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Pacientes, víctimas directas de la crisis en el sector salud

  • Es imposible para derechohabientes pagar hasta 8 mil pesos por medicamento oncológico; antirretrovirales, tratamientos contra el cáncer y fármacos para enfermedades crónico-degenerativas, los rubros de mayor impacto
  • Aguascalientes, Yucatán, Veracruz, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Colima, Coahuila, Oaxaca, Guerrero, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco y Tamaulipas, entre los afectados
  • Al menos una decena de Institutos Médicos -incluyendo de cancerología y neurología- se reportan en crisis por el recorte de más de dos mil millones de pesos en el rubro de salud

 

 

“Elvia” enfrenta tres batallas diarias. La primera tiene que ver con no perder su imagen de fortaleza ante sus seres queridos; la segunda con conservar la fe con la que podrá vencer a su más grande enemigo: el cáncer; y la tercera -la más difícil de todas-, es encontrar los medios para seguir de pie en su batalla principal que es vivir.

Su hija, devota como siempre en el cuidado de mamá, pidió a La Jornada Aguascalientes que se conservaran en el anonimato sus nombres, no sabe si las cosas empeorarán y las carencias se acentuarán en el centro médico en el que es atendida cada dos meses, generalmente por falta de lugar y siempre, por la imposibilidad de cubrir una atención con un médico particular.

Ante los retrasos, las vueltas, los enojos, las recetas a medio surtir, nunca opta por reclamar, prefiere evitar más trabas y conflictos burocráticos y así, mejor decide callar.

Y es que Elvia desde que fue diagnosticada recibe atención en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Aguascalientes, pero nunca había sido testigo de que su vida dependiera de un proceso federal relacionado con las carencias de espacios de atención y medicamentos.

Definitivamente no cuenta con ocho mil pesos para surtir aquella receta que le han dado: “Capecitabina gragea 500 mg. Tres tabletas, oral, cada 12 horas durante 14 días”; un fármaco de quimioterapia en cuyo envase se lee: “Siempre tome sus pastillas exactamente como le explicaron. Esto es importante para asegurarse de que funcionan tan bien como sea posible. También le darán otros medicamentos para tratar las náuseas. Tome las pastillas de capecitabina dos veces al día. Tráguelas enteras con un vaso de agua menos de media hora después de una comida. La capecitabina funciona mejor si se descompone en el estómago con alimentos. Tómela en la mañana después del desayuno y después de la cena. Las dosis deben espaciarse entre10 a 12 horas”, pero lo que no explican es cómo hacer para adquirirlas a tan alto costo o hacer milagros para que en el sector público de salud se entregue la dosis requerida de forma completa hasta la próxima cita.

Aún así, “ella cada mes tiene que tener su dotación de esta medicina, el problema es cuando no hay cita por saturación en el área de oncología, vacaciones del personal o retraso de agenda, su cita también se retrasa hasta dos meses, y sin consulta… no hay receta”, explica su hija interesada en no olvidar ningún detalle de su testimonio que viene a respaldar la información que en el ámbito nacional colocó a Aguascalientes en la lista de estados de la Republica con escasez de fármacos e insumos en espacios de atención como IMSS e Issste.

Los antirretrovirales, tratamientos oncológicos y medicinas para controlar la diabetes e hipertensión son sólo algunas de las claves que se escasean en centros de atención como Aguascalientes, Yucatán, Veracruz, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Colima, Coahuila, Oaxaca, Guerrero, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco y Tamaulipas.

El recorte presupuestal de más de dos mil millones de pesos en el rubro de salud porque dice el Gobierno Federal que “sí existen recursos” para la adquisición de medicamentos, insumos o equipos -postura asumida por el presidente de México- así como la decisión del gobierno de López Obrador para vetar a tres de las grandes empresas farmacéuticas que sostenían el 62 por ciento de las adquisiciones de medicamentos en el IMSS y el Issste en el ámbito nacional, lo cual fue considerada por el tabasqueño como una práctica monopólica y por lo tanto, ilegal, han sido dos de los factores desencadenantes para que se agudice la crisis en la atención médica del país y de que al menos una decena de instituciones de salud de amplia demanda, entre ellas, de cancerología y neurología, se declararan en los últimos días en una situación de emergencia que incluso, ya ha provocado la muerte de pacientes por la falta de fármacos, tratamientos e instalaciones.

Respecto a los medicamentos, de acuerdo a información oficial, las empresas que mantenían en su mayoría el abasto en instituciones pública como IMSS e Issste son el Grupo Fármacos Especializados (Grufesa), Farmacéuticos Maypo y Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico, S. A. de C.V. vendieron más de 34 mil 280 millones de pesos a las dos instituciones señaladas.

Sin embargo, mientras que el asunto de los fármacos se resuelve en tribunales -pues al menos Grufesa tramitó un amparo contra el veto presidencial- y a partir de decisiones gubernamentales, los más afectados siguen siendo los derechohabientes, quienes no cesan en su intención de denunciar lo que enfrentan en el calvario de una seguridad social con progresivas carencias.

Y es que no sólo es la falta de medicamentos, el problema va aún más allá; ejemplo de ello es el retraso en la realización de estudios médicos de los cuales depende -literalmente-, la vida de los enfermos. En la especialidad de oncología dentro de la clínica 1 del Seguro Social en Aguascalientes, personas con tratamiento oncológico reportan que les han postergado hasta seis meses las Exploraciones por Tomografía por emisión de positrones (PET), un estudio clínico básico para conocer el avance la de la enfermedad.

“Los estudios para PET los estamos solicitando desde enero y ahora, hasta el 5 de junio tengo que regresar a pedirlo otra vez a ver si ya lo pueden hacer; pero estas de acuerdo en que son enfermedades en las que no se puede dejar pasar tanto tiempo”, comentó una de las múltiples afectadas.

“No hay medicamento, el doctor me da receta para dos frascos de insulina y en farmacia sólo me surte una, si bien me va. Con el Telmisartan es lo mismo, ordenan dos cajas y sales con una nada más”; revela a La Jornada Aguascalientes paciente crónico degenerativo que recibe atención a través del Issste.

“Tres días tengo que tomar naproxen, pues te recortan tus tres pastillas y guardan la caja”, racionar también es una nueva técnica en instituciones como el IMSS, esto, en el mejor de los casos y las menos dramáticas de las historias, pues el problema mayor lo viven para quienes el precio de su medicamento y tratamiento es simplemente inalcanzable.

“¿Cree que también nos vayan a quitar las pensiones?”, cuestiona con rostro de angustia una mujer que a sus 79 años acude al consultorio 3 de la clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social para que su presión arterial le sea controlada; dice no conocer bien la situación por la que atraviesa el sector salud, pero le inquieta pensar en que le toquen la mínima pensión que recibe de su esposo ya finado, la respuesta a su pregunta nadie se la puede dar, ella y su memoria son testigos de los viejos “tiempos de Bonanza” del Seguro Social, cuando “había todo y había de más”.

 

 

 

The Author

Sandra Macías

Sandra Macías

Periodista por devoción, abogada por convicción, más de veinte años contando historias hacen de mi vida una experiencia grata y especial.

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