hacemos un llamado a las autoridades de salud pública a no dejar que este tema explote aún más, y a solucionar de tajo antes de que las personas que menos tienen sean las más afectadas. Si de por sí el servicio en las clínicas no es el de mejor calidad, con estos problemas nacionales limita aún más el desarrollo profesional del equipo médico y la atención a la salud de los mexicanos.

A lo mejor se pudiera llegar a pensar ¿de qué puede afectar a los trabajadores de Aguascalientes esta renuncia? Pues yo creo que mucho si no se logra dar una solución de fondo y rápida, porque no significa únicamente poner a un nuevo titular, sino establecer una estrategia adecuada para resolver estos efectos secundarios que está causando la propuesta del presidente. Insistimos, la CROM jamás estará cerrada a los cambios ni a las transformaciones de las políticas públicas, por el contrario, celebramos que quieran dar un mejoramiento total a las mismas; sin embargo, consideramos que estos cambios deben ser progresivos y sin daños colaterales que pongan en riesgo tanto la paz laboral como la recepción de los servicios a la población.

 

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Jesús Enrique Ramírez Pérez

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