Opinión

Morena y la movilidad urbana. Parte 1 / Agenda urbana

En días recientes se dio a conocer que la bancada de Morena en el Senado presentará una iniciativa de ley para garantizar que el servicio de estacionamiento en establecimientos comerciales se ofrezca de manera gratuita a clientes o consumidores. El proyecto supuestamente busca “dar respuesta a una demanda ciudadana justa que evitará que se siga abusando en el cobro por la utilización de un estacionamiento, ya que representa un gasto significativo para millones de mexicanos que requieren de este servicio”. De esa manera, un partido que se dice de izquierda, pero que parece más bien navegar entre ocurrencias, busca beneficiar a un grupo minoritario a costa de un mayor bienestar social.  

En México se cree equivocadamente que el estacionamiento es un servicio público que debería proveerse al menor precio posible o incluso de manera gratuita. La realidad es que el estacionamiento no es un servicio público ni un derecho, y, por supuesto, nunca es realmente gratuito, pues genera costos sociales como más congestión vehicular y contaminación o mayores costos de construcción. Veamos.  

Primero, los cajones de estacionamiento aumentan los costos de construcción de cualquier desarrollo, lo que incrementa los precios al consumidor. En la Ciudad de México, por ejemplo, el costo promedio de un cajón de estacionamiento se estima en seis mil 500 pesos por metro cuadrado, con lo cual el costo total de construcción de cada cajón podría ascender a 175 mil pesos considerando una superficie de 27m2, incluyendo el espacio de circulación (ITDP). Los desarrolladores inmobiliarios por lo general transfieren ese costo a quien adquiere o alquila un inmueble elevando su precio. Igualmente, cuando un establecimiento comercial no recupera el costo del estacionamiento que está obligado a ofrecer, suele recuperarlo fijando precios más altos. Considerando que en las ciudades sólo una parte de los consumidores utiliza un automóvil para llegar a un establecimiento, se puede afirmar entonces que toda la población subsidiaría el estacionamiento gratuito de unos cuantos. Contrario a lo que Morena supone, su iniciativa podría ser regresiva.

Segundo, cuando el precio del estacionamiento disminuye la demanda suele aumentar, por lo cual el estacionamiento gratuito puede incentivar un mayor uso del automóvil, y, con ello, aumentar externalidades negativas como la congestión vehicular y la contaminación, que afectan incluso a quienes no tienen un automóvil. ¿Por qué un peatón o un ciclista debe pagar el costo de la contaminación por un mayor uso del automóvil? ¿Por qué un usuario de autobús debe asumir el costo de la congestión vehicular de la misma manera que el automovilista que genera esa congestión? Existen estudios que sugieren que en promedio 30 por ciento de los automóviles que circulan en algunas vías congestionadas en diversas ciudades se encuentran en búsqueda de un lugar de estacionamiento, especialmente cuando éste es gratuito. Lo anterior contribuye a la congestión vehicular, la que a su vez impide la circulación eficiente de otros modos de transporte como el autobús. La iniciativa de Morena, por lo tanto, podría dañar especialmente a grupos de bajos ingresos que no necesariamente cuentan con un automóvil, pero sí pierden parte de su tiempo en el tráfico vehicular o se ven afectados por la contaminación. Muchas ciudades por eso establecen precios de estacionamiento a través de parquímetros para controlar el uso del automóvil en ciertas zonas.

Tercero, cuando el valor del suelo es menor al costo de construcción de un estacionamiento subterráneo o en altura, suele ser más económico adquirir una mayor superficie de suelo para proveer estacionamiento a nivel -es cuestión simplemente de observar la cantidad de suelo destinado a estacionamiento en centros comerciales u otros establecimientos-. Lo anterior resulta en un enorme costo de oportunidad de ese suelo, pues podría destinarse para un uso con mayores beneficios, como más viviendas, comercios, escuelas o espacios públicos. Utilizar el suelo urbano para estacionar automóviles que permanecen inmóviles la mayor parte del día y la noche impide aprovecharlo para otras actividades más rentables en términos sociales y económicos. El estacionamiento gratuito puede perpetuar esa dinámica no sólo al aumentar la demanda por estacionamiento que resulta de un mayor uso del automóvil, sino también al obligar a los comercios a proveer un mínimo de estacionamiento sin recuperar su costo de manera más eficiente.

Continuará la semana siguiente…

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

 

The Author

Fernando Granados

Fernando Granados

No Comment

¡Participa!