Opinión

Diablo guardián / Cinefilia con derecho

Como que todo lo derecho a mí me estorba. Violeta.

El exitoso libro de Xavier Velasco es llevado a serie por Amazon y Televisa, una producción mexicana de buena manufactura que si bien es cierto, como casi todas las adaptaciones no se le hace justicia al libro, llega a buen puerto y logra captar al espectador, a retratar la idea de Violeta, la protagonista de la obra, y toda la parafernalia que gira en torno a ella: sexo, dinero, explotación y abusos. La historia cuenta sobre esta adolescente obviamente rebelde, que escucha The Passenger y que por supuesto rehúye de todo lo legal, roba cientos de miles de dólares a sus papás y se va a Nueva York a disfrutar la vida y a seguir defraudando… hasta que se topa con un embustero que la explota a ella.

¿No te da pena haber andado cacheteando el pavimento por una bruja ególatra y tramposa como yo? ¿No te dan ganas de aventarme un abogado, por ejemplo? Violeta.

Por supuesto que no podrían faltar temas legales en una obra donde el dinero forma parte fundamental de toda la trama, y si hay dinero, tiene que haber convenios, acuerdos, demandas y por supuesto juicios, esos temibles y odiados procesos judiciales que en México pueden durar años, uno de los personajes en la novela señala: “…esos juicios que se prolongan por tan largo tiempo que al final nadie sabe dónde comenzaron, ni por qué, de modo que la condena o la absolución sobrevienen sin causa ni objetivo aparentes, como frutos podridos de un hastío anhelante de olvido”.

Sólo había dos cosas en el mundo que podían servir para quitarme lo naca: un montón de libritos o un montón de dinero. Violeta.

Los libros usualmente hablan sobre libros, lo leí en alguna parte, por supuesto que el de Velasco no podría ser la excepción, uno de los protagonistas, el Diablo Guardián o Pig, es un escritor joven que utilizará la historia de Violeta para escribir su novela, en esa medida, será también un explotador de la chica, que, a pesar de ser fuerte y ruda, terminará sometida, esclavizada, por un proxeneta, el temible Nefastófeles, que por cierto es muy bien interpretado (me parece que se lleva la serie) por Andrés Almeida. Es divertido el cameo que hace el propio Xavier Velasco, quien aparece como editor de Pig y lo vemos en un par de presentaciones de libros, actuando como sí mismo, hace algunos años (probablemente unos 15) en una de las ferias del libro en el Descubre, estuvo en Aguascalientes ante apenas unas quince o veinte personas que nos dimos cita y que pudimos escucharlo, con su gesticulación tan personal, tal cual aparece en la serie.

Para mí eso de ser pobre no es injusto, ni triste, ni doloroso. Ser pobre es de mal gusto. Violeta.

Hay varias características del personaje de Violeta que nos muestran el empoderamiento de la mujer, su familia es wannabe, no solo no quieren ser pobres, sino que aspiran a ser parte de los ricos, en este sentido la protagonista proviene de una marginalidad distinta a otras mujeres explotadas, clasemediera, terminará enganchada en un mundo de prostitución justamente por su facha de niña bien, su gusto por el dinero fácil la llevará las drogas y el alcohol, pero siempre lucha por romper con sus usureros, por empoderarse: “Una cosa es comerme la mierda que me dan, pensaba, y otra rogarles que me sirvan el segundo plato”.  

¿Sabes para qué sirve el dinero? Para comprar a tus demonios. Violeta.

En el fondo, vemos a una protagonista rebelde, su fin no es el dinero, éste es sólo el medio; el libro que fue premio Alfaguara 2003, llegó a mis mano en una de mis primeras ferias internacionales del libro en Guadalajara, recién egresado de la carrera aún consideraba a la justicia desde esa visión idealista, aún no caía en las garras del burocratismo y la legalidad (después de todo, lo dice Violeta: “Prostituirse: parecería que no hay nada peor y al final casi todo el mundo lo hace”); hoy, desde la comodidad de una pantalla, retomo el libro y disfruto la serie, en verdad que da gusto encontrar tan buenos productos nacidos en México.

 

rubendiazlopez@hotmail.com

 

The Author

Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

No Comment

¡Participa!